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De fe, esperanza y caridad

(Traducción de Times of India, 1993) — Este hospital modelo es un oasis de tranquilidad dentro de un Punyab arrebatado por el conflicto. Guiados por el amor y la fe hacia su gurú, los Radhasoamis de voz suave que trabajan aquí, le han dado al cuidado del paciente una nueva dimensión. Un ejemplo que merece ser emulado, prueba que la humanidad aún existe en esta pequeña Utopía donde cada paciente es tratado como una persona VIP.

La absoluta belleza de la estructura hace imposible que el ojo se lo pierda. La pobreza del pueblo y la carretera polvorienta que le rodea realza el edificio blanco con arcos grises. Un cartel pequeño – eclipsado por la invisibilidad de las enormes rejas de hierro sobre las que cuelga lee simplemente ‘Maharaj Sawan Singh (MMS) Charitable hospital’.

A tan solo una hora de camino de Amritsar, se ubica el pueblo pequeño de Beas. A pesar de la conmoción y los disturbios que está presenciando Punyab, Beas ha permanecido como un oasis de paz. Y es aquí donde se sitúa el hospital.

A simple vista, este edificio majestuoso se asemeja a todo menos a un hospital. Enormes jardines flanquean la calzada. Solería de mármol, sillas acrílicas, pasillos bien iluminados y bien ventilados y una gran recepción luminosa, les da la bienvenida a los visitantes. El hospital de unas 3 hectáreas se sitúa sobre un campo verde de unas 14 hectáreas. Construido sobre un terreno antiguo del ejército, entre abundantes flores, este hospital es un galardón extraordinario de la Sociedad “Sardar Jagat Singh Medical Relief Soceity” – el órgano administrativo del hospital funcionando bajo la tutela de Radha Soami Satsang, Beas.

El Satsang, fundado por Baba Jaimal Singh, es una organización religiosa. El ya difunto Maharaj Charan Singh – o Maharajji como se le conocía afectuosamente – emprendió constantemente proyectos de bienestar social. El “Medical Relief Society” ha estado dirigiendo campañas oftalmológicas durante los últimos 20 años. De hecho, fueron las campañas oftalmológicas que fueron la génesis del hospital. Maharajji se dio cuenta de que la población necesitaba más de una campaña oftalmológica al año, señalan sus seguidores. Y de esta manera nació este hospital, que tiene como objetivo proporcionar las mejores instalaciones médicas para las personas de esta zona.

El hospital de 300 camas, que ha estado en funcionamiento desde 1986, ofrece ayuda médica sin cobrar ni un solo rupia. El diagnóstico y las consultas también son gratuitas. También lo son las medicinas, las operaciones y el cuidado post operatorio. Los análisis de sangre numerosos, las pruebas patológicas, radiografías – los métodos habituales de ganar dinero – son gratuitos. “Aquí todo paciente es VIP”. Únicamente tiene que entrar con sus problemas y dejarnos el resto a nosotros,” explica un oficial. Durante los tres años de vida, el hospital MSS ha tratado ya a más de 500.000 pacientes con distintas dolencias incluidas enfermedades respiratorias, fracturas, problemas oculares y otras dolencias de este tipo.

Bien equipados en cuanto a personal y aparatos, el hospital posee instrumentos que ni siquiera tenía el hospital público de Chandigarh hasta hace poco. A parte de los departamentos generales como oftalmología y otorrinolaringología, también hay departamentos que tratan traumatología, ortopedia, ginecología, pediatría y obstetricia. Sin embargo, el hospital no tiene departamentos que traten el cáncer, la cirugía cardíaca y las enfermedades relacionadas a la neurología. Señalan los responsables del hospital que es una omisión intencionada, ya que el órgano de administración pensó que actualmente hacía falta en mayor medida proporcionarles a las personas de estas zonas un apoyo médico para sus problemas médicos y dolencias menores más comunes. Por ello, el objetivo primordial de este hospital es el de proporcionar una asistencia médica a la población rural antes de emprender los tratamientos especializados.

