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Las dos caras de la creación

¿Cuál es nuestra relación con este mundo, el mundo físico que nos rodea? Los santos y los místicos a lo largo de los siglos han descrito este mundo como un lugar de miseria para nosotros. Los santos nos explican que siempre seremos desdichados aquí, independientemente de los encantos y los atractivos que la vida mundana nos pueda ofrecer. Esto es debido a que nunca podremos ser felices estando separados de Dios. Los santos afirman que nuestro verdadero ser no es ni este cuerpo ni esta mente, sino nuestra alma. Y esta alma es, como dice Hazur Maharaj Charan Singh:

… esa chispa divina del Creador, esa luz divina que nos da vida... Potencialmente, cada alma es Dios, porque su origen es el Creador1.

Por tanto, dado que Dios es nuestro origen, Hazur indica:

Sin encontrarle [al Señor], sin fundirnos en él, nunca hallaremos la paz eterna. ...Si no fuera por eso, nadie le buscaría; y por esa razón lo buscamos a él, a nuestro origen2.

Aunque la causa principal por la que nunca podremos ser felices en este mundo, es que nuestra alma pertenece a otro lugar, los santos van más allá y nos dan otras razones de peso por las que nunca podremos ser felices. En primer lugar, señalan que todo aquí llega a su fin: primero está sujeto al cambio, y luego a la muerte o a la destrucción. Por lo tanto, si nos apegamos a este mundo, a todo lo que nos atrae –placer, poder y estatus, riqueza, relaciones con los demás– siempre nos decepcionaremos. Hazur dice:

… cualesquiera que sean nuestros placeres en esta creación, siempre hay un miedo en el fondo de ese placer. Cuando te casas, siempre estás preocupado: ¿Qué ocurrirá si mi esposa me deja, me es infiel, me abandona, o si yo la disgusto? Como ves, siempre hay un miedo, y donde existe el miedo como base del placer, este no puede considerarse un placer. Es solo cuestión de tiempo antes de que se convierta en desdicha3.

Luego, yendo aún más lejos, los santos nos recuerdan los horrores y los males que nos rodean:

Lee la historia del pasado y verás que esta matanza y destrucción ha sido la norma. ...¡cuánto sufrimiento encontramos en este mundo en forma de enfermedades mentales y físicas, crueldad, asesinatos y otros crímenes!4.

En realidad no necesitamos este recordatorio, ya que todos los días la prensa está repleta de tales horrores. Nos preguntamos entonces: ¿por qué el mundo es así, si Dios es todopoderoso y todo amor? En respuesta, los santos revelan que el estado del mundo es la voluntad de Dios; no hay ningún otro poder que haya distorsionado la creación. Hazur dice:

Todo sucede como el Señor quiere que suceda. Ni una sola hoja puede moverse sin su orden5.

Y:

Creo que ha creado este mundo como un lugar imperfecto. Nada existía antes de la creación. Solo existía él. Todo lo que vemos no es más que su propia proyección. Se ha proyectado a sí mismo de manera imperfecta, por así decirlo, porque de lo contrario esta creación no podría continuar de ninguna forma. ...¿Por qué la ha creado? Él es el que mejor lo sabe6.

Todas estas lecciones sobre el mundo solo refuerzan la verdad esencial, de que nosotros básicamente, en espíritu, nunca seremos felices aquí. Pero los santos y los místicos también ofrecen otra visión –muy distinta– de este mundo. Esta visión del mundo comienza con la verdad que acaba de revelar Hazur: “Todo lo que vemos no es más que su propia proyección”. Y después, todos los místicos y las escrituras afirman que Dios es amor. Como dice Hazur:

Se dice que Dios es amor y el amor es Dios, porque el atributo de Dios es el amor7.

¿Podemos llegar a la conclusión de que, si Dios es amor, y la creación es su proyección, entonces la creación debe ser una proyección, una expresión, de amor? Así pues, esta es una segunda visión del mundo: como una emanación del amor de Dios. El Gran Maestro confirma esto:

Todos los seres vivos son de la misma esencia que el Señor. Son sus hijos. ...Una madre nunca descuida a su hijo. Debido a su amor genuino, no puede ser indiferente con él. ...El Señor nunca se olvida de nosotros, ni siquiera por un momento. Siempre está cuidándonos. Nunca nos hemos separado de él. Él siempre está con nosotros y siempre impregna todo nuestro ser8.

