Nuestra naturaleza esencial positiva - RSSB Satsangs & Composiciones

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Nuestra naturaleza esencial positiva

El camino espiritual es positivo en esencia. Nuestra esencia común como seres humanos es la bondad. Maharaj Charan Singh dice: "El amor siempre está ahí. Potencialmente cada alma es Dios... Así que el amor siempre está presente en todas las almas"1. Explica que todos somos el Señor y que, cuando conocemos nuestra realidad, "el alma brilla y se vuelve pura, nos convertimos en el Padre, nos convertimos en el Señor"2. Como seres espirituales, somos positivos en lo más profundo de nuestro ser: esta es nuestra naturaleza innata. El amor que hay en nuestra alma es la fuerza más positiva del universo.

Las enseñanzas de todos los místicos de todas las religiones explican que tenemos esta esencia común, que está dentro de todo y todos y que forma parte de la ley divina del universo. "Los versos de oro", de la tradición de Pitágoras en el siglo VI antes de Cristo, nos dice:

Cuando hayas dominado estas enseñanzas,
  conocerás la esencia común de los dioses inmortales
  y de los humanos mortales; sabrás cómo esta esencia
  recorre todas las cosas, cómo lo gobierna todo; reconocerás,
  tal como lo exige la ley divina, la misma naturaleza en todos3.

El monje budista Matthieu Ricard denomina a esta esencia fundamental, a este tesoro que llevamos dentro, la budeidad. Así reflexiona:

Una razón por la que esta vida es tan valiosa es que todos los seres tienen en su interior lo que se llama "tathagatagarbha" en sánscrito, la esencia o el potencial de la budeidad, que es la naturaleza fundamental de todos los seres conscientes. Esa naturaleza, temporalmente oscurecida por la confusión y las emociones perturbadoras, es como un tesoro enterrado en nuestro interior. El propósito de la práctica del camino budista, o "Dharma", es eliminar esos oscurecimientos. No estamos intentando crear el estado de budeidad, sino simplemente revelar lo que ya está ahí... Las cualidades adquiridas en el camino hacia la iluminación no son fabricadas. Reflejan la reactivación gradual de nuestra naturaleza, como el brillo de una joya cubierta de barro que se revela gradualmente a medida que se elimina la suciedad4.

Somos como una joya inmersa en el barro, pero no somos el barro mismo. A medida que realizamos nuestra práctica espiritual, el barro se limpia y el brillo de la joya reluce. La joya siempre ha estado ahí, pero estaba oculta bajo el barro. Ricard cita al maestro budista Jamgon Kongtrul Lodro Thaye, quien dice:

Obtener mantequilla de la leche es posible únicamente porque la leche ya contiene la crema. Nadie logró nunca mantequilla batiendo agua… Del mismo modo, la búsqueda de la iluminación perfecta solo tiene sentido porque la naturaleza búdica ya está presente en cada ser. Sin esa naturaleza, todos los esfuerzos serían inútiles5.

Maharaj Charan Singh también explica que todo ya está dentro de nosotros, que ya estamos llenos de luz y sonido. El propósito de nuestra práctica espiritual es despertar nuestra conciencia para que podamos percibir quiénes somos realmente. Dice:

Verás, en el momento de la iniciación no se introduce en nosotros nada que no esté presente. Todo está ahí; solo se nos pone en contacto con ese sonido. El alma está dentro, el sonido está dentro... No hay nada más que luz, si no estamos dentro de ese reino desde el que podemos ver la luz, solo vemos oscuridad. Así que todo ya está aquí. Solo tenemos que venir aquí para ver esa luz6.

Las cualidades positivas de nuestra naturaleza siempre están presentes, pero en estado latente, hasta que las reconozcamos, nos familiaricemos con ellas y las activemos por medio de lo que Baba Ji llama el proceso meditativo. Soami Ji explica que nuestra verdad, nuestra esencia verdadera es el amor, de la misma manera que la esencia verdadera del maestro también es el amor.

…El maestro verdadero es la forma real del amor.
De hecho, tu propia forma verdadera también es amor,
por lo que podrías aceptar que todo ser es de la misma esencia7.