Bien equipados con auditorios y con un quirófano, el hospital tiene una biblioteca bien provista con más de 150 revistas de todo el mundo. La planificación arquitectural del hospital toma los pequeños detalles en consideración. El edificio entero consta de solo dos plantas para poder facilitar el paso a los ancianos y débiles. En casi todas las habitaciones, hay un conjunto de ventanas que abren al césped bien mantenido, repleto de flores. Cada cama tiene unos auriculares fijados a la cama con tres canales a los que sintonizarse. Hay monitores al lado de las camas, neo ventiladores y oxigeno central, sistemas de aire y succión. Un sistema de busca, parecido al utilizado en un avión, hace que los médicos estén a una distancia de tan solo una señal. Hay un gimnasio que tiene aparatos diseñados para ejercitar cada parte del cuerpo.

El personal del departamento ambulatorio, preparados para atender de 600 a 800 casos por día, se ven tratando a más de 2.000 pacientes. Las líneas de colores en las paredes que sirven de indicación y los carteles de señalización para guiar a los analfabetos – las líneas de distintos colores representan o el laboratorio o la sala de rayos X. Se le instruye al cliente a meramente seguir una línea de color determinada para llegar a su destino.

El cuidado y los estándares de higiene mantenidos por el hospital redefinen la palabra “hospital de caridad.” Las sabanas y la ropa de cama son cambiadas a diario (el hospital tiene su propia lavandería). La satisfacción del paciente es la prioridad más elevada. Todo paciente recibe comida caliente. Los carritos de la comida están provistos de un baño maría que puede enchufarse para mantener la comida caliente. Aunque la comida proporcionada tanto a los pacientes como a los familiares es vegetariana. Incluso el huevo es un tabú. Hay servicios para los familiares de los pacientes y la comida es proporcionada a precios subvencionados.

Aunque la marca del Satsang se palpa - por la forma en la que los Radha Soamis de voz dulce trabajan allí y las fotografías a escala real de los maestros pasados y presentes – las puertas permanecen bien abiertas a personas de todo tipo de comunidades y religiones.

Sin embargo, el cuidado del paciente es únicamente la mitad de la historia. El complejo hospitalario incluye una colonia de residencias para los miembros del personal. A parte de las unidades de residencias, además tiene una guardería diurna para las madres trabajadoras, un colegio para los niños, residencias para los solteros y las enfermeras, un centro comercial y una cafetería. La seguridad es rigurosa. El edificio está diseñado para que cada sección del complejo pueda ser sellada de los demás en cualquier momento.

El desembolso anual del hospital suma unos 12.5 millones. Para correr con los gastos, la administración ha constituido un fondo de corpus, y el interés generado proporciona fondos para el hospital. Un punto a destacar es que el Satsang ha construido este edificio, y lo ha equipado por un coste de solo 80 millones de rupias – y eso en menos de seis años. Si hubiese sido construido por otra institución, gubernamental o privada, solo el coste de la construcción rondaría los 250 millones de rupias como mínimo. Más de 30 millones de rupias (correspondientes a gastos de personal) se han ahorrado por tratarse de un servicio desinteresado desempeñado por los seguidores con amor y fe hacia Maharajji. Más aun, la administración tuvo éxito a la hora de reducir gastos implantando su propia fábrica de ladrillos.

A pesar de la buena labor, el Satsang, la sociedad ‘Relief Soceity’ y el hospital han mantenido un trabajo sorprendentemente discreto. A penas ha habido mención sobre el hospital en los medios. Esto se debe, como explica un representante encargado, “No estamos interesados en la publicidad. Nuestro objetivo es proporcionar asistencia gratuita a aquellos que no pueden permitírselo,” – y no a aquellos que no quieren gastarlo, y es quizás la implicación silenciosa.

De las 300 camas, únicamente se están utilizando unas 200 camas mal contadas, y en mayor medida por la escasez de personal cualificado a pesar de las instalaciones excelentes proporcionadas a la plantilla. Esto se debe en parte por la amenaza terrorista en Punyab y en parte por la no disponibilidad de personas dispuestas a trabajar en zonas rurales. Sin embargo, se está trabajando sobre las soluciones a tales obstáculos, lenta e ininterrumpidamente.

Aun así, el hospital se considera como un firme testimonio elocuente de los milagros que trae consigo la fe. Un ejemplo digno de ser replicado, que ha demostrado que la humanidad sigue existiendo en esta pequeña Utopía en la que uno consigue el tratamiento que el dinero no siempre puede comprar.