Hazur dice: “Su gracia siempre está ahí... su gracia está siempre fluyendo”9

.

Gurú Arjan Dev dice:

Es el Señor de miríadas de universos,
  el sustentador de toda vida.
Él cuida de todos y apoya a todos.
  Pero el universo no reconoce
  su benevolencia10.

Cristo dijo:

¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas?
  Pues ni de uno de ellos se olvida Dios…
Hasta los cabellos de vuestra cabeza
  están todos contados11.

Nos dicen que Dios es amor, pero ¿qué es el amor? Recordemos la definición única del amor dada por Hazur. Él define el amor como “convertirse en otro ser”. Hazur dice:

El amor es perder tu propia identidad y convertirte en otro ser. Perder tu individualidad y fusionarte con otro ser, eso es amor12.

Sí, tal y como acaba de decir Hazur: “el atributo de Dios es el amor”, y si la creación es la proyección de Dios, entonces esto sugiere que Dios siempre se está entregando y convirtiendo en todo lo que existe. Dios, habiendo creado el universo por amor, lo impregna de amor y se funde en él. Se ha entregado y se está entregando infinitamente a él, a cada partícula.

Los místicos nos dicen que a medida que nos convertimos en amantes de Dios, comenzamos a percibir esto a nuestro alrededor, a ver vislumbres del amor de Dios incluso en esta creación. En el Corán leemos:

En los cielos y en la tierra hay en verdad señales para los creyentes; y en vuestra creación y en su diseminación de criaturas vivas, se dan las señales para una gente con una fe certera, y en la alteración de la noche y el día, y en la provisión que Dios hace descender del cielo y por ella revivifica la tierra después de su muerte, y en su cambio de dirección de los vientos, se dan señales para una gente que pueda razonar y entender13.

Además, el Corán dice: “A donde sea que mires, verás el rostro de Dios”14. Por tanto, considerando todo esto, ¿realmente podemos pensar que la creación es mala? ¿Cómo conciliar estas dos visiones del mundo? Como observamos, los grandes santos han revelado ambas, y por lo tanto aceptamos ambas como verdaderas. Pero parecen estar totalmente en contradicción. Sin embargo, por experiencia sabemos que cuando las verdades son contradictorias en Sant Mat, esto se debe a que se aplican en dos niveles diferentes de realización.

Ahora la pregunta para nosotros es: ¿en qué mundo preferiríamos habitar? Por supuesto en el segundo.

¿Cómo obtenemos entonces ese nivel de consciencia para que podamos percibir este mundo no como un lugar de terror, sino lleno de la presencia, gracia y belleza de Dios? Podemos encontrar la respuesta a esta pregunta en el tratado del Gran Maestro sobre el bhakti o devoción en Filosofía de los maestros, Volumen 2. Al comienzo de ese tratado, expone lo que denomina como “los cinco principios” de la devoción para guiarnos en el desarrollo de la verdadera devoción a Dios. Estos principios dejan claro que son los devotos de Dios los que ven el mundo conforme a la segunda visión, como un mundo repleto de amor, misericordia y gracia de Dios. Repasemos estos cinco principios, uno por uno. El Gran Maestro dice:

El primer principio que subyace en la devoción es que Dios es el creador de todo y es omnisciente. Él es puro, impecable y completo. Él es omnipresente. Los seres humanos, las especies de vida inferiores, y de hecho todo el universo son una señal de su existencia. Todos somos sus hijos15.

Tal y como Maharaj Charan Singh mencionó antes, el Gran Maestro también manifiesta que este mundo –la creación entera– es una proyección de Dios. No existe nada salvo él. Visto desde la perspectiva correcta, la creación revela su presencia. La creación entera es –y debe ser– “pura, impecable y completa”. Lo divino es omnipresente, infinitamente presente a nuestro alrededor, y omnisciente, infinitamente consciente de cada criatura viva, de hecho, de cada partícula. Cada uno de nosotros no es meramente su creación, ni siquiera su hijo; estamos infinitamente impregnados de él. Nuestra imaginación tiene que expandirse para asimilar tal infinitud.

