Armonía - Seva

Armonía

Un nuevo mandamiento os doy:
  Que os améis unos a otros,
como yo os he amado,
  que también os améis unos a otros.
En esto conocerán todos que sois mis discípulos,
  si tenéis amor los unos por los otros.
La Biblia, Juan 13:34-35

Es fácil amar al maestro, y la mayoría de veces también es fácil amar el seva, pero hay momentos en los que nos cuesta amarnos unos a otros. Sin embargo, eso es lo que el maestro quiere: que sirvamos juntos con amor y armonía.

La alegría de cualquier reunión reside en el amor y la armonía entre sus miembros. Especialmente en las reuniones de Sant Mat no debería haber nada más que amor y cooperación, ya que todos estamos caminando por el mismo sendero de regreso a nuestro hogar. Pero la mente siempre encuentra algún pretexto para crear desacuerdos, así que siempre tenemos que estar en guardia contra este sutil enemigo.
Maharaj Charan Singh239

Hazur nos recuerda que el seva se realiza en un mundo imperfecto. Puede que todos seamos buenas personas, con buenas intenciones, pero somos humanos: tenemos defectos, cometemos errores. Venimos de diferentes orígenes, comunidades y culturas. Tenemos distintas personalidades, opiniones y maneras de hacer las cosas. Como resultado, no siempre nos entendemos, y pueden surgir roces.

Una vez, una sevadar levantó las manos con desesperación tras un malentendido con su equipo. “¡No puedo con esto! –dijo–. Por favor, dame un seva que no requiera interactuar con otras personas. ¡Trabajar con otros es demasiado difícil!”.

Cuando nuestras relaciones con los demás se vuelven conflictivas, puede parecer que trabajar solos resultará más fácil. Pero el propósito del seva no se cumple si evitamos situaciones difíciles y nos aislamos. Algunas de las cualidades que necesitamos aprender –como la amabilidad, la paciencia y el amor– solo pueden florecer cuando trabajamos con los demás. Además, pocas cosas verdaderamente significativas podemos lograr solos, pero cuando trabajamos juntos en armonía lo que podemos alcanzar no tiene límites.

Lo que tú haces, yo no lo puedo hacer; lo que yo hago, tú no lo puedes hacer; pero juntos estamos haciendo algo hermoso para Dios...
Madre Teresa240

Casi todo seva incluye dos componentes: una parte que hacemos solos y una parte que hacemos en colaboración con otros. Algunas tareas de seva requieren que pasemos largos períodos trabajando solos, casi sin interacción con los demás. Otras tareas requieren una interacción continua con nuestros compañeros sevadares, y puede que nos cueste encontrar un momento a solas. Ambos componentes del seva –el tiempo a solas y el tiempo compartido– son importantes. Cada uno ofrece oportunidades de aprendizaje diferentes que se adaptan mejor a nuestras necesidades particulares en un momento determinado.

Cuando los sevadares entran en nuestras vidas pueden inspirarnos o hacernos la vida difícil; todo está basado en las relaciones kármicas que hayamos tenido con ellos en el pasado. Nuestra responsabilidad es trabajar a través de todas estas relaciones. En el seva, normalmente no elegimos con quién trabajamos. Nuestras relaciones kármicas del pasado pueden hacer que el seva sea un camino fácil o lleno de obstáculos.

El maestro nos da ejemplo. Cuando se le confirió la responsabilidad de maestro, no le dijo a su propio maestro que aceptaría solo a los discípulos buenos, obedientes y disciplinados, y no a los difíciles. Nos aceptó a todos, incondicionalmente. Y nos enseña que un buen sevadar es aquel que puede trabajar con todos.

En definitiva, es el amor que compartimos por el maestro lo que nos motiva a encontrar formas de trabajar bien juntos. Sentimos ese amor cada vez que vamos a Dera, pero el maestro nos dice que no debe limitarse a Dera: podemos llevar ese amor con nosotros a nuestros centros de seva y a nuestra vida mundana. Hazur dice que ese amor es nuestro legado:

Hermano, Baba Ji Maharaj* y Hazur Maharaj Ji* han sentado las bases de Dera en el amor, la humildad, el seva y la meditación... Esa es la atmósfera de Dera y es la atmósfera que llevamos con nosotros dondequiera que vayamos. Dera no está construida con mortero y ladrillos. Está construida con seva y amor, con devoción, humildad y meditación. Y tenemos que asentar toda nuestra vida sobre estos principios. Solo esta base nos llevará de regreso al Padre241.

