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Me has pedido un mensaje

En una ocasión alguien le pidió al Gran Maestro que le enviara un mensaje especial. Y el maestro respondió:

Me has pedido un mensaje. El mensaje es que desarrolles el poder de retirar la atención, a voluntad, de los objetos externos y del cuerpo físico, y que la concentres en el foco del ojo1.

Aquí, en esta carta conservada en Joyas espirituales, el maestro nos recuerda qué tenemos que hacer para caminar por este sendero. Su consejo es la base del sendero interior. Es una simple instrucción, pero a muchos de nosotros nos resulta muy difícil llevarlo a cabo. Sin embargo, sabemos que si no nos tomamos en serio el mensaje del maestro, no podremos progresar o lograr nada que valga la pena en esta vida. “Retira tu atención, a voluntad, del mundo exterior y concéntrate en el foco del ojo,” dijo el maestro. Suena tan sencillo.

Nos recuerda la historia del santo punyabí Bulleh Shah y su maestro, Inayat Shah, que era jardinero. Bulleh Shah observaba a Inayat Shah mientras sembraba plantones de cebolla. Inayat Shah le preguntó quién era, y por qué había venido.

Bullah respondió: “Señor, mi nombre es Bullah y deseo saber cómo puedo realizar a Dios”. Inayat Shah dijo: “¿Por qué miras hacia abajo? Levántate y mírame”. En cuanto Bullah levantó la cabeza para mirar a Inayat Shah, el maestro volvió a lanzar su mirada, llena de amor, sacudiendo a Bullah hasta lo más profundo de su ser. Dijo: “Oh Bullah, ¿qué problema hay en encontrar a Dios? La atención de uno tiene que desarraigarse de aquí y trasplantarse allí”. Esto fue suficiente para Bulleh Shah. Consiguió lo que deseaba.

Inayat Shah había sintetizado la esencia de la espiritualidad en estas pocas palabras. Le transmitió a Bulleh Shah que el secreto del progreso espiritual residía en desapegar su mente del mundo exterior y unirla con Dios en su interior2.

Esta historia de Bulleh Shah describe las cosas de forma muy sencilla –y hace que parezca fácil– ¡mueve tu mente de aquí hacia allá! Pero sabemos que es una lucha de toda una vida la de controlar la mente y desapegarla de nuestras preocupaciones mundanas, nuestros hábitos de rumiar y preocuparse; nuestras distracciones favoritas, a las cuales invitamos en nuestra conciencia sin pensar en las consecuencias. Pero tenemos que seguir en ello, seguir haciendo el esfuerzo de llevar a cabo ese pequeño cambio de tendencia, y al final lograremos el éxito. Nuestros hábitos y apegos seguirán arrastrándonos hacia el exterior, pero tendremos que ejercer toda nuestra fuerza de voluntad para invertir la dirección de nuestra mente.

Probablemente, haya numerosas razones por las que no nos tomamos en serio este desafío. Tal vez tenemos miedo a lo desconocido y hace que dudemos. O nos hemos acostumbrado al mínimo esfuerzo; una rutina en la que solo hacemos lo suficiente para descartar cualquier sentimiento de culpabilidad, pero no nos aplicamos realmente. O, tal vez sabemos que es importante esforzarnos, pero nos hemos dado por vencidos, nos hemos endurecido y le damos la espalda al maestro. La cuestión es que tenemos que aplicarnos con todas nuestras fuerzas, como dice la Biblia: “Amarás al Señor con todo tu corazón, toda tu alma y toda tu fuerza”. Hazur dijo que tenemos que ser sinceros en nuestra meditación.

En Spiritual Perspectives, Hazur Maharaj Ji describe el desafío:

Es una lucha constante con la mente. No es tan fácil controlar nuestra mente cuando le hemos dado tanta rienda suelta. Se ha dispersado por todo el mundo durante toda nuestra vida, no solo en esta vida sino también en las anteriores. Ha adquirido la costumbre de salir corriendo y de no quedarse en su sitio. Así que, lógicamente, se necesita tiempo para contenerla, para traerla de vuelta, para retirar la conciencia al centro del ojo. Lleva su tiempo. Nosotros queremos lograrlo en un día o dos, pero tenemos que crear el hábito regular de hacerlo. Cuando creamos un hábito de algo, automáticamente logramos el éxito3.

Hazur siguió con el ejemplo de un niño que intenta subir las escaleras. Se esfuerza mucho; a veces se cae y puede incluso rasparse la cabeza, las manos y los pies; lo intenta y falla una y otra vez, pero no deja de intentarlo.

