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Librarse de los conceptos erróneos

Sant Mat es un sendero de espiritualidad universal y un sendero de unión. Enfatiza el hilo conductor, el legado espiritual común, de toda la humanidad. Este legado común es el poder creativo en el interior, llamado Shabad, al que todo ser humano puede despertar elevándose por encima del cuerpo adormecido y de la consciencia latente unida a la mente. Cinco siglos antes de Cristo, el filósofo griego Heráclito dijo:

Para aquellos que están despiertos, hay un cosmos común unificado, mientras que todos aquellos que permanecen dormidos están dirigidos hacia su único mundo privado.’1

¿Qué es lo que nos mantiene atados a nuestro propio y limitado mundo privado? Soami Ji, el primero de los maestros de Radha Soami, dijo que intentó todos los métodos posibles, peregrinaciones, estudio de las escrituras, aprendizaje de libros y aun así no pudo despertar su mente. Finalmente encontró un maestro que le mostró el camino. Lo describe en Sar Bachan Poesía:

No importa cuánto hagas, sin el Shabad la mente nunca podrá despertar.2

La tradición mística más antigua de Occidente, la de los filósofos griegos Pitágoras, Platón y Plotino, hablaba de la “música de las esferas” y de las “voces del altísimo”. Estos filósofos griegos no querían que se les atribuyera una sabiduría especial. Dijeron que habían aprendido todo de la civilización que era mucho más antigua que los egipcios. También creían que hay un conocimiento innato, intrínseco, que reside dentro de cada ser humano esperando ser despertado, y que es compartido por todas las naciones. No se consideraban a sí mismos como pensadores únicos, pero como dijo un platonista del siglo II:

Todos los maestros son representantes, portavoces de una antigua sabiduría y unión de la verdad que se halla en el núcleo de todas las tradiciones.3

Él citó a los brahmanes hindúes, los judíos, los magos babilónicos y los egipcios, ya que en el siglo II el cristianismo no era todavía una religión dominante y el islam no aparecería hasta 500 años después.

Baba Ji también quiere que adoptemos esta perspectiva de la espiritualidad universal, de lo contrario, ¿por qué publicaría Dera libros sobre tantas tradiciones espirituales o construiría una biblioteca que las recogiera a todas, incluyendo seva de lectura y revisión de libros para colocarlos en la biblioteca? Es para mostrarnos que hay un hilo común en la búsqueda que realiza todo ser humano de la felicidad y la espiritualidad. Quiere abrirnos al “cosmos común unificado” del que habló Heráclito, el microcosmos en nuestro interior, al que podemos acceder cuando dejamos atrás nuestro limitado mundo privado. Soami Ji nos dice en el mismo poema:

Poco a poco, gradualmente, la mente despertará
  y el mundo empezará a parecer falso.
El alma obtendrá la ayuda de la mente
  y cada una alcanzará su destino.4

La señal de que la mente está despertando es que el mundo comienza a parecer falso. El alma no puede liberarse de la conexión que mantiene con la mente hasta que la mente despierte y se libere de los conceptos erróneos que la mantienen confundida sobre lo verdadero y lo falso. Una vez que la verdad mora en nosotros, los conceptos erróneos se disipan. La mente nos puede ayudar. La mente dirigida hacia arriba y hacia el interior se convierte en nuestro mejor amigo.

Maharaj Jagat Singh Ji dijo que “el pensar con claridad es noventa por ciento una práctica espiritual (abhyas)”.5 Cuando la mente es controlada por el cuerpo y sus pasiones, olvidándose de su Señor y orientada únicamente hacia sus dones, es nuestro peor enemigo. Pero cuando el intelecto es dirigido hacia el interior y hacía arriba, libera nuestra alma que no es más que amor, y está lista para fundirse en su origen. La sabiduría y el amor de un alma son la forma de inteligencia más elevada. ¿Acaso podemos llamar irracional al amor divino y a la devoción?

