La gloria de la repetición
El Gran Maestro escribe:
Me agrada que te responsabilices de tu falta de progreso espiritual. Esto te conducirá al éxito. La mayoría de la gente suele culpar al método, a la enseñanza o al maestro. No te preocupes. Cuando dediques más tiempo a la meditación tendrás éxito… El progreso espiritual no depende del tiempo transcurrido desde la iniciación. Depende de la concentración.
Joyas espirituales, p. 187
Es raro el discípulo que en algún momento no siente cierta decepción al observar el ritmo del progreso percibido, a pesar de que el maestro nos aconseja no analizar, ni siquiera pensar en el progreso. Pero todos sabemos que estos pensamientos surgen, especialmente después de años de esfuerzo.
Baba Ji a menudo dice que el Señor nos ha concedido a los humanos vivek, la facultad del discernimiento, la capacidad de observar cualquier situación objetivamente. Así que si nos detenemos a reflexionar con claridad sobre la situación, podremos ver en un instante dónde está el problema. Todo lo que tenemos que hacer es observarnos y hacernos algunas preguntas sencillas: ¿Hemos perdido todo interés en los asuntos mundanos, cumpliendo solo con nuestras responsabilidades con un espíritu de amoroso desapego? ¿Pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y energía mental haciendo nuestro simran o pensando sobre nuestro maestro y el sendero, dejando atrás todas las preocupaciones, planes, deseos o asuntos relacionados con este mundo exterior, esta ilusión?
Además, ¿acaso hemos logrado sentarnos absolutamente quietos durante el periodo de meditación de dos horas y media y, sobre todo, hemos inmovilizado y enfocado a la mente en el centro del ojo, para poder recoger toda nuestra atención, atravesar el velo interior y entrar en los mundos interiores? ¿Sentimos el entumecimiento del cuerpo del que nos hablan los maestros, o quizás experimentamos una sensación de estar separados de nuestro cuerpo? En otras palabras, ¿hemos hecho lo que nos corresponde hacer para abrir nuestros ojos y oídos interiores, para así para que podamos encontrarnos con el maestro interior, fundirnos en el Shabad y viajar a nuestro Hogar?
Si respondemos con sinceridad a alguna o todas estas preguntas con un “No”, entonces aún tenemos trabajo que hacer, y no tenemos motivo para quejarnos.
Cuando encontramos por primera vez el sendero de los maestros, analizamos meticulosamente su filosofía, leyendo libros, asistiendo a satsangs, formulando preguntas. En un nivel profundo e intuitivo, este sendero nos pareció verdadero y tenía sentido para nosotros intelectualmente. Nos emocionó encontrar una explicación para nuestra experiencia en este mundo, con todos sus altibajos, confusiones, penas y alegrías efímeras. Saber que en realidad existe un método que podemos aprender y practicar, garantizando que vamos a dejar atrás este valle de lágrimas para siempre y experimentar la dicha eterna, fue realmente emocionante, por no decir otra cosa.
Pero resulta que este sendero es largo. De hecho, muchas veces los maestros dicen que es un sendero para toda la vida y al final, les creemos.
El Gran Maestro afirma aquí que, asumir la responsabilidad de nuestra falta de progreso “nos conducirá al éxito”. ¿Por qué? Pues debido a que no tomamos el camino fácil de intentar culpar a otros, redoblamos nuestros esfuerzos y seguimos adelante. Perseveramos, y ese es el secreto del éxito en este sendero. Baba Ji lo ha dicho muchas veces: depende de nosotros realizar la tarea. Él no puede ni lo hará por nosotros. Debemos cumplir con nuestra parte del compromiso espiritual, que es esforzarnos al máximo para retirar toda nuestra atención al centro del ojo, desde donde podemos salir de este cuerpo y entrar en las regiones interiores espirituales verdaderas. Sardar Bahadur Jagat Singh Ji dijo:
¡Amigos míos! En este sendero es imprescindible trabajar duro. La puerta no se abrirá si no pone uno todo el esfuerzo y trabajo que pueda y empuja enérgicamente.
La ciencia del alma, p. 237
Esta es una actitud muy positiva, y definitivamente se nos anima a ser positivos. Todos los maestros quieren que tengamos éxito más de lo que nosotros mismos lo deseamos. Saben por propia experiencia las recompensas que nos aguardan. Avanzan diez pasos hacía nosotros por cada paso que nosotros damos hacía ellos, usando una de las frases más conocidas que leemos en la literatura que explica la profundidad y el alcance de la guía y ayuda del maestro. Tal y como el Gran Maestro escribe en otra carta sobre el maestro: “Él está en el mundo para bien y guía, ya que sin un maestro ¿quién nos enseñaría? El hombre solo puede ser enseñado por el hombre. El maestro es desinteresado, sin prejuicios, desea nuestro bien y es nuestro benefactor. Está con nosotros en este mundo, en las regiones espirituales, e incluso en la corte del Altísimo; pero esto solo lo podemos experimentar cuando se retira el velo de la mente”. (Joyas espirituales, carta 103, p. 143) Todo se trata de la realización.