Verás, todos hemos descendido por la misma escalera. Hemos bajado tantos escalones que no nos parece que hayamos bajado por ella. Al principio, al intentar volver a subir, el primer escalón equivale a una montaña, pero ahora no nos parecen escalones en absoluto. ¿Cómo? Con la práctica regular. Una vez que nos hemos acostumbrado a subir, ahora lo hacemos sin ser conscientes de ello. Así que tenemos que crear el hábito regular de concentrar nuestra mente. Por eso los santos sugieren la puntualidad y la regularidad en la meditación.

Aquí el maestro hace hincapié en la importancia de la constancia y la perseverancia en nuestros esfuerzos; no podemos dejar de intentarlo. Y para seguir intentándolo tenemos que tener fe en que podemos conseguir el éxito. Tenemos que tener la persistencia de un bebé que aprende a caminar.

Hazur dice que nuestra mente y nuestros apegos siempre tratarán de arrastrarnos hacia el exterior. Pero hay una atracción mucho mayor en el interior, que llevará nuestra atención hacia dentro. Emplea una metáfora contundente:

Cuando regamos un árbol y con gran velocidad llega una tormenta, lo arranca de la tierra. Así pues, todas estas reuniones de grupo, este momento de charla, la compañía de los santos y el satsang, la atmósfera de amor y devoción; todo esto es como regar un árbol. Cuando llega esa tormenta, esa severa tormenta que es el Shabad o Nam, nuestras raíces se aflojan, y nos retiramos; nos desapegamos mientras vivimos nuestra vida en este mundo4.

Así es como Hazur ha ampliado el mensaje de Inayat Shah. Él nos da un método práctico, de cómo podemos dirigir nuestra atención hacia el Señor. A través de los satsangs, los libros, las grabaciones de preguntas y respuestas, y el seva; envolviéndonos en una atmósfera de amor y devoción. Todos estos son medios para ayudar a extraer nuestra mente del mundo y llevarnos hacia el interior; para desprender las raíces de nuestros apegos. ¡Quiere ayudarnos a cambiar el enfoque de nuestra atención! Está derramando su amor y gracia y lo único que tenemos que hacer es un mínimo esfuerzo. Tenemos que responder a su atracción interior y no volver la espalda. Hazur dice:

En realidad es el Señor quien tira de nosotros desde el interior. Estamos tan aferrados a los apegos de esta creación que se nos hace difícil dar un solo paso. Estamos tan absortos en esta creación, tan apegados a ella. Nuestras raíces se han adentrado tanto en esta creación que no es tan fácil arrancarlas. Entonces, incluso si damos un paso, este se convierte en un gran paso. Sin su gracia, nunca podremos salir de esta creación. Así que, un paso nuestro es suficiente para que él tire de nosotros5.

Aquí Hazur explica por qué es tan difícil, debido a que nuestras raíces se han adentrado tan profundamente en el mundo. Pero nos ofrece consuelo: Solo un mínimo esfuerzo creará el impulso que necesitamos y provocará su gracia. “Un paso nuestro es suficiente para que él tire de nosotros”.

En la misma carta que leímos antes, el Gran Maestro describe lo que encontraremos cuando vayamos hacia el interior. Él escribe:

Entra en el mundo astral, ponte en contacto con la forma astral del maestro, compenétrate profundamente con él, haz que sea tu compañero, toma la corriente del sonido, cruza los planos de la mente y alcanza tu mansión espiritual eterna en sach khand, para que acaben tus vagabundeos en los mundos de la mente y la materia. Hazlo ahora, mientras estés vivo. Esta es la finalidad de la vida humana.

Nos dice que cuando entremos en el interior, entraremos en el mundo astral, y allí veremos la forma radiante de nuestro maestro; esta es su verdadera forma, su forma de Shabad. Su forma física es transitoria; nos atrae al sendero espiritual para que busquemos su compañía; pero en última instancia, tenemos que apegarnos a su forma de Shabad. Nos describe cómo hacerlo. Tenemos que llegar a ser "íntimos" con él; esto es maravilloso, está diciendo que el amor del maestro por nosotros es tan intenso, tan profundo, tan abrumador, que podemos desarrollar una verdadera cercanía con él; no el tipo de intimidad física que podemos experimentar con las personas que conocemos de este mundo, con nuestros amigos y familiares, sino una verdadera intimidad espiritual... No se necesita ningún lenguaje para expresar este amor espiritual. Solo devoción. Él dice: “Haz que sea tu compañero”; él es nuestro verdadero amante. Nuestro amigo de confianza. Nuestro compañero en este viaje por la vida.

