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Bien vestidos y listos para bailar

Cuando la Organización Mundial de la Salud declaró el covid-19 como una pandemia y los gobiernos del mundo ordenaron confinamientos a nivel nacional, los colegios fueron asediados con correos electrónicos de padres llenos de pánico que querían saber cómo se vería afectada la educación de sus hijos.

Sin embargo, algunos estudiantes que estaban a punto de graduarse en el instituto, tenían preocupaciones que iban más allá de los exámenes y de los métodos de enseñanza. Muchos llevaban planeando celebrar su graduación con una fiesta de baile, el baile de graduación, una costumbre tradicional de paso en muchos países.

Estos estudiantes que se graduaban, se preguntaban qué ocurriría con sus elaborados preparativos; ya se habían alquilado limusinas, encargado los trajes y los vestidos se habían elegido cuidadosamente. Todos estos planes se habían quedado en el aire.

Como discípulos nos podemos encontrar en una situación similar: quizá habíamos planeado ver a nuestro maestro en Dera durante la primera mitad del año, o en un programa de satsang en nuestro país durante el verano. Probablemente habíamos reservado los billetes, teníamos aprobadas las vacaciones en el trabajo, y habíamos comprado lo necesario para el viaje. De repente, en cuestión de unas pocas semanas, nuestros planes se vinieron abajo: nosotros también estábamos bien vestidos y sin lugar adonde bailar.

La actual pandemia mundial ha puesto en pausa el presente y nos ha obligado a mirar adelante hacia un futuro turbio. Podemos sentir que, en medio de esta incertidumbre, estamos aún más necesitados de la fuerza y el consuelo que provienen de nuestro maestro. Sin embargo, independientemente de que seamos ricos o pobres, estemos en la India o en el extranjero, seamos jóvenes o ancianos, con empleo o desempleados, nos encontramos indefensos ante las circunstancias.

En estos tiempos, debemos ahondar para entender nuestro papel como discípulos en el sendero de los santos. Durante años hemos escuchado al maestro decirnos que la verdadera espiritualidad se encuentra en nuestro interior y no en el exterior. En una época en la que se ha cancelado el satsang en varios países, en la que no podemos ver al maestro físicamente, y en la que tenemos un vacío constante derivado de las limitadas oportunidades de hacer seva físico, nos vemos obligados a poner en práctica las verdaderas enseñanzas en nuestra vida diaria.

Pero debemos recordar que cuando los discípulos expresaron su tristeza a Maharaj Charan Singh Ji por no poder visitar Dera, dijo:

Dera no es un lugar hecho de ladrillos… Así pues, no penséis que unos cuantos edificios o casas, o una colonia, hacen Dera. Dera solo es vuestro amor, vuestra armonía, vuestro afecto, vuestra comprensión y vuestra cooperación con los demás. Eso es Dera1.

En medio de un mundo con frenéticos medios de comunicación y una constante cobertura de las últimas historias trágicas, es fácil olvidar que todo lo que sucede es la voluntad del Señor. Los santos nos dicen que cada uno de nosotros tiene que afrontar su destino y la felicidad se encuentra en adaptarse a nuestros karmas; si no nos preparamos para el cambio de estación, seremos nosotros los que suframos.

En el comienzo del Adi Granth, Gurú Nanak proclama que Dios es la verdad porque en este mundo transitorio, solo Dios es inmutable y permanente. Continúa preguntándose: “¿Cómo puede uno conocer la verdad?”. Y responde a su propia pregunta en la siguiente línea, diciendo:

Hukam rajaa'ee chalnaa, Nanak likhiaa naal.
Dice Nanak, entregándose a la voluntad divina,
  y caminando en ella2.

No importa en qué circunstancias nos encontremos, Gurú Sahib explica que debemos recordar el caminar en la voluntad del Señor si queremos lograr la unión con él.

