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La introspección en tiempos revueltos

La crisis del corona a puesto nuestro mundo completamente patas arriba. Para algunos de nosotros este cambio ha sido muy estresante y quizá puede que lo siga siendo. Para otros, puede que los cambios hayan sido más leves. Aún así, todos hemos experimentado el impacto de esta situación sin precedentes, en la que nada es como antes. Incluso se nos ha prohibido la entrada a los centros de satsang, nuestros “refugios seguros” hasta hace tan solo unos meses.

Evidentemente, todos estamos perturbados por los cambios drásticos que nos rodean. Al mismo tiempo, muchos de nosotros hemos sido capaces de encontrar gradualmente un equilibrio nuevo trabajando (la mayoría) desde casa, en la vida en familia, y, creando alternativas aceptables para llevar a cabo actividades sociales y de ocio.

Por otra parte, puede que nos hayamos preguntado cómo afecta directamente esta crisis global a nuestras responsabilidades. ¿Qué significa “ser un buen ciudadano” en estos momentos? Y, ¿qué significa ser un buen satsangui? ¿Deberíamos buscar una alternativa al seva ahora que tenemos prohibido realizar seva en nuestros centros? ¿Deberíamos intentar dedicar más tiempo a nuestra meditación diaria?

Debemos reflexionar sobre esto. Hemos escuchado a Baba Ji decir esto en satsang tantas veces. Y, no son meras palabras, sino de hecho una llamada a la acción. Pero, también sabemos que llevar a la práctica lo que se nos dice en satsang o lo que leemos en los libros es una de las cosas más difíciles de hacer. Afortunadamente, tenemos a nuestra disposición más que palabras para reflexionar. Al fin y al cabo, el sendero que intentamos seguir es muy práctico. En Sant Mat esencial leemos:

El camino de Sant Mat en esencia implica un compromiso de meditación regular de al menos dos horas y media cada día bajo la guía de un maestro verdadero. Este compromiso se basa en un estilo de vida que combina todas las responsabilidades sociales, ocupacionales y familiares normales con ese período de meditación regular, privada y diaria1.

La combinación anterior es exactamente lo que nos lleva a hacernos la misma pregunta una y otra vez: ¿cómo puedo ser un buen satsangui en la situación en la que me encuentro? En realidad, lidiar con esta pregunta cada día es una de las bases prácticas e importantes del sendero de Sant Mat, incluso en la vida normal, cuando no estamos en una crisis mundial.

Nuestra situación personal cambia constantemente, por lo que, adaptar nuestra rutina diaria de meditar a las circunstancias cambiantes en el trabajo, la vida en familia y las obligaciones sociales se ha convertido en una parte fundamental de nuestra vida como satsanguis. Amoldar nuestras vidas, más que una consecuencia de andar en este sendero es algo que nos define como satsanguis.

Visto desde esta perspectiva, podríamos considerar esta crisis global como otra situación sobre la cual reflexionar en nuestras vidas, siempre y cuando nuestra salud o preocupaciones financieras presentes no nos tengan completamente abrumados. Al fin y al cabo, este gran cambio en nuestra rutina nos ofrece una oportunidad excelente para la reflexión. En vez de desperdiciar los días inconscientemente, ahora estamos constantemente adaptándonos y aprendiendo lo que es mejor para nosotros. Reflexionar significa detenerse deliberadamente y sopesar lo que esto supone para nosotros. Desde un punto de vista crítico, quizá nos hagamos preguntas como: ¿cuál es el impacto real de esta crisis en mi vida? ¿Cómo me afectan realmente todas estas medidas drásticas? ¿Qué es lo que me resulta más perturbador?

La introspección puede definirse como un proceso de pensamientos serios sobre nuestro carácter y nuestras acciones o bien, como una forma para observar y analizarse para crecer como persona. De hecho, cuanto más personalizado sea el proceso de introspección, más aprenderemos y creceremos como personas, lo cual, supuestamente, es un objetivo importante para la mayoría de nosotros.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer para lograr esto? ¿Cómo podemos hacer que este proceso de introspección nos ayude a cumplir con nuestro deseo de transformarnos en personas mejores?

En primer lugar, deberíamos intentar no ser demasiado filosóficos o intelectuales a la hora de abordar dicha introspección, sino optar por un enfoque más bien práctico centrándolo por ejemplo, en la arriba mencionada combinación entre los aspectos mundanos de nuestras vidas y el tiempo adecuado de meditación, que de alguna manera tenemos que acomodar en nuestra rutina diaria.