¿Cómo podemos darnos cuenta de que es nuestro compañero eterno? Ha dicho que “nuestra práctica nos llevará al verdadero maestro interior, donde no hay separación”. Como el Gran Maestro escribió en otra carta:

Si contestas que quieres venir a la India para ver a tu gurú, habría que decir que el cuerpo físico no es la verdadera forma del gurú. Es un simple vestido que se ha puesto en este mundo y el cual abandonará aquí. La verdadera forma del gurú es el santo sonido, y en esa forma el gurú penetra por cada cabello de tu cuerpo y se sienta dentro de ti. Cuando subas por encima de los ojos, el gurú saldrá a tu encuentro en su forma radiante, y cuando llegues a trikuti, el gurú te acompañará en su forma de sonido hasta sach khand. Vuela hacia arriba en las alas de la fe y del amor para que puedas hablar con él todos los días y quedarte con él para siempre. Esto vendrá gradualmente, no tienes por qué desesperarte. Haz tu meditación con regularidad, y algún día todos estos poderes serán tuyos y alcanzarás tu verdadera morada6.

“Vuela hacia arriba en las alas de la fe y del amor para que puedas hablar con él todos los días y quedarte con él para siempre”. Este es el camino interior en su totalidad resumido en pocas palabras. Cuando experimentamos la corriente del sonido, entonces el Shabad, nuestro verdadero e íntimo compañero, nos encuentra y nos guía de vuelta a nuestro hogar eterno.

Sin embargo, el Gran Maestro nos advierte de que nos apliquemos y hagamos el esfuerzo. En la primera carta citada anteriormente, dice:

Si en este aspecto no se han hecho progresos, la vida habrá sido gastada en vano.

Este es el mensaje. Si no lo hacemos ahora, habremos malgastado nuestra vida. Él nos ha dado la clave, la instrucción, el mensaje. Pero tenemos que utilizarlos. Si no lo hacemos, somos como el estudiante que se matricula en un curso de la universidad, pero cuando llega el examen final, se da cuenta de que nunca asistió a clase ni leyó el libro de texto. ¡Qué pesadilla!

Si no hacemos nuestra meditación, si no vivimos el estilo de vida de Sant Mat, y no mantenemos nuestra mente en el simran, entonces somos “nosotros” los que hemos malgastado nuestras vidas. Hemos creado nuestra propia pesadilla. Nos ha dado todas las herramientas y la guía que necesitamos para viajar por este sendero. Es nuestra responsabilidad tomar medidas.

El Gran Maestro describe la importancia de elegir una vida espiritual por encima de la ganancia y el éxito mundanos. En la misma carta, dice:

No es difícil adquirir fama mundana, riqueza, reinado y poderes milagrosos, pero es difícil apartar nuestra atención de esto y entrar en el interior, para captar la corriente del sonido.

Aquí el maestro nos recuerda nuestras prioridades: Trabajamos muy duro para triunfar en nuestras profesiones, para satisfacer nuestras ambiciones, pero nos dice que todo esto es fácil si lo comparamos con despegar a nuestra mente de esta red de implicación mundana y dirigirla hacia la corriente del sonido. Sin embargo, ¡ese es nuestro verdadero propósito! Como Hazur decía a menudo, es una lucha de toda una vida.

A medida que nos hacemos mayores, sabemos cómo la mente se aferra tenazmente a todo lo ajeno a nuestra naturaleza esencial, como una serpiente que se enrolla en un árbol, puede estrangularlo. La mente tiene que ser cortada en pedazos. Hazur nos señala un gran ejemplo que usaba Gurú Nanak, del árbol de sándalo, que tiene una buena fragancia, y es muy refrescante. Como Hazur explicó:

Las serpientes tienen mucho veneno en su interior, y su efecto es muy candente. Así que se enrollan alrededor del árbol de sándalo porque les gusta el frescor y la fragancia del árbol. Ahora bien, si quieres tomar una rama de ese árbol, ¿cómo puedes acercarte a ella si la serpiente está allí? Gurú Nanak dice que si tomas una espada con la mano y cortas a la serpiente en pedazos, todo el árbol será tuyo.

Así pues, este cuerpo humano es como un árbol de sándalo. La fragancia del Señor está en nuestro interior, siempre, y esta vida es la oportunidad más valiosa que se nos ha dado, pero la mente-serpiente se ha enrollado alrededor de ella. Por lo tanto, a menos que la mente sea capturada y sometida, no podremos obtener lo que el Señor ha guardado dentro de cada uno de nosotros.

Según dice Gurú Nanak: Acude a un místico; él te dará la espada del Nam. Corta la serpiente de tu mente con tu espada del Nam, y entonces cualquier tesoro que el Señor haya guardado dentro de ti será todo tuyo. No hay otra manera de conquistar la mente, de someterla, de luchar con estas pasiones, sin la ayuda de la meditación, porque es la mente la que corre hacia los sentidos. Desde el centro del ojo, los sentidos te arrastran a su propio nivel7.