El proceso de despertar es el proceso de deshacerse de los conceptos erróneos irracionales. El alma recibe la ayuda de la mente al trascender la mente. En otro poema, Soami Ji comienza preguntando algo que les molesta a todos aquellos que están intentando despertar de su irracional estado de sueño:

¿Cómo librarme de los conceptos erróneos que continuamente me obsesionan?6

Esta pregunta, y el poema completo, podría haber sido escrito por Sócrates o Platón, que dedicaron sus vidas a ayudar a la gente a deshacerse de sus opiniones falsas y de sus conceptos erróneos, que conducen a malas elecciones y nublan el poder de discernimiento. Baba Ji ha dicho que el intelecto se nos ha dado para el único propósito de poder discernir lo correcto de lo incorrecto y para entender el propósito de todo. Nuestra elección no es entre lo que es bueno y malo ya que nada es realmente bueno o malo. Nuestra elección es entre lo “realmente bueno” y aquello que es “aparentemente bueno” para nuestros sentidos durante un breve instante, aunque no lo sea. La gente siempre ha luchado para distinguir entre lo que es aparentemente bueno y lo que es realmente bueno. Los conceptos erróneos, las impresiones mentales y las fantasías nos persiguen e impiden que despertemos a nuestra esencia divina, a nuestra luz divina en el interior y a nuestra vida divina en el interior.

Platón dijo:

Cuando la divinidad nos ama, nos otorga la verdadera comprensión de lo que realmente importa, los principios más elevados que lo gobiernan todo.7

También es cierto lo contrario. Los conceptos erróneos y las opiniones incorrectas son un castigo divino en sí porque esos pensamientos confusos son responsables de que sigamos deambulando a través de las diversas formas de vida, sin rumbo y sin ayuda. El próximo verso del poema de Soami Ji, nos describe el estado de la mente confusa:

La mente nunca acepta el consejo del maestro,
  y en su lugar alberga dudas y recelos.

Los maestros no quieren que aceptemos su palabra a ciegas; no dan órdenes sino consejos amistosos. Nos tomamos estos consejos a la ligera porque somos cultos y pensamos: “¿Quién puede decirme lo que tengo que hacer?”. Terminamos con dudas o incluso atacamos al maestro, culpándole de nuestros fracasos. Tratamos de medirlo según nuestro propio y limitado criterio, distorsionado por la niebla de nuestras obsesiones y negatividad, de las que tal vez ni siquiera seamos conscientes. Terminamos con recelos, desconfianza, preocupación, ansiedad, duda, preguntas, incertidumbres y sospechas. Soami Ji continúa:

Con un intelecto moldeado por la lujuria y la ira,
  intenta evaluar la sabiduría del
  maestro.

Baba Ji con frecuencia da el ejemplo de lo absurdo que es verter agua limpia en un recipiente sucio, dando a entender que el espíritu no entrará en una mente que no esté limpia. De manera similar, hace 2 500 años los pitagóricos también pensaron que no debían:

…verter las enseñanzas y los conocimientos divinos dentro de aquellos individuos que estaban confusos sobre las normas éticas y aquellos preocupados por las obsesiones. Es como si alguien vertiese agua pura y limpia dentro de un pozo lleno de barro. Tal persona termina por remover el barro, verse salpicado por él, y además ensucia el agua limpia.8

Los miembros de la tradición platónica consideraban que sus enseñanzas solo podían ser correctamente entendidas por una mente purificada. Soami Ji expresa una verdad universal cuando dice que no importa cuán inteligentes, listos, exitosos y hábiles somos, que si nuestra mente está bajo la influencia de las obsesiones y negatividad, no podemos juzgar o valorar la sabiduría del maestro. Además, no importa lo sabio que sea el maestro, y lo sabio que sean sus consejos, a pesar de ello pueden provocar dudas y recelos por parte de un intelecto que aún no ha sido purificado o aún no está en el proceso de obtener esa pureza.

Por este motivo, al iniciar a los discípulos, no solo les trasmiten las enseñanzas o la información, sino que establecen todo un programa y una disciplina para la purificación de todos los niveles de nuestro ser. Nos dan los votos dietéticos, nos proporcionan su presencia física y seva para la purificación en este plano material; prescriben para nosotros el simran continuo realizado con amor y devoción, para que se purifique nuestra mente; y nos conectan al Shabad para nuestra pureza espiritual duradera y nuestra liberación, que es la verdadera purificación de los conceptos erróneos y el pensamiento confuso.