Baba Ji ha dicho que nuestros centros de satsang nos ofrecen la oportunidad de aprender a trabajar juntos con amor y armonía. Él dijo que tenemos que averiguar por nosotros mismos cómo lograrlo: no debemos herir los sentimientos de los demás, sino apoyarnos y ayudarnos mutuamente. Nos instó a darnos cuenta de nuestro cometido en esto. ¿Quién va a crear ese amor y armonía?, preguntó. Y él mismo dio la respuesta: Cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar para lograrlo.

Cada uno de nosotros es responsable de la armonía. Nos corresponde a nosotros crear un ambiente de seva en el que todos crean que lo que hacen es importante y valioso, donde todos sientan que están en un lugar al que pertenecen.

¿Qué podemos hacer para crear un ambiente de colaboración y armonía en el seva? Podemos comenzar por tener claro en nuestra mente a quién estamos sirviendo. Estamos sirviendo a nuestro maestro. Si recordamos esto, nos será más fácil ver al maestro en todos y en cada tarea: él es el sangat, él es nuestros compañeros sevadares. Entonces, si discutimos con alguien, nos quejamos de alguien o dejamos de cooperar con alguien, en realidad le estamos haciendo lo mismo al maestro. Esto debería hacernos reflexionar: ¿Hay un problema, o soy yo el problema? ¿Se puede encontrar una solución, o la solución es que yo cambie mi forma de pensar?

Si estamos enamorados del maestro, instantáneamente sentiremos amor por nuestros hermanos y hermanas... Es el amor por el maestro el que creará amor por los demás seres humanos, porque entonces veremos al maestro en cada discípulo.
Maharaj Charan Singh242

Siempre debemos evitar reaccionar precipitadamente cuando alguien dice algo que nos hiere o molesta. Podemos enojarnos, o tal vez escribir impulsivamente un mensaje de texto o correo electrónico con indignación. Luego, antes de que nos demos cuenta, nuestras palabras precipitadas se transmiten a otros. Las palabras, una vez dichas, no pueden retirarse. Y cuando reaccionamos con ira, es muy probable que digamos algo de lo que luego nos arrepintamos.

Baba Ji a menudo nos aconseja: Escucha, pero no reacciones. Reflexiona, y luego actúa. En el seva, aunque la persona que nos acusa esté equivocada –incluso si no sabe todos los detalles–, lo mejor es no reaccionar al instante. En cambio, siguiendo el consejo del maestro, podemos alejarnos del problema por un momento y decirle al sevadar: “Déjame pensar en lo que dijiste”. Esto nos da tiempo para calmarnos y reflexionar sobre la situación o tal vez hablar con alguien más para tener otra perspectiva. Puede que el problema se resuelva solo. Al menos, deberíamos ser capaces de responder con más calma una vez que hayamos tenido la oportunidad de reflexionar. Nuestro objetivo es aprender a responder, en lugar de reaccionar.

El maestro nos dice que si hay un necio en la habitación no hace falta que haya dos. Si alguien actúa negativamente, podemos evitar que la situación empeore manteniendo la calma y actuando de manera apropiada. Para conservar la paz, alguien debe ejercer el autocontrol.

Si alguien te calumnia o te insulta. Eso regresará a él.
Si no aceptas un paquete, el cartero lo devolverá.
Maharaj Charan Singh243

Hazur, citando la Biblia, también aconseja que es prudente evitar confrontaciones innecesarias:

Cristo también nos ha dicho: Sed astutos como una serpiente e inocentes como una paloma. La serpiente se aleja tan pronto como oye un ruido. Y él dice: Sed inocentes como una paloma. No hagáis daño a nadie. Pero añade: Sed astutos como una serpiente; no dañinos como ella. Una serpiente puede herir e incluso matar con su veneno. Así que él dice: Aprended de la serpiente; evitad la situación. ¿Por qué lanzaros innecesariamente al peligro pudiendo eludir tal situación? Sed inteligentes. Y teniendo todo el poder en las manos, sed inocentes como una paloma 244.

Sin embargo, es imposible evitar todas las situaciones difíciles. A veces, la naturaleza misma del seva puede generar una confrontación, sobre todo si nuestro seva implica tener que hacer comentarios sinceros a otro sevadar, quien tal vez pueda sentirse herido y molesto. Ocasionalmente, el asunto puede ser más serio; podríamos presenciar algo inapropiado y saber que debe abordarse, ya sea por nosotros o por un sevadar responsable. En nuestro intento por mantener la armonía no debemos evitar estas situaciones, sino afrontarlas con respeto y amor. No deberíamos decirle a nadie algo que no diríamos si el maestro estuviera delante de nosotros.

