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¿Cuál es nuestra perspectiva de la vida?

¿Dónde buscamos consuelo y alivio para el estrés y las preocupaciones mundanas? La sociedad no es estable; está supeditada a los caprichos del momento. Siempre hay guerra en algún lugar, y la pobreza y la enfermedad persisten en todos los continentes. Apenas encontramos un momento de paz y somos bombardeados con las ultimas noticias inquietantes. En estos días todo gira alrededor de la pandemia; las noticias sobre la pandemia no tienen fin. Recurrimos a nuestros dispositivos para distraernos durante unos momentos de desahogo, pero cada vez tienen más vida propia. Nos controlan a nosotros en lugar de controlarlos nosotros a ellos. ¿Cuánto tiempo podemos aguantar sin consultar el whatsapp, el twitter, o nuestros correos electrónicos?

Nuestra perspectiva personal cambia a medida que los acontecimientos externos del mundo cambian constantemente. Nos encontramos juzgando a los demás y criticándolos en exceso, pero el amor y el perdón suelen escasear. La causa subyacente de la infelicidad del mundo es constante e invariable. Como el mundo en realidad nunca cambia, llega un momento en el que entendemos que somos nosotros los que necesitamos cambiar. No podemos hacer que el mundo sea un lugar mejor, pero sí podemos transformarnos a nosotros mismos en un “lugar mejor”.

Tenemos la capacidad de ver la vida desde un punto de vista más positivo, de tener una perspectiva positiva con esperanza y alegría. Hay un satgurú completo en la creación. Ese hecho en sí mismo lo cambia todo. Viene para ayudarnos a experimentar esperanza, alegría y gratitud. Nos recuerda que hay un propósito más elevado en la vida: que la vida no es una mezcla aleatoria y desordenada de acontecimientos. Como humanos tenemos la oportunidad de experimentar la unidad subyacente en la vida. Y esta fuerza unificadora, como todos sabemos, es el Shabad. El Shabad es el mismísimo Señor. Es la esencia de todas las cosas. Es la palabra creadora que forma el universo, mantiene el universo unido, y creó el universo en el principio. Es la máxima expresión del amor de Dios. Cuando el Shabad abandona a un ser vivo, ese ser deja de existir.

Como discípulos del maestro vivo nos esforzamos para experimentar ese Shabad. Abordemos esta oportunidad con un sentimiento de asombro. ¿Qué hemos hecho para merecer esta gracia? Si analizamos nuestras vidas objetivamente sabremos que somos tan imperfectos como todos los demás. Sin embargo, el Señor ha decidido darnos esta oportunidad para que podamos experimentar lo que existe más allá de este mundo. Es nuestro momento para contemplar la vida desde una nueva perspectiva. Empezamos a entender que todos somos frágiles e imperfectos. Al reconocer esa imperfección comenzamos a perdonar. En lugar de aferrarnos a la ira, empezamos a desprendernos de ella. Nos molestan menos las críticas y juicios de los demás. A medida que perdonamos, nos volvemos más fuertes. Esa fuerza proviene de esta nueva perspectiva de la vida.

Es una perspectiva positiva de la vida que se fortalece y enriquece por nuestra relación con el maestro y, en última instancia, con el Shabad. ¡Qué gran oportunidad tenemos! Soami Ji Maharaj dice: “Ahora tengo una maravillosa oportunidad”. ¿Pero esperamos que el maestro nos conceda automáticamente la paz y el consuelo del Shabad? Todo lo que vale la pena tener se consigue con esfuerzo y compromiso. No valoramos las cosas que son demasiado fáciles de conseguir. Las damos por hechas y no las valoramos. Complacer al maestro y experimentar el Shabad son los tesoros más valiosos que tenemos a nuestro alcance.

Tengamos claro nuestro propósito y objetivo, y lo que nos ayudará a mantener una perspectiva más positiva de la vida. Las fuerzas externas intentarán captar nuestra atención y mantenernos concentrados en las cosas temporales, que solo nos proporcionarán un breve momento de satisfacción. Solo el tiempo que dediquemos a cultivar la positividad nos aportará una satisfacción duradera. Nuestro sentimiento de satisfacción también influye en todas las personas que nos rodean. Y a medida que nos volvemos más positivos nos reforzamos y fortalecemos, de modo que cuando aparecen momentos difíciles, y aparecerán, tengamos la fuerza interior necesaria para afrontarlos. La gracia del maestro no se nos da para eliminar nuestros karmas, sino que es la fuerza que se nos da para ayudarnos a pasar por ellos sin perder el equilibrio y la concentración.

¿Qué herramientas tenemos para reforzar y fortalecer nuestra positividad? Tenemos el seva, concretamente el seva del bhajan y el simran. Al practicar el bhajan y el simran le demostramos al maestro que valoramos su fe en nosotros. El bhajan y el simran nos fortalecen interiormente y son un regalo suyo para reforzar nuestra actitud positiva, que nos ayudará a navegar serenamente a través de los acontecimientos de la vida.

Cualquier seva que hagamos por la bondad de nuestro corazón, sin expectativas, despierta el amor en nuestros corazones y nos hace más fuertes. Podemos hacer seva en nuestro satsang local o propiedad, o ayudando a alguien a cruzar una carretera concurrida, o podemos ayudar a un vecino con sus compras durante este tiempo de confinamiento. Cualquier cosa que hagamos sin esperar recompensa o reconocimiento refuerza nuestra positividad y fortalece nuestro amor. Tales actos expresan nuestra gratitud por el hecho de que el maestro haya elegido a personas tan frágiles e indignas como nosotros para entregarles su regalo. Debemos dar los primeros pasos para comprender que todo es su gracia. Y con esa comprensión creciente de lo afortunados que somos, nos volveremos más positivos, más agradecidos. Este virus de la positividad se extenderá de forma natural e infectará todo nuestro ser, y también a los demás. Comprometámonos sinceramente con el maestro y su Shabad. Hagamos que nuestro modo de vida sea un reflejo de nuestra gratitud, nuestro compromiso y nuestro amor. Tenemos un tesoro escondido; cavemos profundamente y encontrémoslo.