En segundo lugar, no deberíamos buscar un enfoque demasiado moralista. Partir de unas nociones preconcebidas sobre cómo creemos que debe ser una buena vida, no nos ayudará necesariamente a crecer como personas. Si fuera tan sencillo, a estas alturas todos seríamos personas mejores. Visto así, sentirnos parte íntegra de la comunidad global de satsanguis, por muy reconfortante que resulte ahora mismo, podría convertirse en un obstáculo a la hora de reflexionar. Es normal pues que, ahora más que nunca, nos sintamos unidos a nuestros compañeros satsanguis de todo el mundo, que también están privados de sus centros y buscan alternativas significativas que den sentido a sus vidas. Quizá nos sintamos inspirados incluso por algunas fórmulas concretas con las que están combatiendo esta situación. Aún así, no somos más que individuos que viven sus propias vidas, con sus propias responsabilidades, en sus respectivos países. El hecho de que todos vivamos actualmente la misma perturbación mundial no cambia eso. Así que, para que nuestra reflexión tenga algún sentido, quizá deberíamos recordar que el proceso de introspección sigue siendo, como cualquier otro aspecto del sendero de Sant Mat, un asunto muy personal.

Teniendo presente las dos directrices mencionadas arriba, reflexionar sobre la perturbación ocasionada por la situación en la que nos encontramos, puede conducirnos a realizar un esfuerzo interesante y comprometedor. Y no es porque no conozcamos el proceso de introspección en la estructura básica de Sant Mat, sino por la amplitud del mismo:

Mientras estos cuatro principios-la dieta vegetariana, no tomar alcohol y drogas, vivir una vida moral limpia y practicar la meditación diaria- se cumplan, los discípulos de todo el mundo viven, se visten y hacen lo que desean. El maestro no tiene nada en contra del canto, la danza, la vida familiar, la moda, los deportes, el trabajo y los negocios, la caridad, las vacaciones, la música rock, el estudio y la investigación, ir al cine o pertenecer a una religión. Solo nos pide que tengamos en cuenta el objetivo primordial de la vida humana para que nunca comprometamos nuestros principios ni descuidemos nuestra meditación diaria2.

Por lo tanto, mientras mantengamos una mente abierta y no nos limitemos de antemano, tenemos mucho que aprender sobre nosotros mismos si evaluamos detenidamente nuestro comportamiento en esta situación extraordinaria.

La clave está en cuestionarnos continuamente y no conformarnos demasiado rápido con nuestras propias respuestas. Preguntas como: “Bueno, echo de menos algunas de mis actividades, pero ¿qué es lo que realmente echo en falta? Y, ¿cómo suple dicha alternativa esa necesidad?”. O, “Ahora que no puedo viajar ¿cuál es la mejor manera de ocupar mi tiempo libre? ¿Qué es lo que me inspira? ¿Qué es lo que más me distrae?”. Y, “ ¿qué es lo que quiero mantener de mi nueva rutina cuando las cosas vuelvan a la (nueva) normalidad?”

La cantidad de preguntas que nos podemos hacer es interminable. Y, cuanto más abierto nuestro enfoque hacia la introspección, más aprenderemos de él.

Preguntarnos si lo que hacemos nos acerca o nos aleja de nuestra meditación podría ser un criterio útil a tener en cuenta. Como satsanguis, siempre buscamos el equilibrio entre nuestras responsabilidades mundanas y espirituales.

Por consiguiente, para dar sentido a nuestras vidas y conseguir el equilibrio tenemos que reflexionar sobre qué es provechoso para nosotros. Tenemos que seleccionar bien nuestras prioridades si queremos conservar el equilibrio3.

Tenemos que revaluar muchas de las elecciones que nos han llevado al equilibrio, quizá logrado laboriosamente, durante esta crisis del corona. Es una gran reorganización para todos nosotros. Claro que todos anhelamos volver a la normalidad o por lo menos a la nueva normalidad. Mientras tanto, también debemos ser conscientes de que este tiempo insólito –con suerte– nunca volverá. Así que quizá queramos aprovechar esta oportunidad única que nos ofrece la vida, y, simplemente reflexionar sobre ella, para descubrir lo que realmente significa para nosotros como satsanguis.


  1. Sant Mat esencial, p. 14
  2. Sant Mat esencial, p. 17-18
  3. Espiritualidad básica, p. 6-7