Prefacio
Orígenes del daoísmo
Los orígenes de las enseñanzas daoístas son desconocidos. Algunos estudiosos sugieren que su primera evidencia se remonta a unos cinco mil años, en una época en la que se creía que los chamanes guiaban a la sociedad. Se les atribuía el poder de transformarse de forma humana a animal, realizar viajes celestiales y descender al inframundo. Además, podían interpretar presagios, tenían revelaciones y actuaban como curanderos, adivinos e intérpretes de sueños. En la historia antigua de China se mencionan diversas figuras míticas chamánicas, y parece ser que en las primeras ceremonias daoístas se encontraron algunos elementos del chamanismo.
En cierto momento de la antigüedad se cree que algunas personas experimentaron directamente el estado superconsciente que llamamos Dios; en chino el Dao (Tao). Estos seres superconscientes desarrollaron una práctica o método espiritual para calmar la mente y alcanzar la quietud interior, y luego enseñaron esa sublime experiencia a sus discípulos. Existen evidencias de estas prácticas en el texto Nei-yeh (“Inward Training”) [Entrenamiento interior] del siglo IV a. C., aunque es probable que la experiencia humana de esta presencia divina se remonte mucho más atrás. Las numerosas cordilleras remotas y austeras de China habrían proporcionado innumerables cuevas y lugares solitarios donde los ermitaños pudieron practicar.
Las enseñanzas daoístas, a medida que se desarrollaron y recopilaron, impartieron ciertos principios sobre la vida espiritual y la forma de vivir en el mundo. En esencia, subrayan la necesidad de encontrar armonía y equilibrio interior, a menudo descrito como aferrarse al centro, al Dao. El término Dao, que literalmente significa “el camino”, se refiere al origen superconsciente e informe de la creación, el principio dinámico inmanente en toda la creación. También representa el camino interior del alma en el redescubrimiento de su identidad y origen espiritual, el camino interior. El camino del Dao enseña los principios de vivir en armonía con la naturaleza, sin intentar dominarla: “liderar desde atrás” en lugar de ponerse por delante de los demás, y practicar el wu-wei (acción desinteresada o actuar sin motivos egoístas), fluyendo con la corriente de la vida.
El Dao implica la comprensión de que el verdadero equilibrio y armonía interior se encuentran en el punto central entre los opuestos del yang (externo, masculino) y el yin (interno, femenino). Esta idea está explicada de manera convincente en el texto del Yijing (I Ching: the “Book of Changes”) [I Ching: Libro de los cambios], un antiguo manual de adivinación que data del siglo X a. C. Los eruditos consideran que este es el texto más antiguo que presenta las enseñanzas posteriormente asociadas al daoísmo.
Con el tiempo, aparecieron extractos de las creencias y prácticas daoístas en colecciones de dichos y parábolas como el Daodéjing (Tao Te Ching: “Classic of Dao and Dé”) [Tao Te Ching: El clásico del Dao y dé], atribuido a un archivero llamado Laozi (Lao Tse), que probablemente vivió entre los siglos VI y IV a. C., y el Zhuangzi, del siglo IV y III a. C., atribuido a Zhuangzi (Chuang-tzu). Aunque no se sabe con certeza si Laozi existió realmente –su nombre significa “el anciano”–, hay evidencia de que Zhuangzi fue una persona real, ya que menciona a Confucio y a Laozi en sus escritos.
Las enseñanzas de Confucio (Kong Qiu) –al parecer contemporáneo de Laozi–, probablemente empezaron a influir en la sociedad china al mismo tiempo que las primeras enseñanzas daoístas. El confucianismo comenzó como una guía para vivir correctamente, dirigida a quien buscaba vivir en armonía con el Dao, e incluía valores como la benevolencia, la rectitud, los buenos modales y el conocimiento. Estableció una base para la moralidad y la ética, proporcionando a la sociedad valores comunes. Posteriormente, el confucianismo también esclareció prácticas y rituales externos.
