Descargar | Imprimir

La felicidad está al alcance ahora mismo

Los maestros enseñan siempre que la clave de la felicidad es la entrega a la voluntad de Dios. Lo opuesto a tal entrega es el ego, y el ego se manifiesta a través del apego. Por lo tanto, los santos explican que nuestra tristeza, toda nuestra tristeza, se debe al apego. El apego más significativo que padecemos no es el apego a otras personas. Es el apego a nuestra idea de “cómo deberían ser las cosas”. Tenemos un concepto profundamente integrado de quiénes somos, cómo debería vernos la gente, y qué tenemos: nuestras casas, nuestros coches, nuestro estatus, nuestro prestigio, nuestros cargos en el seva, nuestra reputación y honor entre el sangat, y así sucesivamente. Todo esto ha sido incorporado a nuestro ego. Nuestro gran apego es hacia toda esta imagen de cómo es y debería seguir siendo nuestra vida. Es parte integral de nuestro sentido del yo. Si unimos todo esto habremos creado un escenario centrado en nosotros mismos para el pequeño drama de nuestras propias vidas. La mayor parte de nuestra energía se gasta en mantener y preservar este escenario y nuestro papel dentro de él. Vamos a etiquetar esto como “nuestro drama”. Cuando ocurre cualquier perturbación en nuestro drama, nos asustamos. La pérdida de dinero arruina nuestro drama. La pérdida de seres queridos devasta nuestro drama. La pérdida de posición, la pérdida de salud, cualquier pérdida que podamos imaginar, altera nuestro drama y sentimos dolor cuando esto ocurre. No solo la pérdida, sino el cambio, cualquier tipo de cambio, amenaza a nuestro drama. Así que es evidente que una pandemia global vaya a causar estragos en nuestro drama.

La raíz de nuestro problema es que pensamos que el propósito de la vida humana, esta vida que el Señor nos ha conferido como un obsequio tan valioso, es defender y proteger, y preservar y mantener nuestro drama. Olvidamos que como Hazur ha dicho:

El propósito de la vida humana es capacitarnos para conocernos a nosotros mismos y conocer al Señor, lo cual no puede lograrse en ninguna otra forma. 1

¿No es cierto que descubrimos más sobre nosotros mismos en tiempos de crisis? De repente, en lugar de preocuparnos por una casa, nos damos cuenta de que la salud es más importante o que el amor es lo que cuenta, no el dinero. Cuando llegan momentos de verdadera conmoción, se nos aparta de nuestra zona de confort y nos volvemos hacia Dios. Al destruirse nuestro drama, descubrimos que la riqueza duradera es nuestra fe y amor, y que nuestras prioridades se han visto distorsionadas por apegos estúpidos. Ahora desearíamos haber priorizado la meditación para que, en lugar de leer mensajes sobre las llamadas telefónicas de Baba Ji para consolar al sangat alrededor del mundo, hubiéramos desarrollado una relación interna más allá de lo físico sin precisar de wasaps para mantenernos en contacto con nuestro maestro.

Utilicemos esta crisis pandémica para lograr un auténtico cambio en nuestro interior. Decidamos firmemente abandonar nuestro drama y rendirnos al drama del Señor, a su obra... Después de todo, su obra va a desarrollarse nos guste o no. Él ignorará nuestro drama y revelará su propia obra. ¿Por qué no dejarnos llevar, entregarnos y disfrutar?

Tómate la vida como viene. La preocupación nunca ayudó a nadie. Hay un poder superior que guía nuestros destinos. Esfuérzate por seguir adelante conforme a su voluntad. Solo él sabe lo que es mejor para nosotros. Él es todo bondad y misericordia. Entrégate a sus manos. Que el Señor te bendiga. 2

Si nos deshacemos de nuestro drama y nos volvemos receptivos a su voluntad, entonces aceptaremos lo que nos venga y no nos hará sentirnos infelices. De hecho, debidamente enfocados, cualquier cosa que el Señor nos envíe será una fuente de diversión y alegría para nosotros. Tratemos toda la pandemia global como una aventura. La vida se había vuelto demasiado aburrida y predecible. Ahora todo está agitado. Qué emocionante. Qué desafío.

El desafío para todos nosotros es poner en práctica las enseñanzas. Por supuesto, es fácil sentir que nos estamos entregando a su voluntad cuando las cosas van bien. Sin embargo, realmente descubrimos la poca sumisión que tenemos cuando las cosas se ponen difíciles. Tal vez podamos aceptar este desafío como una oportunidad para ponernos a prueba a nosotros mismos, como un ejercicio de autoconocimiento. Baba Ji a menudo nos anima a ser objetivos en nuestro pensamiento. Todos los místicos han ensalzado las virtudes del pensamiento claro. Tal vez podamos involucrarnos un poco menos y ser un poco más objetivos considerando estos eventos como si estuviéramos viendo una película. Al fin y al cabo, los santos dicen que este drama fue escrito antes de que naciéramos. Algunas personas incluso disfrutan viendo películas de catástrofes, pero no es tan divertido cuando nos encontramos en medio de la catástrofe. Basándonos en nuestro conocimiento de la ley del karma y las enseñanzas de nuestros maestros, podríamos tratar de considerar los acontecimientos actuales como si esta pandemia global del Covid-19 fuera también una película, que está siendo estrenada no por Netflix sino por Karmaflix. Aunque podemos percibirlo como una parte inevitable del plan divino, sigue siendo una buena idea desempeñar nuestro papel como actores de la película: guardar una distancia de seguridad de los otros actores, lavarnos las manos frecuentemente, mantener nuestra fe y confianza en el amor de Dios, y sobre todo, nunca perder nuestro bhajan y simran incluso en medio de esta película de miedo.


  1. Maharaj Charan Singh, Luz divina, carta 107
  2. Maharaj Charan Singh, Luz divina, carta 106