Hazur nos recuerda:

Es una lucha constante con la mente. No es cuestión de un año o dos, es una batalla continua con la mente. Desafortunadamente, no somos conscientes de cuántas eras lleva la mente corriendo hacia fuera, y cuánto esfuerzo y tiempo llevará retirarse de todo eso y llegar al centro de los ojos. Pero vale la pena. Tenemos que cortar las raíces que nos mantienen arraigados en este mundo8.

Hazur nos dice que podemos hacerlo, solo tenemos que esforzarnos, teniendo la fe de que el éxito es posible. El Señor nos ha puesto aquí en el mundo pero nos ha dado los medios para elevarnos por encima de todo. Solo tenemos que participar en el juego.

Ahora Hazur utiliza la analogía de cortar, no solo a la mente-serpiente que está enrollada alrededor de nuestra alma, sino también las raíces de nuestros apegos mundanos.

Conectarse con el Shabad es recibir un hacha. Ahora corta las raíces del árbol. Si no usas el hacha, ¿de qué sirve? Un granjero usa un hacha para arrancar un árbol, para cortar sus raíces; pero si no quiere usar el hacha, no quiere esforzarse, no quiere trabajar, ¿cómo podrá cortar el árbol y cortar las raíces del árbol? Tiene que trabajar. Tiene que usar el hacha.

Así que los místicos nos equipan para que luchemos contra nuestra mente, contra nuestros apegos a la creación, y tenemos que hacer nuestra parte… El soldado no puede decirle a su general que luche en primera línea por él. Nosotros tenemos que hacer nuestra parte. La meditación os ayudará a desprenderos de esta creación9.

El Gran Maestro, en su carta original, subraya el tipo de disciplina que necesitamos en este sendero; el secreto hacia el progreso. Nos dice:

El amor, la fe y la perseverancia hacen que el sendero sea fácil y que sea posible alcanzar lo inalcanzable.

Perseverando desarrollaremos fe, y esa fe nos permitirá perseverar. Y es el amor el que nos impulsa hasta el final para que podamos “alcanzar lo inalcanzable”. A través de los medios mundanos, nuestro objetivo es inalcanzable, pero a través del amor y la gracia del maestro todo se puede lograr. Por ejemplo, a veces el maestro nos encomienda un seva que sabemos que supera nuestra capacidad. Sin embargo, con su gracia, podemos conseguirlo. Él tiene confianza en nosotros, y si confiamos en él, ¡podemos lograr cualquier cosa! Incluso mover montañas. Hazur dijo una vez:

Con tu fe puedes mover al Creador de las montañas, qué decir de las montañas. ¿Quién creó el universo? ¿Quién creó las montañas? El Señor. Con tu fe puesta en él, puedes moverlo. Puedes convertirte en él. Si te conviertes en él, puedes mover cualquier cosa10.

Está diciendo que aferrándonos al Shabad, nos convertimos en él, y entonces tenemos todo el poder del Señor. Así, con amor, fe y perseverancia, podemos fácilmente seguir el camino y alcanzar lo inalcanzable. Podemos pensar que nunca seremos capaces de controlar a la mente, pero una y otra vez nos demuestra que su amor nos llevará hasta nuestro hogar. No podremos controlar la mente forzosamente, con austeridades, disciplinas mentales, y con otras medidas extremas, pero lo conseguiremos si lo observamos a él, si seguimos sus instrucciones para meditar, y nos atenemos a los votos.

El Gran Maestro vuelve ahora a los fundamentos del sendero, como nos aconsejó al principio en la carta original:

Me alegrará saber hasta qué punto has conseguido aquietar la atención en el foco del ojo, y hasta qué punto tu cuerpo se vuelve inconsciente.

Y este es el objetivo, que cuando llevemos nuestra atención al foco del ojo, todas nuestras preocupaciones mundanas, nuestras obsesiones y apegos, pasen a un segundo plano, y así solo él exista para nosotros.

Para concluir, repitamos el mensaje que el Gran Maestro mandó al principio de su carta.

El mensaje es que desarrolles el poder de retirar tu atención, a voluntad, de los objetos externos y del cuerpo físico, y que la concentres en el foco del ojo.

Nos anima diciéndonos:

El amor, la fe y la perseverancia hacen que el sendero sea fácil y que sea posible alcanzar lo inalcanzable.

Hazlo ahora, mientras estés vivo. Este es el propósito de la vida humana.


  1. Joyas espirituales, carta #89
  2. J.R. Puri & T.R. Shangari, Bulleh Shah, RSSB, 2010, p.9
  3. Spiritual Perspectives, Vol. II, #382
  4. Ibid
  5. Spiritual Perspectives, Vol. II, #483
  6. Joyas espirituales, carta #141
  7. Spiritual Perspectives, Vol. II, #156
  8. Spiritual Perspectives, Vol. II, #393
  9. Spiritual Perspectives, Vol. II, #546
  10. Spiritual Perspectives, Vol. II, #176