Más adelante, el Gran Maestro dice: “No te sientas ansioso”. Él se está refiriendo a la ansiedad por el progreso espiritual. Por supuesto, los maestros también nos aconsejan no desperdiciar el tiempo ni la energía preocupándonos por los asuntos mundanos. Como Hazur Maharaj Ji escribió:
Toma sencillamente la vida como viene. Nunca la preocupación ayudó a nadie. Hay un poder superior que guía nuestro destino. Esfuérzate por obrar según su voluntad. Solo él sabe qué es lo mejor para nosotros. Él es todo bondad y misericordia. Entrégate a sus manos. ¡Que el Señor te bendiga!
Luz divina, p. 233
En otra parte de su carta, el Gran Maestro escribe, más detalladamente,
Si tu fe y confianza en el maestro son plenas y completas, no tienes que preocuparte por lo que le vaya a pasar a tu alma, ni porque siga sometida a los nacimientos y muertes. El alma va donde están sus apegos. Tu preocupación debe ser hacer la meditación y la repetición con regularidad.
Joyas espirituales, p. 187
Así que hay un ámbito en el que la ansiedad es adecuada y útil, y esa es la ansiedad en hacer nuestro mayor esfuerzo para seguir las instrucciones que se nos dieron en el momento de la iniciación. Aquí es donde debería estar nuestro enfoque y lo único que debería preocuparnos.
Pero, ¿cómo desarrollar esta fe y confianza “plena y completa” en el maestro para evitar la ansiedad? Esa fe no aparece por arte de magia solo porque la deseemos, al igual que no nos volvemos humildes, superamos la ira o dejamos la lujuria atrás simplemente proponiéndolo, o al decidir “desde hoy seré humilde”, etc. Tenemos que trabajar mucho y duro. Para obtener una fe plena debemos cumplir nuestra parte, y esa parte es siempre la misma: meditación. Obtenemos suficiente fe cuando emprendemos este viaje, y comenzamos a conducir este experimento espiritual dentro de nuestro propio cuerpo, pero desarrollamos esa fe mediante la práctica. La práctica conduce a la experiencia, lo que lleva a la “fe y confianza plena y completa en el maestro”, nuestro guía espiritual.
Aprender a confiar en el Señor para que cumpla todas nuestras necesidades y nos cuide perfectamente, es algo que requiere tiempo. Nos aferramos a nuestras cargas y preocupaciones, a veces, con cada fibra de nuestro ser, sin importar el hecho de que hacerlo no ha resuelto nuestros problemas ni nos ha hecho felices. En parte, es un hábito formado a lo largo de incontables vidas; en parte, es no comprender del todo nuestra situación. Los maestros suelen usar la analogía de la persona que se sube a un tren pero sigue cargando con su equipaje. No pasa nada si lo soltamos. Ese tren nos transportará a nuestro destino, y no tenemos que gastar nuestra energía limitada cargando ese equipaje –del tipo que sea– preocupaciones, apegos, incluso nuestra propia identidad como seres separados del Señor. Ya no nos hace falta nada de eso. Y la gran noticia es que poco a poco eso lo vamos entendiendo. Nos dejamos llevar. Si somos afortunados, esto lo haremos más pronto que tarde. Pero ocurrirá.
El Gran Maestro continúa dando su... “receta para el éxito”, por así decirlo:
Cuando dediques más tiempo a la meditación, tendrás éxito…
Pero luego más adelante lo aclara:
El progreso espiritual no depende del tiempo transcurrido desde la iniciación. Depende de la concentración.
Joyas espirituales, p. 187
Sin embargo, en la mayoría de los casos, para desarrollar la concentración se requiere tiempo, y como dijo el Gran Maestro, el progreso depende de esa concentración, que traerá consigo todo lo demás que necesitamos. La voluntad y el deseo también juegan papeles importantes en este proceso. ¿Cómo podemos lograr la concentración? A través de la repetición o el simran. La gloria de la repetición es la parte de la meditación que podemos controlar. No podemos controlar el dhyan o el bhajan. Contemplar la forma radiante del maestro o escuchar la verdadera y atractiva corriente del sonido interior, son resultados genuinos de la concentración mediante la repetición. Aparecerán automáticamente, nos dicen. Pero podemos controlar cuánta repetición hacemos, y esta debería ser nuestra práctica más importante.
En otro lugar en la carta, el Gran Maestro explica a un discípulo:
La razón por la que no escuchas el sonido, es porque tu mente se encuentra sumergida hasta tal punto en los asuntos mundanos, que no permite que el alma entre. Cuando la mente desciende, no capta el sonido. El remedio está en conseguir la concentración de la mente con una cuidadosa repetición que hará que la mente y el ama se aquieten e inmovilicen, y puedan así captar la corriente del sonido.
Joyas espirituales, p. 184 - 185
Uno de los discípulos occidentales más conocidos del Gran Maestro, el Dr. Julian Johnson, escribió elocuentemente sobre la corriente del sonido, a la cual también denominó la corriente audible de la vida. Según el Dr. Julian Johnson:
Esta corriente puede percibirse y escucharse por todos los que participan de ella en todos los mundos. Puede verse y oírse por todos aquellos que consiguen despertar su consciencia bajo la formación de un maestro… Cuando la siente, siente el poder de Dios. Este Shabad es, por lo tanto, el ser divino que se expresa a sí mismo en algo audible y visible.
