Autodisciplina
Aunque son nuestros cuerpos los que nos hacen humanos, es nuestra conducta la que debería reflejar la gloria de la humanidad.
Maharaj Sawan Singh89
Un aspecto interesante de este camino es que, aunque la meta es elevada y se requiere mucho de nosotros, la disciplina nunca se impone externamente. El maestro nunca exige que hagamos nada; no tenemos que dejar nuestros hogares y vivir en una comuna, no tenemos que vestirnos con uniforme, y el satsang y el seva son voluntarios. Incluso nadie nos obliga a cumplir las normas de los cuatro votos. La responsabilidad recae en nosotros. Este es un camino de autodisciplina.
La autodisciplina en el camino significa que estamos tratando de alinear nuestra mente con la voluntad del Señor. Para lograr esto, la autodisciplina implica la determinación de superar la resistencia de la mente, que puede manifestarse como pereza o miedo. También incluye la autoconciencia para reconocer los malos hábitos y la firme resolución de reemplazarlos por buenos hábitos. La autodisciplina incluye la capacidad de decir “no” a las tentaciones y distracciones. Incluye el autocontrol necesario para rechazar la gratificación inmediata y, en su lugar, dedicar el tiempo y el esfuerzo necesarios para lograr el objetivo final.
Alguien le preguntó una vez a Hazur: “¿Cómo se relacionan la disciplina y el amor, y cuál es la diferencia entre ambos?”. Él respondió:
Bueno hermana, vivir en el amor del Padre en realidad es permanecer en su disciplina... Cualquier cosa que nos aleje de su amor nos hace indisciplinados, así que todo lo que nos mantenga dentro de su amor, dentro de su devoción, es una disciplina que tenemos que seguir90.
La autodisciplina es un elemento central del seva
A veces podemos sentir la tentación de dejar nuestro seva o hacerlo a medias porque pensamos que no es lo suficientemente interesante o importante, o que implica demasiado esfuerzo, o porque nuestros amigos hacen seva en otro lugar. Pero si dejamos nuestro seva cuando no nos conviene, ¿cómo se hará el seva? ¿Y cómo complaceremos al maestro?
En la época del Gran Maestro, a un sevadar se le asignó la tarea de servir agua al sangat. Un día, mientras realizaba su seva, vio al Gran Maestro acercándose en su coche. Emocionado, dejó a la persona a la que le estaba sirviendo agua, abandonó su puesto de servicio y corrió hacia el borde de la calle para ver al maestro de cerca. El Gran Maestro se apercibió de que el sevadar dejó su seva y corrió hacia él. Le comentó a la persona sentada a su lado: “Mira, abandonó una rupia y ha venido a cobrar una cuarta parte de una”.
¿Qué quiso decir el Gran Maestro? Con esta afirmación no estaba dando a entender que el valor del seva es mayor que el valor del darshan físico, sino que si abandonamos nuestro seva para seguir al maestro perdemos más de lo que ganamos.
Durante una de las visitas de Baba Ji, les dijeron a los sevadares que si él pasaba cerca de ellos, deberían continuar con su seva de manera natural, sin dejar de trabajar para mirarlo o seguirlo. Algunos sevadares estaban trabajando en un pozo de un campo alejado. Sabían que las probabilidades de que él fuera hasta allí eran inexistentes, pero no abandonaron su seva para ir a buscarlo. ¿Y qué pasó? Pues claro, el maestro los vio y caminó hasta el pozo para hablar con ellos. El maestro quiere mucho a sus sevadares. No tenemos que ir a buscarlo. Si somos disciplinados y obedientes, él nos encontrará.
Si el estudiante es muy obediente en clase y muy disciplinado, el profesor siempre está deseoso de ayudarlo con una u otra excusa.
Maharaj Charan Singh91
Una vez, en un centro de satsang, los sevadares estaban ocupados preparando la llegada del sangat barriendo, limpiando, cocinando. De repente, llegó Baba Ji. Los sevadares se alegraron mucho al verlo, pero siguieron haciendo su seva en silencio. El maestro pudo caminar libremente por el centro e inspeccionar los diferentes proyectos de seva en marcha. Impresionado por su autodisciplina, Baba Ji le dijo al sevadar que lo acompañaba: “Con una disciplina así, vendría todos los días”.
Justo antes de subirse al coche para irse, el sevadar le preguntó si quería comer algo. Como si fuera un impulso, Baba Ji dijo que no le importaría tomar una taza de té. Resultó que era la hora del descanso para el té de los sevadares. Durante el té, los sevadares que acababan de ver al maestro estaban contando la historia de su visita sorpresa a los amigos que no habían tenido la oportunidad de verlo. Para sorpresa de todos, ¡el maestro volvió a entrar! Se puso en la fila para tomar el té, charló con los sevadares y luego dio un breve satsang improvisado. Una de las cosas que volvió a decir fue: “Con una disciplina así, vendría todos los días”.
¿Por qué hizo el maestro tal afirmación? Tal vez porque nosotros, los sevadares, no siempre somos disciplinados. Cuando estamos en presencia del maestro, ¿por qué a veces actuamos de manera inapropiada? Hay varias razones posibles.