Ser humildes y amables no significa que nunca podamos discrepar, hacer una sugerencia de forma constructiva o corregir una mala conducta. Eso no sería realista ni productivo. Si por miedo a confrontaciones, evitamos decir lo que debe decirse o no abordamos un problema cuando sabemos que debemos hacerlo, le hacemos un flaco favor a nuestro seva. Al fin y al cabo, la inacción también es una acción.

El libro Legacy of Love describe cómo Hazur manejaba estas situaciones:

Él jamás expuso la debilidad de nadie. Siempre era amable, amoroso; si le sugerías algo con lo que no estaba de acuerdo, te convencía de su punto de vista sin menospreciarte 245.

Si bien es posible que no podamos evitar una situación difícil, podemos seguir el ejemplo de Hazur y transmitir un mensaje difícil con amabilidad y amor. Podemos ser firmes sobre el proceso que hay que seguir y, al mismo tiempo, ser amables con la persona. Si somos amables y mantenemos la calma, e intentamos comprender el punto de vista de la otra persona, incluso las situaciones más difíciles no se agravarán hasta el punto de convertirse en negativas.

Jamás debemos pretender herir a nadie. Podemos mantenernos firmes en nuestra fe, firmes en nuestras creencias, y aun así continuar expresándonos con amor y amabilidad. Naturalmente, no podemos complacer a todo el mundo en todo. A veces tenemos que decir que no, pero podemos hacerlo con amabilidad.
Maharaj Charan Singh246

El seva y la amabilidad van juntos. Si estamos allí para servir, pero al mismo tiempo no somos amables con el sangat o con nuestros compañeros sevadares, ¿se considera esto servicio? La forma en que tratamos a los demás es el reflejo más elevado de nuestro amor por Dios y nuestro respeto por el seva. Por supuesto, habrá momentos en los que habrá desacuerdos y justificadamente nos sentiremos molestos. Pero en el seva aprendemos que es más importante ser amable que tener razón.

Con demasiada frecuencia subestimamos el poder de la amabilidad y la empatía. Cuando escuchamos con atención a un hermano o hermana, le decimos una palabra amable, mostramos un gesto de comprensión y una sonrisa cálida, creamos un ambiente de calma y armonía en el seva.

Habla siempre con amabilidad, amor y sin ego. Cuanto más alta sea la posición que ocupes, más humilde debería ser tu mente. Una palabra dulce no cuesta nada, pero conquista el mundo.
Maharaj Jagat Singh247

Podemos recordarnos que el seva es siempre inclusivo. Queremos crear una atmósfera en la que nadie discrimine a sus compañeros sevadares por su raza, religión, casta, comunidad, género, situación económica o por ser diferentes a nosotros. El maestro no ve esas diferencias superficiales y quiere que seamos amorosos con todos.

Estamos condicionados a mirar a las personas a través de la lente de nuestras expectativas, y luego a juzgarlas cuando su comportamiento no se ajusta a ellas:

La verdad es que no vemos las cosas como son. Más bien, vemos las cosas como somos.
Maharaj Charan Singh248

Antes de juzgar a alguien del sangat, es bueno recordar que no tenemos ni idea de las dificultades que esa persona puede haber pasado. Si nos pusiéramos en su lugar y experimentáramos las dificultades que ellos han vivido, quizá no seríamos tan rápidos a la hora de juzgarlos. Esto también incluye a nuestros compañeros sevadares. Antes de juzgar a otros sevadares, tal vez por cómo se visten, cómo se comportan o cómo hablan, podemos recordar que no tenemos ni idea de las circunstancias de su vida o de sus dificultades. Durante las visitas del maestro, algunos sevadares trabajan tan duro que pasan días prácticamente sin dormir, y pueden pasar horas sin comer. En tales circunstancias, pueden producirse errores y los ánimos pueden exaltarse con facilidad.

Si quieres que Él cubra tus debilidades, entonces tampoco debes exponer las debilidades de los demás.
Maharaj Charan Singh249

Baba Ji dice que estamos programados para juzgar, y necesitamos reprogramarnos. A menudo dice que muy pocas cosas están en nuestras manos, pero una cosa que sí podemos elegir es la medida con la que somos juzgados. La vara de medir que usamos para juzgar a los demás será la que se use para juzgarnos a nosotros. El Gran Maestro diría: “Todas las almas son virtuosas. Si no vemos la valía de una persona, la culpa es de nuestros ojos y de nuestros corazones, ya que el mismísimo Dios se encuentra en todos los seres humanos” 250.