El sendero de los maestros, p. 406
Como sabemos, este sendero es a veces conocido como el sendero del sonido y la luz. El Gran Maestro escribe en esta carta:
A medida que la concentración aumente se volverá más atractiva y dulce. Por tanto, la primera necesidad es la repetición, sin ella la concentración no podrá conseguirse. Y a menos que la concentración se vuelva tan intensa que permita que el alma y la mente crucen las estrellas, el sol y la luna, la corriente del sonido no puede elevar al alma.
Joyas espirituales, p. 185
Poco a poco, al dejar atrás nuestra ansiedad por todo, incluyendo nuestro progreso espiritual y el aprender a vivir alegremente en la voluntad del Señor, experimentamos el resultado directo de la meditación, que a su vez también la facilita, y conduce a una maravillosa satisfacción y paz. Confiamos en que el maestro está administrando nuestras cuentas kármicas de esta vida de la manera que mejor se adapte a nuestras necesidades. Esto nos libera para enfocar nuestro tiempo, atención y energía donde puedan sacar mejor provecho, en otras palabras, en obedecer las instrucciones del maestro y dedicar el máximo esfuerzo posible a nuestra práctica de meditación.
Es esencial mantener el entusiasmo que sentimos en los primeros días de nuestro discipulado, o recuperarlo y renovarlo si lo hemos perdido con el tiempo. Un método que Baba Ji recomienda es reflexionar en las razones por las cuales decidimos emprender este sendero en primer lugar. Posiblemente haya sido hace mucho tiempo para la mayoría de nosotros. Se recomienda recordar durante unos minutos no solo lo que pensamos sino lo que sentimos cuando descubrimos el sendero y tomamos la trascendental decisión de solicitar la iniciación, recibirla y empezar a meditar. ¿Recordamos la alegría, el entusiasmo y la emoción? ¿La gratitud? ¿Lo abrumador e inspirador que fue todo aquello? Claro que la experiencia de cada uno es personal, por supuesto, pero estas y otras emociones parecidas son las que muchos de nosotros hemos sentido. Sabíamos, o sentimos, que finalmente habíamos encontrado un amigo y guía verdadero, un ser iluminado cuyo amor transciende esta vida y que, de hecho, nos acompañará para siempre. El Gran Maestro escribe:
El maestro está dentro de ti y te está cuidando. Entra y te convencerás de ello.
Joyas espirituales, p. 187
Otra ayuda es leer una o dos páginas inspiradoras antes de sentarnos a meditar; esto puede marcar una gran diferencia para ayudarnos a hacerlo con una actitud positiva y de aceptación, sin duda una actitud alegre y agradecida, atenta e interesada. Baba Ji a menudo dice que depende de nosotros hacer que nuestra meditación sea interesante, y es algo que podemos lograr con facilidad. La meditación es nuestro deber diario más importante y sagrado, pero con el tiempo, sin darnos cuenta, podemos empezar a verla con indiferencia o incluso con rechazo. Dedicar unos minutos a la lectura espiritual, recordando lo que podemos llegar a experimentar con el tiempo, es alentador y útil. Así que saquemos provecho de las herramientas que el maestro nos brinda con tanta generosidad.
Se nos ha dicho que los santos vienen en todas las épocas y en muchos lugares diferentes. Siempre hay aquí al menos un alma verdaderamente realizada, a veces más, compartiendo esta creación con nosotros, y que ha sido autorizada por Dios para llevar de regreso a su Origen a ciertas almas cuyo momento ha llegado. Su tono, su idioma, las analogías que utilizan pueden variar para adaptarse a la época en la que viven y las personas a las que se dirigen… pero el mensaje esencial sigue siendo el mismo: Dios es amor. Formamos parte de ese amor, pero hemos olvidado nuestro origen divino y el camino para nuestra total autorrealización y la realización de Dios. Para lograr esto, debemos encontrar un maestro que conozca el método y, bajo su guía, recorrer el sendero interior por nosotros mismos. Tenemos que tener nuestras propias experiencias que nos conduzcan a la fe y el amor perfectos, yendo más allá de las simples palabras y conceptos.
¡Nos vamos a CASA! ¡¿Qué futuro mejor y más feliz podríamos tener?! Y también tenemos un presente feliz si entrenamos a nuestra mente a enfocar en lo positivo y no en las dificultades, si cultivamos el hábito de la gratitud, no solo por todas las bendiciones que podemos ver, sino también por aquellas que aún no conocemos.
Al final de esta carta, el Gran Maestro escribe:
Intenta levantar el velo interior y experimentar la alegría espiritual, que comparada con todos los planes e inventos del mundo los hace insignificantes y carentes de valor. (Y concluye): “No lo dudes, el Señor cuida de lo suyo”.
Joyas espirituales, p. 188