¿Cómo servimos? - Seva

¿Cómo servimos?

Cualquier cosa que hagamos en su servicio, debe estar saturada de profunda humildad, amor y devoción.
Maharaj Charan Singh68

Una vez que nos comprometemos a hacer seva, la pregunta primordial se convierte en ¿cómo debe hacerse el seva? El resto de este libro se dedica a una exploración más profunda de esta pregunta. Pero la respuesta breve es que debemos tratar de servir de una manera que complazca al maestro:

Seva es agradar a otra persona. Si la persona a la que servimos está contenta, entonces nuestro seva es beneficioso.
Maharaj Charan Singh69

Quizás sea solo después de años de hacer seva que aprendemos la lección más importante de todas: En el seva no se trata de lo que hacemos, sino de cómo lo hacemos. El seva no está relacionado con este o aquel proyecto, ni con esta o aquella tarea. De hecho, la tarea en sí no importa. Lo que ofrecemos en el seva no son nuestras habilidades ni nuestro talento. Lo que realmente ofrecemos es nuestro amor. Existe un término hermoso en hindi y punyabí que expresa este concepto: seva bhav. Literalmente, significa: la actitud de amor con la que hacemos nuestra seva.

El propósito de todo seva es inclinar la mente hacia Dios. Por eso, el seva físico solo es verdaderamente seva cuando está infundido con la actitud mental correcta.

Fructífero y satisfactorio es ese servicio
  que agrada a la mente del gurú.
Gurú Ram Das70

Y como escribió el Gran Maestro en Filosofía de los maestros:

Un discípulo debe servir a su maestro sin arrogancia y sin ninguna idea de recompensa, y siempre con el objetivo de agradar al maestro. Por este método su mente estará siempre contemplando al maestro. Y si contempla intensamente a una persona, un día absorberá las cualidades de esa persona71.

Para aprender a hacer seva con amor, solo necesitamos observar al maestro, quien como sevadar de su propio maestro es un ejemplo vivo de cómo se hace seva. El maestro manifiesta las cualidades de un verdadero sevadar: responsabilidad, dedicación, autodisciplina, obediencia, entrega, humildad, altruismo, desapego, equilibrio, paciencia, aceptación y, por encima de todo, amor.

Aunque esta lista de virtudes puede parecer abrumadora, y estamos lejos de ser perfectos, no debemos desanimarnos. Incluso si estamos lejos del ideal, es maravilloso tener la oportunidad de aspirar a él. Por eso, ponemos ese objetivo ante nosotros –absorber las cualidades de un sevadar verdadero–, y nos esforzamos por lograrlas en nosotros mismos.

Aprendemos no solo del maestro, sino también unos de otros. Cuando empezamos a hacer seva, a menudo tenemos que desaprender todo lo que hemos aprendido en nuestros roles mundanos, porque el seva tiene un propósito diferente. Aquí no estamos tratando de adquirir habilidades, sino de aprender a servirnos unos a otros con amor.

A lo largo de los años, encontramos muchos sevadares cuya actitud hacia el seva nos inspira: aquellos que están dispuestos a asumir una responsabilidad que nadie más quiere; los que son invisibles, que realizan su seva en silencio en lugar de hacerse notar para impresionar; aquellos que son infaliblemente amables con los demás, incluso en momentos de estrés; los que toman la más mínima sugerencia del maestro como una orden a obedecer. Hay mucho que podemos aprender unos de otros.

A medida que comenzamos a comprender las cualidades que caracterizan el seva realizado con la actitud correcta de amor y servicio, nos damos cuenta de que es algo que nunca terminaremos de aprender. Cada vez que desentrañamos una capa, encontramos que hay más por descubrir: sobre el maestro, sobre el seva y sobre el viaje interior. Hay infinitas posibilidades de mejorar nuestro enfoque del seva; existen infinitas maneras de crecer en amor. Es el trabajo de toda una vida.