13 de abril de 2020 - RSSB

13 de abril de 2020

Queridos amigos,

He estado resistiéndome a escribir otra carta. La vida se ha vuelto bastante aburrida y rutinaria. Realmente no hay mucho que escribir.

Excepto que no tengo pelo, o al menos casi, y eso se sale de la rutina. Todavía me sorprendo cuando me miro en el espejo. ¿Quién es ese con las orejas tan grandes? Dumbo Bill, por supuesto. Ann me ha cortado el pelo y jamás lo he tenido tan corto. Estaba nervioso durante el proceso, seguro que me cortaría la oreja o me pincharía el cráneo. Pero como siempre, ha hecho un gran trabajo, con seguridad y sencillez. Era yo quien estaba preocupado y todo para nada, como siempre.

Aparte de eso, un día sigue a otro, y de alguna manera, el tiempo se va ocupando. Hay días en los que me pregunto qué ha pasado con el día, ya que hay mucho que hacer. El sábado iremos a un chalet situado al final de la carretera que estamos renovando para que él pueda alojarse cuando venga. También se convertirá en nuestro hogar. Es enorme y tendrá un apartamento adicional de doce habitaciones y dos dormitorios en cada lado. Pero vamos allí para regar el jardín de delante, que Ann y el equipo de jardinería ya han plantado. Tardamos entre tres y cuatro horas en regarlo. Ann riega y yo camino llevando la manguera. Bueno, así se pasa la mañana, almorzamos a las 2:00, y de pronto se acaba la mayor parte del día.

Pensé que me aburriría, ya que estoy acostumbrado a una vida activa, pero para mi sorpresa estoy disfrutando de este periodo de tranquilidad. No obstante, espero que podamos volver a empezar el satsang y el seva. Estoy seguro de que es un sentimiento común en todos los sangats y que todos anheláis, como yo, que llegue ese día.

Tuve una charla con nuestro joven médico de cabecera el sábado, su día libre. Me dijo que las cifras se están reduciendo un poco. En el hospital donde trabaja hay ahora más de 600 pacientes al día, en lugar de más de 800. Además, ahora saben qué hacer. Dijo que no pueden curar el virus; no hay una vacuna o un fármaco que puedan administrar con la certeza de que todo irá bien. Pero han aprendido el protocolo adecuado y lo que funciona mejor para ayudar a la gente a superar el virus lo más fácil y rápidamente posible. También dijo que una veintena de sus colegas –médicos, enfermeras, técnicos, personal de limpieza, etc.– tienen el virus. Nadie ha muerto y la mayoría se ha recuperado, pero unos cuantos están luchando por recuperarse. Tengo un gran respeto por los médicos y por cualquiera que trabaje en un hospital.

No tengo ni idea de si es cierto, pero he oído que Baba Ji dijo que era mejor morir haciendo seva (trabajando con problemas de coronavirus) que no hacer nada. Así que tengo envidia de los que están en la India preparando almuerzos para llevar y desearía que hubiera más cosas que pudiéramos hacer mientras estamos aislados. Una de las responsables de nuestro langar ha empezado a coser mascarillas en casa y a regalarlas a los vecinos y a quien las necesite. Bien por ella. La mascarilla se ha convertido en algo casi habitual aquí. Es raro ver a alguien sin una mascarilla, y cuando veo a alguien sin ella, mi reacción inmediata es alejarme lo antes posible. Supongo que es un miedo instintivo, pero yo diría que es como atar la pata del camello. (Debemos confiar en Dios, pero al menos debemos atar la pata del camello para que no huya).

Hoy, habríamos comenzado nuestra segunda semana de seva de siete días a la semana como preparación de nuestro MSP (programa de satsang del maestro) que comienza el 25 de este mes. Me imagino cómo habría sido el ambiente. Lleno de amor y entusiasmo y feliz de estar trabajando veinticuatro horas al día, si fuera necesario. Pues bien, así será, pero no por ahora. Cuando ahora paseo por el centro, parece una obra abandonada de la que la gente se alejó al quedarse sin dinero. Sin embargo, el armazón está ahí y es bastante bonito, y hubiéramos estado preparados para él si ese hubiera sido el hukum. He recibido algunos mensajes de personas que dicen que sus vacaciones de trabajo habrían comenzado como habían planeado con tres semanas de seva. En sus voces hay algo de nostalgia, pero son un buen grupo y aceptan su voluntad.

Si esta carta parece un poco aburrida, quizá sea porque ahora suceden muy pocas cosas. Es nuestro día 60 sin seva y poco a poco las restricciones se han vuelto más y más estrictas. Así que la vida ahora está tan limitada que no hay emoción en absoluto. Pero pienso en vosotros y espero que a todos y a vuestras familias os vaya bien. Hace otro día precioso fuera y esta tarde plantaré semillas de sandía que deberían estar listas para los sevadares cuando empiece el seva. Por supuesto, escribo sobre mi pequeño intento de jardinería mientras Ann ha plantado calabacines, zanahorias, remolachas, okra, tomates, etc. Sé que seguiré comiendo bien; su pan de masa madre también es increíble. Soy un mimado.

Por favor, tened cuidado y precaución.

Mis más afectuosos saludos,
XXX
Bill