Soami Ji sigue describiendo la condición de la mente impura:

En lugar de servir al maestro y tener fe en él,
  espera su reconocimiento y adulación.
Si no entiende la gravedad de su situación –
  ¿cómo podrá llegar a alcanzar su destino?

Estamos en una situación desesperada. Estamos desangrándonos, desde un punto de vista espiritual. Nuestras energías, nuestra voluntad, y nuestro amor se están agotando a causa de las obsesiones materialistas. Estamos atormentados por lo que Sócrates llamaba una ignorancia doble, que es la creencia de que sabemos cuando no sabemos. Él explica la sabiduría como la humildad para darse cuenta de nuestra propia ignorancia.

Pues tendrás la sabiduría de no pensar que sabes aquello que no sabes.9

Esta es la condición a la que se refiere también Soami Ji. Ignoramos la gravedad de la situación, y además somos inconscientes de nuestra ignorancia. Ni siquiera nos damos cuenta de que no sabemos. Usamos un pensamiento claro y lógico a la hora de orientarnos en el mundo exterior. Sin embargo, cuando se trata de tomar las decisiones más relevantes que conciernen a nuestra felicidad interior y nuestro bienestar último, nos dejamos llevar por fuerzas irracionales dentro o fuera de nosotros. Como dice Baba Ji a menudo, nos asustamos, transigimos debido a la presión de las circunstancias, y luego tenemos que pagar por ello durante toda nuestra vida.

Los maestros nos ofrecen su presencia física y la inestimable oportunidad de servirles desinteresadamente, y ellos predican con su propio ejemplo el ideal del amor desinteresado. En estos versos, Soami Ji dice que servir al maestro y tener fe en él sin expectativa de adulación y reconocimiento, es un paso que lleva en la dirección de liberarnos de nuestros conceptos erróneos. Dejamos de lado nuestros propios puntos de vista, la idea equivocada que tenemos de que somos los “hacedores”, ya que de allí nace el sentido de logro personal y la fantasía egoísta de que somos importantes. Soami Ji identifica como nuestro mayor obstáculo el aferrarse a nuestras propias opiniones.

De manera similar, Sócrates identificó las opiniones como el mayor enemigo de la sabiduría divina, ya que las opiniones se basan en una realidad ilusoria que sufre cambios constantes. Para Sócrates, la sabiduría humana no es nada en comparación a la sabiduría divina10, o a la sabiduría de contactar con el Shabad, tal y como lo hubiese descrito Soami Ji.

Las corrientes de avaricia y de amores mundanos son estériles,
  no obstante la gente persigue estos espejismos día y noche.
¿Cómo podrá comprender el sendero de los maestros
  si siempre está preocupada
  de hacer valer sus propias opiniones?

Aquí Soami Ji describe la fuerza más poderosa que nos mantiene encerrados en nuestro mundo privado: el deseo de afirmar nuestras opiniones. Incluso cuando la avaricia y el amor mundano se vuelven áridos, incluso cuando el buscador espiritual obtiene algún éxito a la hora de erradicar la negatividad, el deseo de hacer valer sus opiniones persiste.

Liberar a los buscadores de sus arraigadas opiniones ha sido el enfoque principal de todo maestro espiritual a lo largo de los tiempos. Sócrates inventó el método del diálogo y la dialéctica para demostrar que incluso el proceso más lógico de razonamiento, utilizado para defender la opinión personal, tiene su limitación y lleva a la contradicción y al estancamiento. El propósito original de la lógica y la dialéctica, de la razón y del pensamiento crítico, era el de protegernos de la mente cerrada dogmática, de la arrogante creencia de que únicamente nuestra opinión es la correcta y de que todos los demás están equivocados o son inferiores. La religión surge cuando somos cerrados o rígidos con nuestras creencias y empezamos a pensar que somos exclusivos y dueños privilegiados de la verdad. Todo maestro espiritual toma todas las medidas posibles para evitar que sigamos en nuestro estrecho envoltorio y hace todo lo posible para que seamos universales, porque el núcleo de sus enseñanzas, la luz y el sonido interior, es universal para todos los humanos.

