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Difundiendo el mensaje de amor y servicio

(Traducción de The Hindustan Times, India, septiembre 17, 1989) — Se sientan apiñados, cocinando chapatis en hornos de hierro. Pertenecen a todas las edades y a todas las clases, pero en su mayoría son pobres de las zonas rurales. Divididos en distintas salas del langar repartidas por extensos recintos, estos cientos de jóvenes y viejos, hombres y mujeres, que constantemente cantan al unísono sólo un “shabad”, esperan el momento preciso en el día cuando el Maharaj les concede una mirada. Esto sucede todos los días durante las seis congregaciones que tienen lugar cada año en el complejo de Radha Soami Satsang de más de 1.400 hectáreas a orillas del río Beas.

A las once de la mañana en punto, aparece en escena una persona alta, bien formada pero mayor, con una barba blanca que fluye, vestido con una camisa llamada kurta y un turbante de color amarillo claro elegantemente atado. Él es Maharaj Charan Singh quien dirige ahora a Radha Soami Satsang. Con las manos unidas en gesto de namaskar e inclinándose ligeramente, es un ejemplo de humildad. Mientas algunos simplemente le contemplan atónitos, las lágrimas corren por las mejillas de otros, en gratitud, amor y fe total. Nadie se levanta, nadie toca sus pies, simplemente lo miran fijamente. Se detiene por un tiempo en cada sala, luego avanza enérgicamente, llevando su cuerpo ligero, que a sus 77 años parece fácilmente 10 años más joven.

Realmente, es un mundo diferente aquí, en el corazón del distrito de Amritsar, infestado de terroristas. Personas de todas las religiones, sijs, hindúes, cristianos y algunos musulmanes vienen de todas partes del mundo, desafiando los temores y amenazas. Solo tienen que pasar un control de seguridad. Más de 5.000 camiones, cientos de autobuses, coches y tractocamiones traen a gente de lugares lejanos y cercanos. Como la comida es gratis, nadie lleva comestibles consigo.

¿Cuál es el mensaje que imparte el santo de Beas en un semillero de violencia? El Majha de Punyab comienza aquí, en el lugar llamado Dera Baba Jaimal Singh, fundado en 1891, a orillas del Beas. Solía estar infestado de serpientes y animales salvajes, y hoy en día es un complejo limpio. Su mensaje es uno de amor y servicio, de unicidad del hombre. El Santo habla el lenguaje del amor, pero no se anda con rodeos.

“El hombre se ha dividido en diferentes religiones, naciones, grupos lingüísticos, países y colores, y se ha autoinfligido todos los problemas. El hombre es uno y su religión es una, la unidad de Dios,” le dice al Sangat con su voz mesurada. Es un lenguaje claro y sencillo. En ningún momento durante su discurso de una hora, levanta la voz. Cita a todas las religiones para recalcar su punto – todos los santos del Movimiento Bhakti y a Buda, el señor Krishna, Cristo, el Profeta Mahoma, los Santos Sufíes y muchos otros filósofos. Está en contra de todos los rituales, la idolatría y la religión organizada.

Continuando en silencio con la tradición del Movimiento Bhakti que fue lanzado por más de una docena de santos en la India y que se extendió por todo el continente a medida que los sufíes se unieron a él, denuncia la violencia y el terrorismo que se practica bajo el disfraz de la religión. Es una parodia de la religión y el hombre sólo está ocupado en destruirse a sí mismo, declara de manera segura y silenciosa. El Santo continúa diciendo: “El sendero de los Santos es un camino de práctica espiritual y experiencia. Independientemente de la casta, credo o raza, cualquiera puede seguir este sendero. La vida humana es un privilegio excepcional. Proporciona la única oportunidad de realizar a Dios. Incluso los dioses y diosas anhelan recibir esta forma humana. Los santos nos enseñan el método de obtener experiencia espiritual en una sola vida. Nos muestran el camino de la liberación aquí y ahora. No se limitan a asegurarnos la salvación después de la muerte.

“Se puede añadir que nunca ha sido el propósito de ningún santo establecer una nueva religión o crear una nueva secta. La filosofía de los santos tiene un atractivo universal. Se niega a estar limitado a surcos estrechos de casta, credo o nacionalidad,” nos dice.