Aunque todavía estamos lejos de darnos cuenta de todo esto, el Gran Maestro lo expone como un principio a seguir si aspiramos a ser amantes de Dios. Si lo recordamos y hacemos de nuestra fe nuestro valor de referencia, nos ayudará a ver el mundo bajo un punto de vista nuevo. El Gran Maestro continúa:

El segundo principio es que este universo es su creación, y todo es hermoso y está lleno de felicidad. Cada uno, por supuesto, percibe este mundo según el estado o condición de su propia mente16.

Aquí el Gran Maestro confirma de manera sorprendente, enfáticamente, lo que describimos antes como la segunda forma de percibir y relacionarse con el mundo que nos rodea. Si bien, como nos recuerdan los santos, este mundo es sin duda un horror, sin embargo, el Gran Maestro nos dice, que en realidad –verdaderamente– es “muy hermoso y está lleno de felicidad”.

¿Cómo pueden ser ambas cosas verdaderas? El Gran Maestro explica que el cómo percibimos el mundo depende del “estado o condición de nuestra propia mente”. Parece que este mundo es un horror cuando lo vemos a través de la lente distorsionada de maya o de la ilusión, de las ansias de placer, posesiones, poder y relaciones mundanas. Pero se convierte en un lugar de belleza y felicidad para aquellos que practican la devoción verdadera. El Gran Maestro explica más adelante:

El tercer principio es que uno debe ser feliz en la voluntad de Dios, y siempre debe permanecer contento y agradecido por lo que le suceda. Todo lo que ocurre es por nuestro propio bien. Esto es así sin atisbo de duda. Lo que podemos considerar como un problema, en realidad nos ha llegado para elevar el estado de nuestra mente17.

Ya mencionamos anteriormente que Dios es omnisciente y omnipresente. Con este principio, aprendemos que también es omnipotente; de hecho, nada sucede a menos que él lo quiera. Si todo es su proyección, entonces ¿cómo puede ser de otra manera? ¿A nuestro parecer su voluntad es buena? ¿Cómo puede ser buena cuando nos suceden cosas como accidentes de coche, muertes de parientes y enfermedades? Pero el Gran Maestro dice que, “sin atisbo de duda”, todo lo que sucede es “por nuestro propio bien”. Y no solo por el bien de los iniciados de un maestro espiritual, o solo de los seres humanos, sino de toda la creación. Una vez más, nos enfrentamos al concepto de lo infinito: para cada criatura de la creación, desde los orígenes de esta creación hasta su disolución, todo ha sido por el bien de todos. ¿Cómo puede ser esto así?

Hazur nos diría que debemos volver a Dios para entenderlo. De nuevo, mientras estamos lejos de ver esta verdad con nuestros propios ojos, el Gran Maestro nos la presenta como un principio a seguir. Dice que no hay lugar para que alberguemos dudas. Indudablemente, será difícil estar a la altura de esta verdad cuando nos enfrentemos a una tragedia, pero ¿qué opciones tenemos? Recordarnos a nosotros mismos esta verdad nos brindará cierto consuelo y alivio. De nuevo, puede convertirse en una referencia para mantenernos estables en el sendero de la devoción. A medida que nos concienciamos de esta verdad, inmediatamente sentimos gratitud hacia Dios por su infinita misericordia y gracia, y logramos un grado de satisfacción con lo que él ha decretado como parte de nuestro destino. Como dice Hazur:

Debemos tener fe en él. Lo que nos da es para nuestro beneficio, y debemos aceptarlo. No deberíamos desear nada en absoluto18.

Todos sabemos que este principio –que todo lo que sucede es para nuestro bien– no nos excusa de ninguna manera de hacer todo el esfuerzo posible, o de soportar las consecuencias de nuestras acciones. Como sabemos, el esfuerzo y la gracia van de la mano, aunque operan en niveles muy diferentes de la realidad.

