La meta se aleja continuamente - RSSB Satsangs & Composiciones

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La meta se aleja continuamente

En uno de los vídeos de preguntas y respuestas publicados recientemente, se le preguntó al maestro cómo ser verdaderamente objetivo sin ser el propio maestro. Baba Ji nos recordó que todos somos potenciales maestros. Estamos trabajando hacia ese nivel de conciencia. El que preguntaba replicó: “Sí, pero nosotros estamos a un millón de kilómetros de eso”.

La respuesta del que preguntaba reflejaba lo que sentimos la mayoría de nosotros con respecto a nuestra lucha en la meditación. Por lo tanto, lo que Baba Ji le dijo es relevante para todos. Usó la analogía de un escalador de montaña: si el escalador centra su atención en la cima, es cierto que la meta le parecerá lejana. Pero en lugar de ello, si nos centramos en el guia de montaña y en la tarea inmediata que él nos ha encomendado, entonces parecerá totalmente alcanzable. Y como el guia ya ha recorrido el sendero y conoce el camino de antemano, centrarnos en la tarea inmediata nos llevará hacia la meta. Puesto que no conocemos el camino que lleva a la cima, no tiene sentido que sigamos mirando y preguntándonos cuándo y cómo recorreremos el millón de kilómetros que nos separan de ella. Esto solo nos desmoraliza.

La naturaleza de nuestra meta es el origen de nuestra frustración. Cada uno de nosotros se refiere a ella de distintas maneras. Para algunos, la meta inmediata es ver la luz interior, para otros es escuchar el sonido. Para algunos, es retirar la atención del cuerpo y para otros es llegar al centro del ojo. Para algunos es ver la forma radiante, y para otros se mide en términos de las “etapas” que se explican en el momento de la iniciación. También, por supuesto, están aquellos que piensan en los objetivos finales como sach khand, que solo nos hace sentir que estamos a miles de millones, en lugar de a millones de kilómetros de distancia.

Lo que Baba Ji nos esta diciendo es que: “No mires la cima (es decir, no pienses en estos objetivos) mientras escalas (es decir, mientras haces tu meditación). Nuestra meta verdadera no tiene nada que ver con las llamadas “experiencias superiores”.

Para entenderlo mejor, profundicemos un poco más en la naturaleza de los objetivos enumerados anteriormente. Ninguno de ellos está en nuestro dominio físico. Pertenecen a los planos espirituales no físicos llamados gagan (cielo) y akash (éter). Ambos pueden traducirse como “cielo”. Lo que caracteriza al cielo es que nunca podemos alcanzarlo; cuanto más nos acercamos a él, más se aleja. Es una característica fundamental de cualquier cosa que cae en la categoría del infinito, que nunca puede alcanzarse. Si pudiera alcanzarse, no sería infinito por definición.

Por lo tanto, todos los objetivos espirituales deben considerarse a través de un prisma libre de las limitaciones del mundo físico al que estamos acostumbrados. Mahatma Gandhi lo expresó de manera muy hermosa:

La meta se aleja continuamente de nosotros. Cuanto más avanzamos, más debemos admitir nuestra incompetencia. Nuestra recompensa se halla en el esfuerzo y no en los resultados. Un esfuerzo total es una victoria absoluta1.

En proyectos materialistas, el objetivo siempre es finito por naturaleza, sin importar cuán grande o ambicioso sea: mil millones de dólares, un gran imperio, un excelente salario inicial, un doble ascenso rápido, tener un bebé, comprar un dispositivo de última generación, y cosas por el estilo. Puede alcanzarse, y alcanzarlo produce satisfacción; y un sentido de logro, que a menudo alimenta nuestro ego. Pero en el desarrollo espiritual, la meta es eliminar el ego en lugar de alimentarlo. Por lo tanto, como dice Gandhi, el avance tiene que acompañarse de una creciente aceptación de “nuestra incompetencia”. Y no solo eso, no hay ningún momento en que la meta se “alcance”, ya que “se aleja continuamente de nosotros”. Imagina correr una carrera en la que, cada vez que nos acercamos a la meta, esta se aleje cada vez más. ¡Vaya frustración provocaría!

Sin embargo, dice Gandhi, el verdadero esfuerzo espiritual se traduce en satisfacción en lugar de frustración, porque no está ligado al logro sino al esfuerzo. “Un esfuerzo total es una victoria absoluta”. Es por ello que Baba Ji a menudo nos pide que no pensemos en si hemos conseguido o no el éxito en nuestra meditación, sino que nos centremos en la pregunta: ¿Hemos sido lo suficientemente sinceros a la hora de esforzarnos al máximo?

Este proceso conduce lentamente a que reconozcamos que nuestro objetivo es el proceso en sí. No tenemos que considerar la cima como nuestro objetivo, porque entonces inevitablemente empezaremos a sentir que estamos a una distancia de un millón de kilómetros, como decía la pregunta. Solo tenemos que hacer lo que nos ha pedido que hagamos el que nos guia hacia la cima, independientemente de la parte de la montaña en que nos encontremos en este momento. Por lo tanto, el principio de Gandhi era: “Me conformo con un paso”2. Buscar “experiencias superiores” –luz, sonido, lo que sea– es la forma equivocada de definir una meta verdaderamente espiritual. Nuestra meta debe ser el “próximo paso” y nada más.

Para nosotros, el próximo paso ha sido definido claramente por nuestro guia de montaña, aquel que ya ha alcanzado la cima: sacar dos horas de nuestro tiempo todos los días para hacer el esfuerzo en el simran, y luego media hora para intentar escuchar el sonido, y el resto del día para intentar ser un buen ser humano. Este es tanto el proceso como la meta. El esfuerzo total es equivalente a la victoria absoluta; motivo de una gran celebración diaria.

El guia sirve de ejemplo vivo de lo que tenemos que hacer y ser. Nunca piensa: “He alcanzado la meta”. Siempre se considera un alma luchadora, como el resto de nosotros. Para él, es su guia el que ha ascendido a la cima, y él sigue siendo un “trabajo en curso”. ¿Qué mejor evidencia de que en nuestro sendero, el proceso en sí es la meta?


  1. “M.K.Gandhi in Young India,” 9-3-22, 141, cited in http://www.mkgandhi-sarvodaya.org/sfgandhi/two.htm
  2. M.K.Gandhi, My Non-Violence, Chapter 2.