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Retrospectiva espiritual 2020

Cuando el covid-19 sea cosa del pasado, ¿cómo recordaremos el tiempo que pasamos en cuarentena? ¿Las semanas y los meses que pasamos aislados del sangat, de nuestras comunidades, y a veces incluso de nuestras familias? En retrospectiva, ¿cómo nos sentiremos con respecto al año 2020?

Ojalá nos sintamos bendecidos en lugar de agobiados. Agradecidos en lugar de resentidos. Tomemos medidas ahora para crear un presente y un futuro donde las bendiciones y la gratitud sean parte del tejido de cada día, y de la actitud que tengamos hacia la extrañeza de este tiempo. Hazur Maharaj Ji dijo: “Si puedes recibir lo que te venga a través de él, entonces eso, sea lo que fuere, se vuelve divino en sí mismo, la deshonra se convierte en honor, la amargura se hace dulce y las tinieblas densas se tornan claras como la luz”1.

Lo que apareció fue un virus minúsculo, mucho más pequeño que el diámetro de un pelo. Su presencia nos ha llevado a replantearnos nuestras vidas. ¿Lo vemos tan solo como una plaga desastrosa, o podemos verlo desde una perspectiva más elevada y descubrir los regalos de estos tiempos?

Tal vez sea casi imposible ver la cuarentena, los estragos económicos, la enfermedad y la muerte que acompañan al covid-19 como regalos. Nos preocupa la educación de nuestros hijos, la seguridad laboral, el suministro de alimentos y demás. No obstante, la preocupación y la gratitud no pueden ir en el mismo carro. Uno expulsa al otro, y sabemos cuál de ellos queremos que nos acompañe durante el viaje de nuestra vida. Entonces, ¿cómo hacemos para mantener la gratitud en medio del torbellino de las preocupaciones que han protagonizado el año 2020?

Como iniciados, entendemos que siempre podemos refugiarnos en el maestro, en la meditación, en el simran. Hemos escuchado que este es un gran momento para hacer algo de meditación adicional, ver más vídeos de Sant Mat, leer los libros que los maestros nos han proporcionado. Pero tal vez nos cueste hacer todo esto. Tal vez cinco minutos adicionales de meditación sea lo único que podamos hacer. (Está bien, ¡el maestro lo aceptará!). Quizá queramos ver Netflix en lugar del canal RSSB de YouTube o leer novelas de misterio en vez de la literatura espiritual.

Está bien. Simplemente somos almas que luchan, que necesitan ser reales mientras intentan mejorar. Aquí estamos ahora mismo, en la página web, leyendo, pensando en Sant Mat, absorbiendo las enseñanzas. Si nos desconectamos y ponemos una película de Bollywood o una historia de aventuras, no estamos incumpliendo ningún código de conducta.

Podemos pasar estos días en los que estamos aislados, intentando controlar a los niños, bailando con videos de ejercicios, pasando de una reunión de Zoom a otra o sin parar de cocinar. O solos, viendo el reloj avanzar. De cualquier manera, podemos repetir el simran, esas palabras que colocamos como valiosas joyas en la oscuridad aterciopelada del centro del ojo. Podemos practicar el estar agradecidos por lo que tenemos, en lugar de lamentarnos por lo que hemos perdido o nunca hemos tenido.

La actitud de sentir gratitud está estrechamente ligada a nuestros esfuerzos por lograr la entrega. ¡Cuán firmemente nos hemos aferrado a nuestras creencias, opiniones y certezas! Y qué desdicha ha causado esta sujeción. Si en lugar de eso, pudiéramos renunciar a tratar de resolverlo todo, y dejar que cada problema sea el problema del maestro, cómo nos aliviaría. Nos quitaría un peso de encima.

El año 2020, con sus problemas singulares, podría ser el momento perfecto para dejar que Baba Ji nos cuide. Claro, haremos nuestra parte para ayudarnos a nosotros mismos y a los demás, pero podemos dejar que él se encargue de las dificultades, de todo aquello que no sabemos cómo arreglar.

El Gran Maestro le escribió a un discípulo en Joyas espirituales: “Tus preocupaciones e inquietudes son las preocupaciones e inquietudes del maestro. Entrégaselas a él para que se encargue de ellas. Habiéndote liberado de las preocupaciones, tu deber es cultivar el amor por él”2. Las palabras de consuelo del maestro son ciertas en todos los tiempos. Hace décadas, cuando las dirigió a un discípulo lejano, así como hoy en día cuando muchos de los discípulos de Baba Ji están alejados de su forma física. No importa la distancia, su mensaje sigue siendo válido. ¡Imagínense! Incluso en tiempos como estos, podemos entregarle nuestras preocupaciones y estar despreocupados.

Queremos entender que estos días son un regalo, tanto mientras los vivimos como cuando reflexionemos sobre ellos en retrospectiva. Si dejamos nuestros problemas a los pies del maestro y nos dedicamos a cultivar su amor, nos aseguramos de que recordaremos el año 2020 como un año bendito.


  1. Maharaj Charan Singh, Discursos espirituales, Vol. 1, p. 108
  2. Maharaj Sawan Singh, Joyas espirituales, carta #117