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Vive la vida como la vida misma lo hace

Hace más de cuarenta y cinco años, el Sr. H.F. Weekley, el entonces representante del maestro para el este de EE. UU., comenzó un satsang con la siguiente frase: “Vive la vida como la vida misma lo hace”. En su momento, prácticamente no entendí el satsang. No recuerdo nada del satsang, pero esta frase se me quedó grabada durante todos estos años. La recuerdo de vez en cuando, y cada vez que lo hago, esta afirmación tan sencilla tiene un significado más hondo y más profundo. Para mí, siempre ha significado que nuestras vidas están predeterminadas. Nuestros karmas pasados han determinado los eventos de nuestra vida actual. La película de nuestra vida ya está hecha y ahora simplemente se está proyectando. Al igual que no podemos cambiar los hechos que suceden en una película mientras la estamos viendo, no podemos cambiar los eventos que ocurren en nuestra vida.

Entonces, ¿cómo debemos reaccionar cuando tomamos consciencia de ello? Podría aplicarse el dicho: “sigue la corriente”. La vida transcurrirá por sí sola, así que debemos aceptarlo y vivir nuestra vida consecuentemente de la mejor manera posible. Básicamente, no debemos preocuparnos. Intentemos mejorar nuestra situación, pero aceptando que hay cosas que no podemos cambiar. Maharaj Charan Singh dijo:

Bueno, hermano, tenemos que averiguar qué es lo que nos preocupa. ¿Qué es lo que nos mantiene tensos en la vida? ¿Por qué no nos relajamos? Lo que tenga que pasar, pasará. ¿Por qué crear tensión en nuestra mente? La meditación siempre nos relaja. Cuanto más se disperse la mente hacia los sentidos, más tensos estaremos. Cuanto más retiremos la mente hacia el tercer ojo, más relajados nos sentiremos en nuestro interior. Cuando se está relajado en el interior, automáticamente relajamos a los demás también. Si somos capaces de crear felicidad dentro, irradiaremos felicidad vayamos donde vayamos.

Debemos aceptar los eventos de la vida. No podemos cambiar el curso de los eventos de la vida, pero siempre podemos adaptarnos. La adaptación a las circunstancias de la vida nos hará sentirnos siempre felices y relajados. Si nadas en contra de las olas, te ahogarás. Si nadas a favor de las olas, llegarás a la orilla fácilmente1….

Si continuamos planificando nosotros, viviremos de manera desdichada. Dejándolo en sus manos, para que planee nuestra vida, aceptando todo lo que nos venga, seremos felices. Porque el plan está en sus manos, y nosotros solo tenemos que adaptarnos a los eventos de la vida. Solo estamos ajustándonos, yendo con las olas2.

Verdaderamente no hay nada más que agregar, sino preguntarnos, ¿cómo tenemos que vivir nuestras vidas? ¿Cuál debería ser nuestra actitud, nuestra perspectiva y nuestra visión general? En realidad, es lastimosamente simple. En la Biblia, Jesús resumió en pocas palabras, cuál debería ser nuestra actitud en la vida:

Primero: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo3.

Esto es exactamente lo que el maestro nos dice constantemente, que mantengamos nuestra práctica espiritual como nuestro principal foco de atención y prioridad en la vida y que seamos bondadosos y amables con los demás. Comportémonos con los demás como nos gustaría que se comportasen con nosotros. Es decir, convirtámonos en un mensch, que en yidish significa: un verdadero ser humano. Se refiere a una persona con integridad, una persona honrada. ¿Qué difícil es no juzgar, ser benevolente y compasivo? Mark Twain escribió: “La amabilidad es el lenguaje que el sordo puede oír y el ciego puede ver”. En cuanto a la ira, una característica común que todos compartimos, Mark Twain escribió: “La ira es un ácido que puede hacer más daño al recipiente en que se almacena que a cualquier cosa en la que se vierte”.

Depende de nosotros ir por la vida felices o tristes, aceptar los eventos de nuestra vida y apreciar que el maestro nos cuida. Sin duda, estos son tiempos difíciles para muchas personas. Algunas veces es difícil tener una visión alegre de la vida. A pesar de todo, estamos tratando de desarrollar estas actitudes ideales. Somos un trabajo en curso. Así que, si a veces, las personas o las circunstancias intentan arrebatarte esa alegría de tu corazón, recuerda este consejo de Mark Twain: “No hay nada que pueda contra un ataque de risa”.


  1. Spiritual Perspectives, Vol. III, # 258
  2. Spiritual Perspectives, Vol. III, # 260
  3. Evangelio según San Marcos, 12:30-31