La realidad es que la voluntad divina, el hukam, es como un río caudaloso que no cambiará su curso solo porque los peces que viven en sus aguas lo quieran. Si los peces se resisten y deciden nadar contra corriente, ellos serán los que sufran. El río no pierde nada. Por lo tanto, sería conveniente aceptar lo que se presenta ante nosotros, y rendirse a la voluntad del Señor.

En otro lugar del Adi Granth leemos que aquellos que reconocen la voluntad del Señor nunca lloran3. Como explica Maharaj Charan Singh Ji:

Bueno hermano, cuando decimos que tenemos que vivir en la voluntad del Señor, realmente significa que tenemos que vivir con nuestro destino, aceptándolo sonrientemente como asignado por el Padre… Pero vivir nuestro destino felizmente y aceptar nuestro destino alegremente es vivir en la voluntad del Padre4.

¿Cómo podemos aceptar alegremente nuestro destino? Se dice que si la vida te da limones, ¡haz limonada!

Podemos llevar el distanciamiento social a su conclusión lógica y centrarnos en la introspección; si no podemos salir, vayamos al interior.

Durante el confinamiento podemos inspirarnos en las publicaciones, discursos y vídeos disponibles. Además, la carta de Baba Ji en marzo de este año, dirigida al sangat mundial, nos insta a cumplir con nuestras responsabilidades sociales. Esta instrucción implica apoyar a nuestras familias y ser miembros responsables y compasivos de la sociedad.

Los maestros siempre nos han dicho que sin importar las circunstancias en las que nos encontramos, la meditación es nuestro principal deber. Como muestra de nuestro sincero agradecimiento a nuestro maestro, podemos considerar llevar a cabo nuestra meditación con un renovado celo y vigor, preparándonos así para la próxima vez que estemos en su presencia física o espiritual. Así pues, si antes de estas circunstancias imprevistas nos costaba darle a nuestra práctica su debido tiempo, ahora podemos esforzarnos por completar nuestras dos horas y media o incluso aspirar a sentarnos durante más tiempo.

Tal vez podamos inspirarnos en Bulleh Shah, que estuvo separado de su maestro durante doce dolorosos años. Quizá no sea coincidencia que en uno de sus célebres poemas hable de su realización del amor cuando finalmente se reúne con su amado. Dice:

¡Oh amado, al encontrarme contigo todas mis penas se desvanecen!
Ahora me he dado cuenta de su misterio, ¡oh Bullah!
Él no está ni cerca ni lejos5.

Bulleh Shah explica que solo cuando se encontró con el Señor en el interior se dio cuenta de que el amado tal vez no estuviese físicamente cerca de él, pero tampoco estaba lejos puesto que el amado siempre está dentro de cada uno de sus discípulos.

Y así, aunque a veces nos sentimos como esos adolescentes del instituto que están arreglados, pero no tienen ningún baile al que ir, la realidad para nosotros como discípulos no podría ser más distinta. Las circunstancias actuales son de hecho una oportunidad para recordarnos lo cerca que está el maestro de nosotros. Así que, como estamos completamente vestidos, lo único que tenemos que hacer es presentarnos en el interior y comprometernos, una vez más, a continuar nuestra danza divina con el amado. Como escribió el místico Eknath:

Bienaventurados son aquellos que bailan por la vida
  amando a Dios, cantando su Nombre.
Misericordiosos con todos, sienten
  la felicidad y la tristeza como una sola.
Fuentes de sabiduría, amor y devoción,
  han olvidado sus sentidos,
  han olvidado el ‘yo’ y el ‘tú’ como algo distinto;
  viven con contento y seguridad6.

  1. Spiritual Perspectives (RSSB), Vol. III, #143
  2. Jap Ji 1st pauri, p. 19
  3. Guru Granth Sahib, Guru Arjan Dev, p. 523, Jinhi pachhata hukam, tin kadey na rovna, www.srigranth.org
  4. Spiritual Perspectives (RSSB), Vol III, #289
  5. Bulleh Shah (RSSB), p. 321
  6. One Song Many Voices (RSSB), p. 179