No hay alegría en el juicio. Cuando juzgamos a los demás, les hacemos daño, pero también lastramos nuestra propia alma. La persona a la que juzgamos puede seguir adelante, pero nosotros seguimos llevando una carga de negatividad.

Cada juicio es una carga añadida, tanto para el juez como para el juzgado. Si deseas que tus cargas sean ligeras, abstente de juzgar a cualquier hombre.
Libro de Mirdad251

A veces, un compañero sevadar puede herir nuestros sentimientos. Podemos aferrarnos al dolor por un tiempo y luego decidir “perdonar” a la persona. Podríamos considerar ese perdón como una señal de nuestra generosidad y compasión. Pero Baba Ji pregunta: ¿Quiénes somos nosotros para perdonar a los demás? ¿No hay acaso cierta arrogancia en eso? Él dice que si desde el principio no juzgamos el comportamiento de una persona, no habrá nada que perdonar.

Los santos tratan de expandir los límites de nuestra comprensión y compasión. Nos dicen que la mayoría de personas no pueden evitar la forma en que piensan y actúan, ya que su pensamiento está condicionado por sus karmas e impresiones pasadas. Una vez que comprendemos que todo el mundo intenta hacer lo que cree que es mejor, se hace mucho más fácil relacionarnos con los demás sin juzgarlos.

La mente y el entendimiento de cada persona están condicionados por sus propios karmas anteriores, y aunque esa persona intente mostrarse de la mejor manera posible ante los demás, piensa y actúa según sus karmas. Si no aprobamos sus pensamientos y acciones, no significa que debamos odiarla, ni nos da derecho a hablar mal de ella.
Maharaj Jagat Singh252

Otro aspecto que a veces afecta la armonía en el seva es la búsqueda de eficiencia. A veces, la eficiencia y la disciplina entran en conflicto con el amor, la armonía y el trabajo en equipo. Este conflicto no se produce por el objetivo de ser eficientes, sino porque empezamos a poner la eficiencia por encima de todo. Podemos pensar: Tengo que terminar este proyecto a esta hora; así que nos centramos solo en el proceso, en la tarea, en hacer el trabajo de la forma más eficiente posible. Pero debido a nuestro enfoque limitado, puede que lo hagamos a costa del amor y la armonía. Aunque la tarea es importante, el seva nunca consiste solo en la tarea. Nuestro reto es intentar lograr tanto la eficacia como la armonía: mantener el equilibrio entre ambas.

Lo que cuenta es el ambiente y el espíritu de armonía.
Maharaj Charan Singh253

La armonía en el seva suele verse afectada cuando nos comparamos con los demás o con la relación que el maestro tiene con otros sevadares. Algunos de nosotros podemos creer que servir al sangat es un seva menos importante que servir directamente al maestro en su forma física. Pero, obviamente, es imposible que todos sirvan al maestro directamente. No deberíamos envidiar el trabajo de quienes sirven al maestro personalmente o están cerca de él. Cuando hacemos seva, podemos ponernos unas anteojeras: no mirar a izquierda y derecha ni a nadie más, sino concentrarnos en nuestra relación única con el maestro. Tanto si servimos al maestro directamente como si lo hacemos indirectamente sirviendo al sangat, al final es lo mismo: estamos sirviendo al maestro.

En una clase, hay muchos estudiantes. Algunos necesitan atención personalizada. Otros alumnos son tan agudos e inteligentes que captan todo lo que dice el maestro y el maestro apenas los mira... Así que cada uno tiene su propio lugar. Algunos necesitan más atención, otros necesitan menos; algunos tienen diferentes tipos de seva; y algunos tienen diferentes formas de acercarse al maestro... Solo vemos un aspecto, no el cuadro completo.
Maharaj Charan Singh254

En el seva aprendemos a enfocarnos en lo que nos une: nuestro amor por el maestro. Aprendemos que el trabajo en equipo es más valioso que el talento individual, y que todo el mundo puede aportar algo al seva. Baba Ji nos recuerda constantemente: “Tenemos que conseguir unir a todos y avanzar”.