El platonísmo nunca se convirtió en una religión, porque rechazó la fe ciega y empleó la razón y la lógica como manivela para abrir una ventana al reino más allá de las palabras donde mora la verdad universal. La razón orientada hacia el exterior conduce a un callejón sin salida. La inteligencia orientada hacia el interior, acompañada del amor divino, conduce a la unión. Los antiguos místicos como Plotino, hablaron de un “intelecto” amoroso (nous) como la forma más elevada de inteligencia, el órgano de unión mística.11. Sin embargo, el significado de las palabras y de los idiomas va cambiando y puede resultar confuso. Para Plotino, el intelecto (nous) significaba “el alma purificada”12. Hoy usamos la palabra intelecto para describir tendencias mentales que pueden obstaculizar el ascenso del alma y la fusión con lo divino. Pero lo que está más allá de las palabras no se puede describir. Algunos eruditos lo describen como “suprarracionalidad”, un dominio más inteligente que las limitaciones lineales de la razón y la lógica orientada hacia el exterior. Donde acaba la racionalidad, comienza la suprarracionalidad.13

Para el ego no hay nada más humillante que admitir que ‘no lo sabe’. Este es el aspecto que han intentado tratar los maestros a través de los siglos. Los maestros budistas zen usaron los “koan”, o frases que eran imposibles de analizar por la mente. Sócrates empleó un método de enseñanza basado en el cuestionamiento y la confusión. Incluso Baba Ji tiene su manera de confundir nuestro intelecto y de extraernos de nuestra zona de confort, llevándonos hacia la zona de aprendizaje y apertura a las verdades universales que nos trasladan más allá de nuestro pequeño caparazón individual. Quizá necesitemos un caparazón para protegernos y ayudarnos a crecer mientras obtenemos la madurez espiritual; pero en última instancia, tendremos que romper el caparazón y salir al océano de la experiencia personal que es ilimitado y siempre universal.

Los santos no afirman sus opiniones. Saben que no podremos convertirnos en un corto periodo de tiempo, que la transformación y el cambio de nuestra mente y de nuestro corazón ocurrirán de manera gradual. Nos colocan en un sendero donde podemos adquirir nuestra propia experiencia de la dulzura interior. Hasta que no adquiramos nuestra propia experiencia, permanecemos en la oscuridad de nuestro propio caparazón privado y sujetos a los conceptos erróneos.

A pesar de que los santos iluminados ven todas las contorsiones de nuestro pensamiento, no quieren imponernos una fe ciega o ideas para las que no estemos preparados, que no podamos valorar o digerir con nuestra mente contaminada. Más adelante en el mismo poema, Soami Ji dice que únicamente nos hacemos daño cuando intentamos imponer nuestras opiniones, y en lugar de amoldar nuestras vidas al sendero, intentamos manipular las enseñanzas a nuestro antojo.

Estas personas solo se hacen daño a sí mismas, por eso
  los santos simplemente se apartan de ellas y permanecen en silencio.
Son todas víctimas de un pensamiento retorcido;
  ¿cómo podría describir su confusión?

Tantos conceptos erróneos se presentan bajo el disfraz de la religión y la espiritualidad. Debido a la falta de pensamiento crítico y lógico, las personas pueden ser engañadas y atraídas a un trato inhumano, incluso a la violencia contra otros, en nombre de la religión o para afirmar sus propias opiniones y perspectivas sobre los demás.

Esto se debe a que el ego busca maneras de “valorarse a sí mismo”. La expresión que se emplea, traducida del inglés “blow up”, significa ampliar, pero también significa estallar o explotar. Internet y las redes sociales son herramientas ideales para que el ego infle su propia imagen e importancia. En el proceso de intentar ser más grande y mejor, el ego está dispuesto a inflarse, a destruirse. Teme ser común y desconocido; teme la sencillez tranquila de lo divino.