El Gran Maestro continúa hablando de los principios de la devoción y afirma:

El cuarto principio es que uno debe considerar como el mayor pecado el herir los sentimientos de los demás. Proporcionar consuelo y felicidad a los demás, debe considerarse como la obligación suprema...19.

Los santos determinan que como buscadores de Dios vivamos una vida moral en este plano. Esto incluye cumplir con todas las responsabilidades hacia los demás. Hazur explica:

...tenemos que cumplir con todas nuestras obligaciones. Solo tienes que cumplir con tu deber. Tu actitud debe ser la de ayudar [a los demás] en todos los sentidos, cumplir con tus obligaciones en todas las esferas de la vida. Esto no se aplica solo a tu esposa e hijos, sino que se extiende a todos. Tienes que ser un buen ciudadano, un buen amigo, un buen hermano, un buen padre, un buen marido, amable, afectuoso con todos, útil a la sociedad20.

Como sugiere Hazur aquí, y como el Gran Maestro confirmó, debemos actuar hacia los demás no solo de acuerdo con las obligaciones morales, sino ir más allá, con un impulso amoroso de ayudar a los demás, a todos, de la manera en que podamos. Al parecer debemos actuar con los demás básicamente como Dios lo hace con nosotros. Dios es amor, y en su infinitud, da infinitamente de sí mismo a cada ser vivo, cuidando compasivamente de nosotros y sustentándonos en todos los sentidos. Aunque solo sea como agradecimiento por esto, como reflejo de nuestra fe en él, nosotros también, a nuestra manera infinitesimal, deberíamos hacer lo mismo por el mundo que nos rodea.

A Hazur se le preguntó si el devoto debería practicar la indiferencia hacia el sufrimiento que nos rodea, para evitar apegarse a este mundo:

Si esa hubiera sido nuestra actitud, no llevaría a cabo el campamento de cirugía ocular en Dera cada año ni habría emprendido el gran proyecto del hospital. Estamos muy preocupados por el sufrimiento de la humanidad, y queremos hacer todo lo que podamos. Nuestra actitud debería ser siempre la de ayudar y ser una fuente de fortaleza para las personas, y ser afectuosos y amables con todos21.

Y en respuesta a una persona que preguntaba si podemos amar de manera desapegada, comentó:

Tener un corazón compasivo es muy diferente al apego. Si estás conduciendo y te encuentras con un perro al que un coche ha atropellado, simplemente paras el coche. Te compadeces tanto del perro que incluso derramas lágrimas, viéndolo en tan lamentable estado. Eso no significa que estés apegado al perro. ...Debes tener un corazón amable y cariñoso, un corazón compasivo y servicial22.

Al igual que hace Dios con nosotros, esta bondad afectuosa hacia los demás se realiza de manera desinteresada, sin pensar en la recompensa. Es la inspiración fundamental que hay tras el seva exterior. Tampoco se ama y ayuda a los demás con la esperanza de cambiar el mundo, porque si el mundo necesitara cambiar, Dios mismo lo haría. De nuevo, citando al Gran Maestro:

El quinto principio es que uno debe convertirse en un devoto con el apoyo de su gurú o maestro, de modo que al estar en contacto con un ser tan elevado también se pueda finalmente alcanzar el mismo nivel23

Aquí el Gran Maestro responde a una pregunta adicional: ¿cómo nos “convertimos” en tal devoto, tal amante de Dios, y no solo teniendo fe ciega, sino entendiendo verdaderamente estos cinco principios? Para ello, nos dice, que necesitamos buscar el apoyo de un verdadero amante de Dios de nuestro tiempo, el maestro vivo.

Y, ¿quién es el maestro vivo? Como enseñan los santos, todo lo que hemos comentado hasta ahora sobre Dios y la creación puede aplicarse ahora al maestro. El maestro es la manifestación de Dios en este plano y en cada plano interior. El Gran Maestro escribe:

Aunque el Señor, como la electricidad, se difunde por todas partes, el maestro es aquel punto donde él brilla como luz24.