En el siglo II d. C., los monjes indios llegaron a China, probablemente siguiendo la Ruta de la Seda, y comenzaron a enseñar el budismo. Tradujeron textos budistas de lenguas indias al chino. Las prácticas y creencias budistas empezaron a influir en la vida china, y el daoísmo adoptó los conceptos del karma y la reencarnación, y también asumió la organización de la comunidad monástica. En el siglo V, el budismo se estableció en el sur de China.
Con el tiempo, el canon budista chino se convirtió en la colección más extensa y completa de textos budistas jamás recopilada, preservando las amplias enseñanzas y la historia del budismo indio. Para el siglo XIII, el budismo se había extinguido en gran medida en la India y, con pocas excepciones, los manuscritos, a menudo escritos en materiales como hojas de palma y corteza de abedul, se habían desintegrado. En contraste, el budismo continuó prosperando en China. La impresión con bloques de madera sobre papel y el patrocinio imperial, garantizaron que el canon budista chino se conservara meticulosamente. Al mismo tiempo, los principios y la literatura daoístas seguían enseñándose en China. También se constataron muchas similitudes entre ambas tradiciones; algunos incluso creían que Laozi, después de dejar China y dirigirse a Occidente, llegó a ser conocido como el Buda.
Este libro se centra en las creencias y prácticas del Daoísmo chino, aunque en ciertas ocasiones las dos tradiciones se fusionan.
Ortografía y transliteración de las palabras chinas
Existen dos métodos principales para transliterar palabras chinas al alfabeto latino (inglés): el sistema Wade-Giles y el sistema pinyin. El sistema Wade-Giles se desarrolló a partir de un sistema creado por Thomas Francis Wade a mediados del siglo XIX, y se completó con el Diccionario Chino-Inglés de Herbert A. Giles de 1892. El pinyin se creó bajo los auspicios de la República Popular China después de la Segunda Guerra Mundial y se aproxima más a los sonidos del idioma chino. Todos los términos chinos utilizados en este libro siguen el sistema pinyin. Cuando ciertos nombres y palabras son comunes en inglés bajo el sistema Wade-Giles, se indican entre paréntesis la primera vez que aparecen. Algunos ejemplos relevantes son: Laozi (Lao Tse), Daodéjing (Tao Te Ching) y Zhuangzi (Chuang Tzu).
Traducciones de clásicos como el Daodéjing y el Zhuangzi
Se han utilizado varias traducciones publicadas del Daodéjing, seleccionadas en función de su concordancia con la naturaleza espiritual de las enseñanzas, así como con su calidad literaria. Algunas revisiones de estas traducciones han sido realizadas por un equipo de investigadores asociados al multivolumen: A Treasury of Mystic Terms [Antología de términos místicos], publicado por Science of the Soul Research Centre. Entre las traducciones publicadas figuran las de Ellen M. Chen, Wing-tsit Chan, Gia-fu Feng con Jane English, Lin Yutang, Red Pine, y otros.
Para los escritos del Zhuangzi, he utilizado principalmente las traducciones en inglés de Burton Watson en sus Complete Works of Zhuangzi (2013) [Obras completas de Zhuangzi] y Zhuangzi: Basic Writings (2003) [Zhuangzi: Escritos esenciales]. Ambos escritos están publicados por Columbia University Press. También he utilizado la traducción en inglés de Thomas Merton, con términos convertidos al pinyin, en The Way of Chuang Tzu [El camino de Chuang Tzu] para algunos pasajes en los que Merton era más claro, más apasionado y poético.
Las traducciones de otros textos, como el Huainanzi y el Nei-yeh, se indican en las notas finales.
Definición y traducción de términos espirituales del chino al inglés
Las palabras son recipientes que transmiten las impresiones de experiencias (espirituales o de otro tipo) que no pueden explicarse completamente con palabras. Funcionan como símbolos o recordatorios y significan algo diferente para cada persona que las utiliza.
