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Un hospital donde el hombre corriente es VIP (Persona Muy Importante)

(Traducción de The Hindustan Times, 22 enero, 1988) — "Un hospital VIP para un hombre corriente". En esto se ha convertido el Hospital Caritativo Maharaj Sawan Singh de 300 camas. Cómo si no, puede explicarse la música de tres canales reproducida por los auriculares, monitores, neo-ventiladores, oxigeno central, sistemas de succión de aire en las salas generales de un hospital que no cobra ni un solo centavo por ninguno de sus servicios prestados.

El pueblo, a mitad de camino entre Jalandhar y Amritsar sobre la vía de Sher Shah Suri, recibió su nombre hace mucho tiempo del rio Beas, en cuyas orillas se desarrolló de un pueblo abandonado a un bullicioso mercado. En los últimos tiempos el pueblo ha pasado a conocerse por su edificio majestuoso con forma de arco de uno de los centros médicos benéficos más grandes en la zona rural del país.

Si la primera vista desde fuera del complejo de 14 hectáreas apunta hacia un edificio histórico con la majestuosa arquitectura mogola, el interior es fácilmente confundible con la sala de espera de un aeropuerto internacional. Largas filas de exquisitas sillas de plástico en la sección ambulatoria, carteles, pasillos abiertos y bien iluminados, todo indica cualquier cosa menos un hospital.

Cualquier hospital público sería el último lugar que quisiéramos visitar. Pero este hospital le deja a uno con una experiencia bastante agradable. El cuerpo administrativo de la Sociedad de asistencia médica Sardar Bahadur Jagat Singh, una sección de Radha Soami Satsang, se debe sentir muy orgullosa de la forma que ha tomado el hospital.

Satsang, establecido en Beas por Maharaj Jaimal Singh, es una de las pocas instituciones en el estado que no se ha visto afectada por la violencia. Su actual cabeza espiritual Maharaj Charan Singh, quien es conocido por haber lanzado múltiples proyectos benéficos, con el objetivo de suministrar los mejores servicios médicos, de forma gratuita, a los residentes de la zona quienes no disponían de ningún otro hospital de prestigio en el área.

Durante sus primeros dos años de existencia ha atendido exitosamente a unos cuatrocientos mil pacientes ambulantes para diversos padecimientos de pecho, cardiología, oído, nariz, garganta, deformidades, fracturas y dermatología sin distinción alguna de casta, color, credo, raza ni religión. Una clínica dental independiente y una sección moderna de oftalmología son sus posesiones valiosas.

Una media de 6 rupias por paciente por día es desembolsada en medicinas para los pacientes ambulantes, según Dr. P. R. Sodhi, el director del hospital. El gasto medio por paciente hospitalizado a quien se le proporcionan tres comidas además de té y algún tentempié son de 30 rupias.

En caso de emergencia, las enfermeras tienen acceso a todos los médicos a través de un sistema de señal acústica desde la sala de control. Todos los médicos superiores llevan aparatos tipo transistor a través de los cuales se comunican con la sala de control.

Con todos los servicios disponibles en las salas generales, las salas privadas concluidas la temporada pasada han empezado a atraer a los pacientes. Cuando se contratan, son la única sección que cobra una tarifa plana de 100 rupias por día.

Aparte de los laboratorios clínicos, microbiológicos y bioquímicos, quirófanos higiénicos, el hospital también tiene un departamento de transfusión de sangre bien organizado. Nunca se ha vivido una escasez de sangre, y ningún paciente ha fallecido jamás por falta de sangre aquí, declara el Sr. K. S. Narang, auditor interno, administrador principal y antiguo secretario principal con el gobierno de Punyab, “ya que la donación de sangre es una característica voluntaria y regular aquí.”

Gracias a la devoción de los sevadares, hasta el momento no ha hecho falta ni un solo donante remunerado y gracias a la devoción de los seguidores de la secta y a los sevadares, el vasto complejo, que le hubiera costado a cualquier otra organización como mínimo 250 millones de rupias fue construido por menos de la mitad del importe y en un periodo inferior a seis años.

Detrás del hospital, ha surgido un pequeño municipio dentro del complejo, donde se aloja el personal de 800 médicos, enfermeras y voluntarios. El paisaje de la zona ha sido diseñado por el mismo Dr. Sodhi.

Se ha dotado de una cafetería limpia e higiénica donde uno puede tomar una comida saludable por tan solo 4 rupias. Además, hay tiendas de artículos de necesidades generales.

Un voluntario, Dwark Nath resume toda la operación llevada a cabo aquí como “gurbani en práctica”.