La divinidad es el dador más humilde, invisible y desconocido. Se ha ocultado tan bien, que hay personas que pueden incluso negar su existencia y pasar sus vidas en esa condición. Los santos no buscan prominencia, fama o glamur. Como dice Baba Ji, la espiritualidad verdadera, es la experiencia de lo divino en medio de nuestra vida cotidiana. No hay nada glamuroso en la espiritualidad. Los maestros mismos vienen entre nosotros como un ser humano corriente y resisten ser puestos en un pedestal o en un escenario. Sus enseñanzas tienen una belleza sencilla que no entusiasma a la mente sino que la calma y la eleva a través del amor envolvente que es el origen de sus enseñanzas. Todo lo que hacen fluye de la fuente pristina del amor; no están aquí para probarle nada a nadie. No están aquí para impresionarnos, para impartir un conocimiento externo, sino para inspirarnos y darnos esperanza. No les importa ser insultados o maltratados; no dependen de nadie; vienen a servir con amor, no solo a sus almas marcadas, sino a todos aquellos que entran en contacto con ellos. Por eso son un refugio seguro para aquellos que han pasado su vida sujetos a ideas equivocadas, vagando confusos y sin rumbo. Soami Ji sigue:

Con la gracia del Señor buscan refugio en el maestro
  y llegan a reconocerlo en el interior. Abandonan su inteligencia y supuesta sabiduría
  y perciben cuán ignorantes son.

Cuando nos lo permite la gracia del Señor, vemos la gravedad de nuestras condiciones y de nuestra situación, y nos convertimos en refugiados a sus pies. Todos somos refugiados que buscan un lugar estable a los pies del maestro, que buscan ser protegidos de sus propios pensamientos retorcidos que hacen que caigan una y otra vez en los mismos dilemas. En otro de sus poemas, Soami Ji se refirió a nosotros como vagabundos sin hogar debido a la impureza de nuestra mente que nos hace olvidar nuestro verdadero hogar.

Ignorante de su verdadero hogar
  el alma vive aquí como un vagabundo,
  afrontando diferentes formas de vida
  dentro de los vaivenes del ciclo de nacimientos y muertes.14

“Llegan a reconocerlo en el interior”, dijo Soami Ji antes. Reconocemos únicamente a alguien que ya hayamos conocido con anterioridad. El maestro y el conocimiento que imparte no es algo que aprendemos como cuando aprendemos cosas nuevas. Reconocemos al maestro porque siempre le hemos conocido. El verdadero conocimiento, el conocimiento de la esencia y de la realidad, es el recuerdo. No surge la pregunta de cómo reconocer la realidad porque no es externa para nosotros. Es un acto de fundirnos: el conocedor y el conocido se convierten en uno. Cuando se trata de fusionarse, no hay ninguna diferencia entre el conocedor y el amante.

Inmediatamente reconocemos la realidad porque es innata en nosotros, es parte íntegra nuestra, es nuestra propia esencia. Soami Ji continúa describiendo a aquellos que buscan refugio en el maestro diciendo:

Abandonan su inteligencia y supuesta sabiduría
  y perciben cuán ignorantes son.
Solo entonces agradan al maestro,
  quien los dirige hacia su destino.

Aquí Soami Ji nos habla de dos tipos de sabiduría: la llamada sabiduría falsa y la sabiduría verdadera o el reconocimiento de nuestra propia ignorancia, las limitaciones del propio conocimiento humano. Jámblico, el maestro platónico del tercer siglo, también dijo que hay dos tipos de conocimiento: el conocimiento inferior y exterior, y el conocimiento superior innato de cada alma. Este conocimiento innato es más poderoso que cualquier juicio y deliberación. Existió antes que todo razonamiento y prueba. Es superior, y previo a nuestra mente razonadora. Es un estado de conciencia del que nuestra mente razonadora y lógica extrae su energía y poder. Esa es nuestra esencia que está por encima y más allá del reino del razonamiento:

“…allí donde estamos envueltos por la presencia divina, y
 estamos colmados de ella”15.

Los maestros platónicos no pensaban que impartían información, sino que ayudaban a las almas a recuperar su conocimiento innato, que es mucho más elevado y profundo que el conocimiento superficial, y que la sabiduría del razonamiento lineal y del análisis de los hechos. Soami Ji también aboga por que abandonemos la sabiduría de tipo externa. Finalmente nos explica cómo podemos deshacernos de nuestros conceptos erróneos para siempre:

Él libera a los discípulos de sus
  confusiones y pone a sus almas en la
  contemplación del Shabad.
Todos los santos confirman el hecho
  de que sin el Shabad no hay salvación.