Estamos acostumbrados a concebir las verdades místicas como ideas o conceptos que pueden expresarse mediante palabras y textos. Sin embargo, es un error. Esto quedó claro en la correspondencia con eruditos daoístas chinos como el Profesor Russell Kirkland. Al intentar comprender y definir un concepto daoísta específico en inglés, escribí al Dr. Kirkland. Su respuesta fue:
Creo que el problema es que usted parece estar buscando precisión y significados únicos para términos que los daoístas generalmente no definen con exactitud, ni siquiera buscan definir de manera precisa. La teología cristiana proporciona definiciones precisas y significados únicos debido a su peculiar historia de presión política para alcanzar la ortodoxia, de modo que todos crean y digan lo mismo. En contraste, los daoístas generalmente no intentan encontrar un “significado” exacto de los términos, ni siquiera del propio “Dao”. Los daoístas suelen contentarse empleando un “significado” general o vago de cualquier término, incluso del “Dao”. Recordemos que los daoístas consideraban que los términos imprecisos Daodéjing y Zhuangzi personificaban su verdad. ¿Acaso, alguno de ellos ofrece definiciones precisas y únicas de sus términos?
Aconsejaría no buscar precisión terminológica para entender la espiritualidad daoísta: ese esfuerzo tiende a conducir siempre a la confusión personal, en lugar de a la iluminación personal. Una vez que “se haya captado el sentido de un término” de una manera que le hable a uno, ese es su “significado” para un daoísta.
Otro estudioso escribió en un correo electrónico:
El daoísmo nunca ha pretendido afirmar que sus enseñanzas ofrezcan la verdad completa y total del Dao. Laozi dice en el Daodéjing que el Dao es tan vasto e ilimitado que está más allá de la capacidad del lenguaje poder expresarlo. Cualquier intento de describir el Dao con palabras no le hará justicia. Por esta razón, las descripciones del Dao en el daoísmo pueden parecer oscuras, difíciles de entender, y a veces incluso conflictivas. A pesar de la vaguedad del tema, el Dao, debido a su naturaleza profunda e indescriptible, no debe llevar a la conclusión de que el sistema filosófico del daoísmo, que intenta abordar la comprensión del Dao, también es impreciso.
El enfoque del daoísmo para abordar la falta de claridad es la práctica: experimentar personalmente el Dao a través de la meditación para lograr una comprensión clara de él. La guía de un maestro vivo es necesaria.
El autor desconocido de Scripture on the Three Pure Subtle Natures [Las tres naturalezas puras y sutiles] del siglo XVIII –quien atribuyó su colección de dichos al maestro del siglo VIII, Lu Dongbin–, aconseja a aquellos que desean seguir el “gran Dao” que no intenten hacerlo solos. Afirma que debería buscarse la orientación de “personas reales”, es decir, maestros vivos iluminados que hayan dominado el Dao:
Es necesario buscar con empeño la guía de personas verdaderamente elevadas. Si no conoces a personas reales (zhenren) que puedan indicar las sutilezas profundas, no comprenderás el gran Dao. Incluso si entiendes algo, solo rascarás la superficie. Al final, fracasarás en alcanzar el Misterio profundo. Si no alcanzas el Misterio, ¿cómo puedes entender el gran Dao? Por tanto, para conocer el gran Dao, debes buscar enseñanzas auténticas.
Las enseñanzas auténticas se reciben individualmente de un maestro (shi). Su guía en la oscuridad revela destellos de iluminación, permitiéndote alcanzar una comprensión perfecta del misterio de los misterios, a través de la cual puedes conocer el gran Camino. Tener este conocimiento es alcanzar la realización. Con esta realización, comprendes el misterio supremo; entonces, el no hacer (wu-wei) se logra finalmente1.
Agradecemos al profesor Roger T. Ames por su generosidad al permitir el uso de las citas de su libro Yuan Dao aquí mencionadas.
Nota: Para mayor claridad y coherencia, la ortografía, las mayúsculas y las cursivas de ciertas palabras en chino e inglés, que aparecen en extractos de las fuentes citadas, se han editado para ajustarse al estilo editorial general de este libro.