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Usarlo para ir hacia Dios

Son tiempos de agitación, crisis y desafíos a nivel global, nacional y personal. El covid-19 ha paralizado nuestras vidas, enseñándonos a aceptar la cruda y eterna lección acerca del carácter perecedero, cambiante e impredecible de este mundo.

Todos los seres humanos vivimos entre dos mundos, el mundo exterior y el mundo que se encuentra en nuestro interior. A pesar de no poder controlar las circunstancias en el mundo exterior, tenemos el máximo control sobre nuestro ser interior. Nuestra reacción ante las circunstancias externas en estos momentos de inquietud, ilustran nuestro desarrollo interior y nuestro progreso en el sendero espiritual.

Mientras nuestra felicidad dependa de las circunstancias que nos rodean, experimentaremos un cierto grado de tormento, ira y miedo. Si nos alteramos tanto que no somos capaces siquiera de soportar lo que ocurre fuera de nosotros, no podremos ser útiles a nosotros mismos ni a los demás. Para actuar de manera óptima debemos partir de un estado de consciencia centrado, calmado y puro, que podemos desarrollar a través de la meditación.

Nuestro mundo interior nos pertenece y no tiene por qué verse afectado por la negatividad de la realidad exterior. Desde el punto de vista espiritual, nuestro desarrollo interior se pone a prueba en tiempos difíciles. La pregunta es: ¿tenemos la capacidad de encontrar y actuar desde nuestro centro en el interior, que es todo paz y calma, o somos víctimas del pánico, el miedo y el resentimiento? Ante la adversidad, los santos nos dicen: “Úsalo para alcanzar a Dios”.

El único propósito del desarrollo espiritual es deshacernos de nuestro insignificante yo y hacer el trabajo requerido para conectarnos con nuestro verdadero y eterno ser, el Señor. Estos tiempos de inquietud que están tan llenos de peligro y tan fuera de nuestro control, brindan la oportunidad perfecta para hacerlo. Así que, apartemos nuestra atención de nuestros deseos y preferencias personales y aprendamos a aceptar su voluntad. Recordemos que nosotros no dirigimos el universo, Dios lo hace. Cuando el temor y la ansiedad alteran nuestra mente, debemos aprender a retirarnos a ese asiento de nuestra consciencia, nuestra alma, a través del simran, y sentir la presencia de Dios.

Estos tiempos difíciles nos ofrecen una oportunidad sin precedentes para evaluar nuestra trayectoria espiritual. Puede que afortunadamente estemos recogiendo los beneficios de nuestros esfuerzos en la meditación y encontrando consuelo en el interior. Por el contrario, si hemos sido negligentes y no hemos priorizado al máximo nuestra meditación, puede que nos demos cuenta de que estamos viviendo en la pobreza espiritual. ¿Qué mejor momento entonces para cambiar nuestra situación?

El Gran Maestro nos da un atisbo de las ventajas de la práctica espiritual:

Tendrás todo lo que deseas, las cosas más maravillosas y extraordinarias que jamás hayas podido soñar. Aquel que tiene que dártelo todo está dentro de ti, en el tercer ojo. Tan solo está esperando que se limpie tu mente, y vigila todas tus acciones1.

Entonces, ¿por qué no nos hacemos un bien a nosotros mismos, meditamos, aceptamos lo que está sucediendo ante nosotros, y tenemos fe en nuestro maestro y en Dios? Esto no quiere decir que nos desesperemos y no hagamos ningún esfuerzo, sino que aceptemos la realidad y actuemos de acuerdo con la situación. Aceptemos la invitación del maestro de refugiarnos en él y en el Señor, esforcémonos al máximo y entonces dejémoslo pasar. Puede que no podamos hacerlo a la perfección; pero los santos nos dicen que si nuestras intenciones son sinceras, ellos nos ayudarán y con el tiempo lo lograremos.

Todas las formas de vida están relacionadas. El coronavirus nos ha demostrado claramente que no estamos separados. El covid-19 no respeta las fronteras nacionales, la raza, la religión o la clase socioeconómica. Mientras observamos el tormento que está padeciendo nuestro mundo, es normal y humano que se nos parta el corazón ante las dificultades que muchos de nosotros estamos viviendo. En estos momentos de sufrimiento global, confusión y adversidad, no utilicemos tópicos espirituales para negar u ocultar el dolor que todos sentimos por lo que sucede a nuestro alrededor. Al contrario, aprovechemos esta oportunidad para abrir nuestros corazones, sentir la compasión y el amor por los nuestros y por aquellos que sufren, y ayudemos siempre que podamos mientras mantenemos nuestro centro interior en paz.

Hazur Maharaj Charan Singh nos anima a cultivar un corazón cariñoso y compasivo. Él dice:

Si hay bondad y amor en nuestro corazón, seremos amables y cariñosos con todo el mundo… Hemos de crear esos sentimientos, y esto ocurre de manera automática cuando estamos llenos de amor y devoción por el Padre2.

Ahora es el momento de dejar de vivir nuestras insignificantes vidas aferrados al mundo exterior. En su lugar, busquemos los tesoros de sabiduría, amor y compasión existentes en el interior de todos nosotros. La gracia del Señor siempre está ahí, esperando a que nos entreguemos y nos giremos hacia él. Nuestro trabajo principal sigue siendo el mismo: “Usar todo lo que sucede en nuestras vidas para ir hacia Dios”.


  1. Maharaj Sawan Singh, Joyas espirituales, carta 171
  2. Maharaj Charan Singh, Spiritual Perspectives, Vol. III, #500