Entramos en contacto con nuestra forma real, nuestro ser verdadero a medida que cultivamos la conciencia de ello. Tenemos que dedicar tiempo a desarrollar esta conciencia de nuestro ser interior profundo y positivo. Yongey Mingyur Rinpoche, un monje budista contemporáneo, dice:

Nuestra propia conciencia es esencialmente pura y buena. El único problema es que nos quedamos tan atrapados en los altibajos de la vida que no nos tomamos el tiempo de hacer una pausa y darnos cuenta de lo que ya tenemos. No olvides hacer hueco en tu vida para reconocer la riqueza de tu naturaleza básica, para ver la pureza de tu ser y dejar que sus cualidades innatas de amor, compasión y sabiduría surjan de forma natural. Cuida este reconocimiento como lo harías con una pequeña semilla. Deja que crezca y florezca8.

Cuando nos vemos inmersos en los altibajos de la vida, es como vivir en un lugar que siempre está nublado. Nos parece que las nubes grises son el cielo y no nos damos cuenta de que hay un cielo azul luminoso detrás de las nubes. Pero un día las nubes desaparecen y podemos ver el cielo azul brillante y el sol resplandeciente. Esto es como el despertar que experimentamos en el camino espiritual. Nuestras vidas a veces pueden parecer grises como las nubes y nos hundimos en nuestras dificultades, pero detrás de las nubes está el infinito cielo azul del Shabad en nuestro interior que, como dice Baba Ji, está resonando las veinticuatro horas del día. Este cielo azul, este Shabad, es nuestra esencia verdadera.

Maharaj Charan Singh describe este proceso como el llegar a comprender que no somos la suciedad en la que estamos inmersos. Nos damos cuenta de que la suciedad es algo diferente y que nuestro origen está en el cielo.

Verás, hay agua en las nubes del cielo, pero cuando llueve el agua llega al suelo. Se funde con la suciedad. Se estanca; desprende un olor desagradable. Ha olvidado su identidad. Se considera parte de esta suciedad. Pero cuando sopla un viento cálido, el agua se evapora. Entonces es cuando se da cuenta: La suciedad es algo diferente a mí; me consideraba parte de la suciedad sin razón alguna. Se da cuenta de su origen: es una nube en el cielo. Vuelve y se funde con el cielo, con las nubes. Esa es la condición del alma de todo el mundo9.

Esto sucede a través del proceso meditativo a medida que comenzamos a percatarnos de nuestra identidad verdadera. Somos conscientes de que somos uno con el Señor, y perdemos la identidad ilusoria de un yo separado. El lodo de una identidad separada se elimina y llegamos a comprender que somos parte del Señor. Maharaj Charan Singh explica:

El Señor es uno. Cuando nos fundimos con él, nos convertimos en el Señor. Nos convertimos en una parte de él. Una gota tiene su identidad propia cuando está en el barro. Cuando deja el suelo por medio de la evaporación, sigue teniendo su propia identidad, separada del suelo y separada de la nube. Pero cuando se funde de nuevo en la nube, se convierte en la nube10.

Cuando ampliamos nuestros horizontes a través de la meditación, somos capaces de ver más allá de nuestra limitada identidad separada. Rumi dice que vamos más allá de nosotros mismos e incluso más allá del cielo a un lugar de luz inmemorial.

Cuando vayas solo un poco más allá de ti mismo,
  más allá de estos cielos,
  verás al rey de la verdad y del significado
  y sus estandartes y pabellones
  hechos de luz inmemorial11.

Esta luz inmemorial es la conexión entre el alma y el Señor. Maharaj Charan Singh, utilizando esta metáfora de la luz inmemorial, explica que somos los rayos del sol y no estamos realmente separados del Señor, somos de la misma esencia.

No hay diferencia entre los rayos y el sol. Los rayos surgen del sol y se funden de nuevo en el sol. Así que el alma surge de Dios y se funde de nuevo en el mismo Dios. Potencialmente toda alma es Dios, porque su origen es el Creador... El rayo tiene su raíz en el sol. Surge del sol y se funde de nuevo en el sol12.