El maestro nos enseña que cada persona tiene un papel único que desempeñar en el seva:

Un carpintero sierra un tronco en tablones de diferentes formas y tamaños y los utiliza en distintos lugares para hacer una caja: unos en el fondo, otros en los laterales y otros más en la parte superior para que sirvan de tapa. Cada uno cumple su propósito. Todos son parte del mismo tronco.
Maharaj Sawan Singh255

En última instancia, la única forma en que podemos crear y mantener una atmósfera alegre y pacífica en el seva es centrarnos espiritualmente. La meditación es el antídoto contra la desarmonía. Cuanto más nos acercamos al Shabad a través de la meditación, más fácil nos resulta ser inclusivos, amables, tranquilos y no juzgar. La meditación nos hace mejores sevadares. Si mediante la fuerza de voluntad intentáramos superar nuestras debilidades e incorporar las cualidades de un buen sevadar, avanzaríamos poco. Pero con la meditación, como solía decía Hazur, estas cualidades surgen en nosotros como la nata en la leche:

Cuando la espiritualidad –es decir, la devoción al Shabad, Nam o Palabra– crece dentro de nosotros, todas las demás buenas cualidades de un ser humano surgen en nosotros como la nata en la leche. No tenemos que luchar para aprender o desarrollar estas cualidades. Surgen solas en nuestro interior 256.

Cristo dijo: “Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”257 . Si tan solo recordáramos que nos reunimos en su nombre, no habría desarmonía en el seva. Reunirnos en su nombre es ser conscientes de que el maestro está siempre presente con nosotros. En la India hay un dicho que expresa: Haz tu seva creyendo que estás en la presencia del maestro y que él te está observando.

Solo podremos hacerlo plenamente cuando eliminemos de nuestra mente la distinción entre la presencia física del maestro y su presencia espiritual. Es fácil ser amorosos, amables y altruistas cuando él está físicamente presente, pero ¿y cuando no lo está? No queremos ser humildes solo delante de él y luego arrogantes con los demás cuando no está físicamente presente; queremos ser amables y amorosos todo el tiempo. Si pudiéramos hacer nuestro seva como si él fuera a entrar por la puerta en cualquier momento, ¿habría desarmonía alguna vez?

Podemos practicar llevar al maestro con nosotros en el seva de muchas maneras. Al comenzar un seva en particular, podemos recordarlo en silencio. El simran es la mejor forma de hacerlo. Cuando hacemos nuestro seva con la creciente convicción de que el maestro conoce todos nuestros pensamientos y ve todas nuestras acciones, nos volvemos más cuidadosos y evitamos decir o hacer algo que le disguste.

¿Estás seguro de que no estoy aquí cuando no estoy aquí? Si tan solo pudiéramos saber y comprender que nunca estamos solos, que nuestro maestro siempre está con nosotros, que nunca estamos sin él, entonces la atmósfera sería siempre la misma. Tratamos de decirnos a nosotros mismos que él no está aquí, cuando en realidad sí lo está.
Maharaj Charan Singh258

Una vez, una mujer cargada con muchas bolsas subió a un autobús, se sentó al lado de un hombre y no paraba de darle golpes con sus bolsas. El hombre no dijo nada. La mujer sentada al otro lado de él se sintió ofendida por él. “¿Por qué toleras eso? –le susurró–. ¿Por qué no le dices algo?”.

El hombre sonrió y respondió: “Me bajo en la próxima parada. Nuestro viaje juntos es muy corto. No vale la pena hacer un problema de esto”.

Cuando tenemos desacuerdos y diferencias, podemos detenernos y preguntarnos: ¿Vale la pena hacer un problema de esto? Nuestro viaje con nuestros compañeros sevadares también es corto. Para preservar la armonía, simplemente podemos dejar pasar muchas, muchas cosas.

Es cierto que en el seva trabajar con ciertas personas puede ser un reto, pero podemos recordar que para algunas personas, trabajar con nosotros también puede ser un reto. Hazur dice que estos retos nos hacen conscientes de dónde estamos realmente en nuestro propio desarrollo espiritual y nos ayudan a fortalecernos:

Hermana, la verdadera prueba es trabajar con una persona difícil. Por lo demás, a todos les gusta trabajar con personas sencillas que no crean ningún problema. La verdadera prueba es cuando logramos trabajar con personas muy difíciles. Entonces sabemos dónde estamos. No deberíamos buscar defectos en ellos: son como son. La cuestión es cómo debemos afrontar la situación, cómo debemos adaptarnos a ellos 259.