El maestro presente está dispuesto a seguir los pasos de sus ilustres predecesores, y el bienestar del Sangat y el desarrollo del Dera, tanto en lo que respecta al aprendizaje espiritual como el bienestar material de los residentes y visitantes por igual, reciben su atención primordial. Imbuido con un fervor misionero, ha llevado la antorcha de Sant Mat (Movimiento Bhakti) a los rincones más remotos de la India – Maharashtra, Madras, Karnataka, Kerala, Madhya Pradesh, Bihar e incluso a un rincón tan oscuro como es Kalimpong en Bengala Occidental. El número de estos centros espirituales es ahora de 322. Su exposición lúcida e inimitablemente racional de la filosofía de Sant Mat lleva la convicción allí donde él va y trae consuelo a miles de mentes perturbadas, desilusionadas con la filosofía materialista del occidente y molestas por la irracionalidad de la religión organizada. Hay más de 200 centros internacionales de satsang, donde se reúnen discípulos y buscadores, sin distinción de raza, color o nacionalidad. Alrededor de 500 discípulos y buscadores extranjeros visitan Dera entre abril y septiembre cada año.

No trata sólo de predicar o del “simran”, el Santo aquí cita repetidamente a Guru Nanak diciendo – “Trabaja honestamente, comparte tus ingresos con los pobres y recuerda a Dios.”

Pero es el trabajo de amor que más inspira a la gente. Hay más de 20.000 voluntarios gestionando cada aspecto de la vida aquí. Muchos oficiales civiles de alto rango y oficiales del ejército jubilados, así como los de servicio, vienen a trabajar aquí. El santo también ha logrado establecer con éxito un hospital moderno justo en la Carretera Nacional Número Uno. Sin duda, es el hospital mejor cuidado, más que en cualquier otro lugar, ofreciendo todos tus servicios a los pacientes sin coste alguno. Este edificio de una sola planta fue diseñado por dos arquitectos estadounidenses conocidos por sus diseños hospitalarios.

El hospital atiende a más de seiscientos mil pacientes cada año. “El problema de Punyab ha frenado nuestro trabajo, ya que muchos médicos se han asustado y no han querido incorporarse aquí. La prohibición sobre los extranjeros también ha impedido nuestro trabajo de investigación. Pero ahora vamos a aceptar ofertas de hospitales prestigiosos en EE. UU. y Europa para ayudarnos”, explica el administrador del hospital y exsecretario jefe del Punyab, K.S. Narang.

En noviembre cada año, un equipo de más de 250 médicos, en su mayoría especialistas, llegan al gran Dera. Son asistidos por más de 300 enfermeras y 6.000 otros sevadares en la campaña oftalmológica que se lleva a cabo. El equipo es dirigido por médicos de Aligarh, Delhi y Amritsar. En la última campaña se realizaron casi 4.400 operaciones. Cada paciente se queda aquí durante una semana, y se les proporciona ropa, medicinas y comida sin coste alguno. Incluso las gafas son gratuitas. No se requiere que ningún familiar ni asistente se quede. Los sevadares trabajan las veinticuatro horas del día, ya que los médicos comienzan su día a las siete y media de la mañana, llevando a cabo 550 operaciones en un día que termina a las ocho de la noche. Todo el complejo tiene el aspecto de un gran hospital y en las palabras de Dr. J.M. Pahwa, director del Hospital Oftalmológico Gandhi de Aligarh, “Es un hospital oftalmológico de temporada.” El Santo visita el hospital cada mañana para impartir palabras de amor y compasión. “es un favor que hacen los pacientes concediéndole al Sangat la oportunidad de prestarles servicio. Es una cuestión de buena fortuna recibir la oportunidad de servir. No hay escasez de voluntarios”, dice el Santo.

Uno puede discrepar sobre el enfoque para alcanzar el “moksha” y disputar la tesis de la transmigración del alma, pero nadie puede pasar por alto el mensaje de amor y servicio en los tiempos en que la gente se está dividiendo por estrechos muros domésticos de irracionalidad y temor. Como dijo Tagore, la fe es el pájaro que canta cuando la aurora está oscura. En su manera inusual, pero segura, el Santo de Beas, el cuarto en línea desde 1991, lleva a casa este mensaje silencioso.