Podemos seguir discutiendo y leyendo libros sin parar. Las palabras generan más palabras. No nos libraremos de nuestros conceptos erróneos de esta manera. Estos conceptos erróneos se alimentan de las impresiones de innumerables vidas. Nuestra mente es como un almacén de impresiones y proyecciones, fantasías y falsas opiniones; y es por ellas que permanecemos en el ciclo de nacimientos y muertes.

Los maestros nos otorgan un nuevo conjunto de asociaciones e impresiones; nos dan la capacidad de contemplar su forma espiritual. Nos dan simran, para que podamos empezar a recordar nuestro verdadero hogar y crear una relación con el poder interno del Shabad que es el único que puede sacarnos del lodo de las ideas equivocadas. De un poema diferente también citado anteriormente, Soami Ji dice:

La gente desaprovecha su vida,
  nunca alcanza su destino.
Sin un maestro vaga sin rumbo
  ya que sin él nadie puede conocer el Shabad.16

El mejor uso de las palabras externas es simplemente para animarnos a perseverar en la consecución del autoconocimiento innato que hace posible reconocer el Shabad. La persuasión del discurso externo de las palabras (“logos” en griego) no es duradera y no nos salva de vagar sin rumbo, desperdiciar nuestras vidas y no llegar nunca a nuestro destino. Solo el “discurso” interno, el verdadero “Logos” o Nombre de Dios (el Shabad) puede ayudarnos a deshacernos de todos nuestros conceptos erróneos.

El eterno discurso del alma, la música de las esferas de los pitagóricos, llamado Shabad por Soami Ji, nos transporta a nuestra esencia. Es aquí donde empezamos a conocernos a nosotros mismos, para poder conocer al conocedor y para fundirnos en el amor envolvente del Shabad, que es el último conocedor, amante y salvador de los conceptos erróneos y de la falsedad transitoria. Únicamente la inteligencia del alma, que recuerda su estatus real y ha recuperado su pureza, puede comprender la verdad del Shabad. Solo el shabad puede ayudarnos a salir de nuestro mundo privado de conceptos erróneos y confusiones y ayudar a fundirnos en el poder universal que une a toda la humanidad.


  1. Heraclitus fr. B 89 in Die Fragmente Der Vorsokratiker. Edited by Hermann Dielsmann and Walther Kranz. 6th ed. Reprint (orig. 1903). Dublin & Zurich: Weidmann, 1966. (Greek/German).
  2. Shiv Dayal Singh (Soami Ji), Sar Bachan Poesía, RSSB, 2017, p. 89.
  3. Origen, Contra Celsum, translated with introduction and notes Chadwick, H. Cambridge: Cambridge University Press 1953 (1980) p. 17.
  4. Sar Bachan Poesía, RSSB, 2017, p. 89.
  5. Maharaj Sardar Bahadur Jagat Singh, La ciencia del alma, RSSB, ed. 1992, p. 225.
  6. Sar Bachan Poesía, p. 88.
  7. Plato, Timaeus, 53D.
  8. Tr. Dillon, J. and Hershbell, J., Iamblichus, On the Pythagorean Way of Life (Atlanta, GA: Scholars Press 1991). [Greek and English] ch. 77, p. 101 [tr. from Greek by the author]
  9. Plato, Meno 84A; Theaetetus 210C; Plato in Twelve Volumes (Loeb Classical Library), tr. H.N. Fowler. (Meno in vol. II, Theaetetus in vol. VII.)
  10. Socrates, Apology, 23A.
  11. Armstrong, tr. Enneads, VI.7.35.
  12. Ibid, VI.7.15.27.
  13. Addey, Crystal (2014) Divination and Theurgy in Neoplatonism: Oracles of the Gods. Ashgate. P. 273-275.
  14. Sar Bachan Poesía, p. 68.
  15. Iamblichus and Clarke – Dillon – Hershbell (2003) Iamblichus On the Mysteries. Society for Biblical Literature, Atlanta GA. [Greek and English], paraphrase by the author of ch. 3 on pp. 12-13.
  16. Sar Bachan Poesía, p. 89.