No nos corresponde a nosotros cambiar a los demás. Podemos confiar en que, con el tiempo, el seva lo hará. Cuando las circunstancias son difíciles, hay dos maneras de responder: Podemos tratar de adaptar las circunstancias a nuestras necesidades o podemos adaptarnos nosotros a las circunstancias. Cuando nos adaptamos, creamos armonía.

Es imposible cambiar la conducta de otra persona intentando que actúe según nuestra forma de pensar. Pero siempre podemos adaptarnos a su forma de pensar. Siempre podemos reformarnos a nosotros mismos.
Maharaj Charan Singh260

Sin embargo, puede haber ocasiones en las que a pesar de nuestros mejores esfuerzos no podamos llevarnos bien con otro sevadar. En tales situaciones, ¿qué deberíamos hacer? La respuesta nos llega de una historia sufí.

Mulá Nasruddin decidió hacer un jardín de flores. Preparó la tierra y plantó semillas de muchas flores hermosas. Pero cuando brotaron, su jardín estaba lleno no solo de las flores que había elegido, sino también de mucha maleza. Buscó el consejo de jardineros en todas partes y probó todos los métodos conocidos para deshacerse de las malas hierbas, pero fue en vano. Finalmente, caminó hasta la capital para hablar con el jardinero real del palacio del sheikh. El sabio anciano había aconsejado a muchos jardineros antes y le sugirió una variedad de remedios para eliminar la maleza, pero Nasruddin ya los había probado todos. Se sentaron juntos en silencio durante un rato.

Finalmente, el jardinero miró a Nasruddin y le dijo: “Bueno, entonces te sugiero que aprendas a amar las malas hierbas”.

Qué lección tan hermosa encierra esto para nosotros. La mayoría de nosotros hacemos todo lo que podemos para mantener la armonía, y eso no es poca cosa: requiere que nos adaptemos, que cedamos, que refrenemos nuestro ego. Sin embargo, esto no es suficiente. Claramente el maestro quiere más de nosotros. El jardinero real no le dijo a Mulá Nasruddin que tolerara la maleza. ¡Le dijo que aprendiera a amarla!

Pero ¿cómo podemos amar a un compañero sevadar que es arrogante o hiriente? Los místicos nos enseñan que no nos tiene que gustar alguien para amarlo. Todos somos hermanos y hermanas en la familia espiritual de nuestro maestro. En esta familia, como en todas las familias, habrá personas que nos agradan y otras que no, pero no las rechazamos, no las excluimos. No dejamos de venir al seva por ellos. Si constantemente tratamos de comportarnos de una manera amorosa con ellos, con el tiempo, el amor y el respeto auténtico pueden desarrollarse dentro de nosotros.

El amor del maestro es el pegamento que nos mantiene a todos unidos. En una hermosa carta a los discípulos, el Gran Maestro nos insta a mantener el amor y la armonía en nuestra familia espiritual:

Con amor y humildad, olvidemos los aparentes errores o faltas de los demás, y tengamos en cuenta las diferencias de opinión. Que nadie trate de imponer su punto de vista ni su manera de actuar en contra de la voluntad de la mayoría. El amor y la armonía son infinitamente más importantes que la opinión de cualquier persona. Como dijo Jesús hace tanto tiempo, así os lo repito ahora: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros”.

Quien olvide esta ley e introduzca en el satsang el más mínimo elemento de discordia, ya no es mi discípulo en espíritu ni en amor. Es simplemente un hijo desobediente. Todos vosotros tenéis mi amor y mi bendición ilimitados, y espero que la ley del amor sea vuestra ley suprema y vuestro principio rector. Recordad que la opinión de una persona no tiene importancia alguna si va en contra del principio del amor y la armonía. No importa si a alguno de vosotros os gusta o no lo que se haga; mantened una dulce armonía y amor, y dejad que gobierne la mayoría 261.

Como dijo con tanta belleza un sevadar: “Cada sevadar es una pieza pequeña pero esencial de un gran rompecabezas, y cada uno de nosotros tiene un papel que desempeñar. Si falta una pieza, el rompecabezas no puede completarse. Como piezas individuales de un rompecabezas, deberíamos dejar de preocuparnos de si somos una pieza grande o pequeña. Podemos dejar de preocuparnos por el resultado de nuestro seva personal. Cuando nos rendimos y encajamos en el rompecabezas, la imagen completa emerge automáticamente. Y en última instancia, ¿de quién es esa imagen? Nada menos que del Supremo”.