Al igual que con Dios, estamos rodeados por la infinita presencia, conocimiento y protección del maestro. Pero al estar en este plano con nosotros, el maestro también puede mostrarnos el camino de vuelta a Dios e instruirnos en cómo seguirlo. Nos dice que tenemos que romper nuestros apegos a este mundo, a maya. Nos revela la forma secreta de hacerlo. Hazur dice:

[Podemos desapegarnos de este mundo] solo cuando nos apegamos a algo mejor que los placeres sensuales, los rostros mundanos, los objetos mundanos. Cuando nos apegamos a algo más elevado, automáticamente nos desapegamos de todo el mundo. ...cuando saboreamos el néctar en nuestro interior, ese elixir de la vida en nuestro interior, nos retiramos automáticamente de los sentidos25.

¿Qué es ese néctar, ese elixir de la vida? Es el Shabad o Nam, el poder creativo de Dios que resuena en nuestro interior, que el maestro nos revela en nuestro interior. El Shabad o Nam es la voz de Dios llamándonos de vuelta a nuestro origen. A medida que nos apegamos a él, nos purifica y nos conduce de regreso a Dios. Además, incluso antes de llegar a nuestro destino, nos proporciona un grado de comunión con Dios, que crece y crece progresivamente.

¿Cómo nos ponemos en contacto con este poder interior? A través de la meditación: simran y bhajan. Solo a través de la meditación podemos tomar conciencia de lo divino. Y a medida que lo hacemos, podemos comenzar a ver el mundo de la segunda manera. Como dice Hazur:

Así que la meditación te da esa dicha, esa paz, esa felicidad, esa satisfacción en tu interior26.

Entonces un día, como nos dice el Gran Maestro, siguiendo las instrucciones del maestro, y aprendiendo de su ejemplo, un día alcanzaremos su nivel. Pero esto hace que nos preguntemos: ¿cómo ven los santos este mundo? Vamos a concluir con uno de sus escritos para hacernos una idea. Hazur explica la perspectiva de Paltu:

Él [Paltu] dice que los amantes del Señor encuentran al Señor en todas partes, en todos. ... Él está en el gurú; está en el discípulo. Él es el creador; está en la creación. ... El amante no ve a nadie más que al Señor en esta creación27.

  1. Maharaj Charan Singh, Spiritual Perspectives, Vol. 1, Beas: RSSB, 2010, #223, #227.
  2. Ibíd, #256.
  3. Ibíd, #423.
  4. Maharaj Charan Singh, En Busca de la Luz, Beas: RSSB, 2002, #233.
  5. Ibíd.
  6. Spiritual Perspectives, Vol. 1, #62.
  7. Ibíd, Vol. 2., #597.
  8. Huzur Maharaj Sawan Singh, Philosophy of the Masters, Vol. IV, Beas: RSSB, 1989, p. 11.
  9. Spiritual Perspectives, Vol. 2, #443.
  10. Philosophy of the Masters, Vol. IV, cf. p. 16.
  11. Holy Bible, KJV, Luke 12:6-7.
  12. Spiritual Perspectives, Vol. 2, #338.
  13. Arberry, Arthur John. The Koran Interpreted: A Translation. Reprinted by Touchstone (1996). First published 1955. 45:3-5.
  14. Ibíd, 2:115.
  15. Huzur Maharaj Sawan Singh, Philosophy of the Masters, Vol. II, Beas: RSSB, 2009, p. 25
  16. Ibíd, p. 26.
  17. Ibíd.
  18. Spiritual Perspectives, Vol. 1, #339.
  19. Philosophy of the Masters, Vol. II, p. 26.
  20. Spiritual Perspectives, Vol. 3, #366.
  21. Ibíd, #210.
  22. Ibíd, #366.
  23. Philosophy of the Masters, Vol. II, p. 26.
  24. Huzur Maharaj Sawan Singh, Philosophy of the Masters, Vol. V, Beas: RSSB, 2010, p. 27.
  25. Spiritual Perspectives, Vol. 3, #367.
  26. Ibíd, Vol. 1, #424.
  27. Ibíd, Vol. 3, #494.