Dice que esta luz está en nuestro interior y no viene del exterior. Queremos desarrollar el nivel de conciencia a través de nuestro proceso meditativo en el que tenemos la percepción directa de esta luz.

La luz, por supuesto, está ahí, y no viene de ningún lugar exterior; pero tenemos que desarrollar esa conciencia para abrir ese ojo que ve esa luz... Todos somos rayos de la misma luz y hemos surgido de esa luz y tenemos que volver a fundirnos en esa misma luz13.

Los rayos no están separados del sol, las gotas no están separadas del océano, y nosotros no estamos separados del Señor. La ilusión es nuestro sentido de separación. No estamos separados y nunca lo hemos estado. Nuestro único problema es la falta de conciencia de lo que realmente somos. Maharaj Charan Singh dice: “Si no sabemos quiénes somos, ¿cómo podemos saber quién es Dios?”14. El proceso meditativo nos ayuda a conocer nuestro verdadero yo, y luego a conocer a Dios. Potencialmente todos somos Dios, pero tenemos que darnos cuenta de nuestro potencial.

Potencialmente cada alma es Dios, pero tenemos que darnos cuenta de esa potencialidad y convertirnos en Dios, para ser uno con el Padre15.

Si no nos damos cuenta de nuestro potencial, vivimos en el reino de la ilusión, donde creemos que la separación es real. Soami Ji describe este entendimiento como dejar ir las partes de nosotros mismos que no son conscientes de nuestro origen divino, las partes que están fragmentadas y no están conectadas a la unicidad de nuestra naturaleza esencial positiva común.

Este mundo, esta tierra extraña,
  es un lugar del encuentro entre el cuerpo, la mente y los sentidos.
Deshazte de estas envolturas,
  fragmentos ajenos de tu ser16.

Explica que nuestro yo verdadero es nuestra alma, el aspecto infinitamente positivo de nuestro ser interno. Nos ruega que nos sintonicemos con ella para saber quiénes somos realmente. Y saber quiénes somos realmente es la esencia del sendero. Es conocer a Dios.

Considerando que tu forma verdadera es el alma,
  deberás seguir la estela de su Shabad.
La forma del maestro está ante tus ojos,
  ¡si tan solo pudieras abrir tu visión interior!
El Shabad del maestro resuena en tus oídos,
  ¡si tan solo pudieras oírle llamándote desde los cielos!
Esta es la esencia del sendero, dice Radha Soami17.

El poder creativo positivo es nuestra esencia común, la sustancia de todo lo vivo. Los místicos vienen a este mundo para despertarnos a esto porque hemos olvidado nuestra identidad verdadera. Ojalá abriéramos nuestra visión interior, ojalá escucháramos la llamada del infinito e ilimitado cielo azul de la luz inmemorial. Ojalá supiéramos la naturaleza positiva que es nuestro ser verdadero para poder conocer verdaderamente a Dios.


  1. Maharaj Charan Singh, Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 265
  2. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 232
  3. Translation by Dr. D. Markus based on H.C. Thom, The Pythagorean Golden Verses with Introduction and Commentary. Leiden: Brill 1995, p. 183
  4. Matthieu Ricard, On the Path to Enlightenment, p. 9
  5. On the Path to Enlightenment, pp. 11–12
  6. Spiritual Perspectives, Vol. II, P # 20
  7. Soami Ji, Sar Bachan poesía, p. 57
  8. Yongey Mingyur Rinpoche, In Love with the World: A Monk’s Journey through the Bardo of Living and Dying, pp. 252–253.
  9. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 260
  10. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 234
  11. Farida Maleki, tr. Jalal al-Din Rumi (Divan-e Shams-e Tabrizi, Selections), p. 21
  12. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 227
  13. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 266
  14. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 261
  15. Spiritual Perspectives, Vol. I, P # 227
  16. Soami Ji, Sar Bachan poesía, p. 70
  17. Sar Bachan poesía, p. 14