Tal vez nuestro comportamiento se deba a que la mente se centra desde siempre en todo lo externo. Muchos de nosotros venimos a este camino con un bagaje religioso, en el que hemos aprendido a centrar nuestra devoción en objetos físicos. Este hábito se ha arraigado tanto que lo traemos al camino de Sant Mat. Hazur tuvo que cerrar el pozo construido por el Gran Maestro porque el sangat comenzó a ritualizarlo. Baba Ji también cerró el satsanghar, la antigua sala de satsang de Dera, porque algunas personas comenzaron a venerarlo y a referirse a él como sach khand. Baba Ji suele preguntar que si hoy pusiera los zapatos de Hazur sobre un pedestal, ¿quién de nosotros no se inclinaría ante ellos? Nuestro maestro nos señala el centro del ojo, instándonos a ir hacia el interior. Pero no miramos hacia donde él apunta; estamos demasiado ocupados adorando el dedo con el que señala.
Una segunda razón de nuestra falta de disciplina en presencia del maestro podría ser un malentendido sobre lo que es el darshan y lo que creemos que podemos obtener de él. Algunos de nosotros creemos que cuanto más darshan del maestro físico tengamos, más se limpiarán nuestros karmas. Con esta idea equivocada de reducir nuestra carga kármica, intentamos verlo dondequiera que vaya. Y al hacerlo, podríamos ignorar el impacto de nuestro comportamiento en el maestro. Hazur una vez dijo: “No puedo salir. No puedo caminar por las calles de la colonia, no puedo hacer nada”92. Pero sin duda, ¡el amor no aprisiona al amado!
Si todo el mundo comienza a correr detrás del maestro, ¿dónde se esconderá el maestro? ¿A dónde irá? Tenemos que mantener la disciplina. Esta carrera externa no nos lleva a ninguna parte... Correr tras él no es amar al maestro. No podemos controlar nuestras emociones y tratamos de copiarnos unos a otros.
Maharaj Charan Singh93
El maestro nos dice que aquí entra en juego una mentalidad de rebaño. Simplemente nos copiamos unos a otros. Cuando vemos a otras personas corriendo tras él, también empezamos a correr, con la esperanza de captar su atención, preocupados de que podamos perdernos algo. Estamos siguiendo los dictados de nuestra mente; seguimos a todos y a todo, excepto las enseñanzas.
A veces incluso los sevadares pueden dejarse llevar. También nosotros podemos ignorar las peticiones de otros sevadares; también podemos empujar y forcejear para poder sentarnos lo más adelante posible. Los místicos nos dicen que ese comportamiento no es digno de un discípulo:
La conducta correcta es que la persona que entra en la asamblea del santo se siente en cualquier lugar vacío que vea. No es apropiado, en el momento en que venimos a visitar al pir*, pensar: ¿Delante o detrás de quién me siento? Dondequiera que una persona vea un hueco, debe sentarse, ya que todos los visitantes están en las mismas condiciones.
Sheikh Nizamuddin94
Es de vital importancia comprender el verdadero significado de darshan. Baba Ji nos dice que no podemos hacer darshan; en esta etapa, solo miramos al maestro. El darshan verdadero es el fruto del amor verdadero; es la incapacidad del discípulo para apartar la mirada del maestro. En el darshan verdadero no hay ningún cálculo sobre lo cerca o lejos que estamos de su forma física.
Darshan significa la incapacidad del amante de dejar de mirar al amado. Es la atracción interior que sentimos cada uno de nosotros. Eso es darshan. Tanto si estamos sentados delante como detrás, da igual.
Maharaj Charan Singh95
El maestro pregunta con frecuencia si el maestro nos está dando darshan o si nosotros le estamos dando nuestro darshan. Él dice que si el maestro nos está dando darshan, entonces da el mismo darshan a la persona sentada delante que a la persona sentada detrás. Pero si estamos empujando hacia delante, quizá estemos intentando darle nuestro darshan, tratando de asegurarnos de que nos vea.
También nos recuerda que si el maestro no quiere dar darshan a alguien, entonces, aunque esa persona esté justo frente a él, no recibirá nada. Pero si el maestro quiere dar darshan a alguien, incluso si esa persona está a siete océanos de distancia, lo recibirá.
Hazur solía decir que si la proximidad física al maestro o la frecuencia del darshan fueran determinantes del progreso espiritual, entonces, ¿los miembros de la familia del maestro y los residentes de Dera, acaso no habrían alcanzado ya sach khand? Sin embargo, ellos luchan con la mente igual que el resto de nosotros. El punto es que no podemos tomar el darshan; no podemos apoderarnos de su darshan. El darshan es su regalo, que da a quien él quiere, cuando él quiere.
El maestro está dentro de cada discípulo, ya sean cinco o cinco millones. El maestro de cada uno está con él.
Maharaj Charan Singh96
Una vez, una joven fue a Beas para iniciarse. El día después de su iniciación, visitó a un residente de Dera. Cuando este viejo satsangui escuchó que acababa de ser iniciada, se alegró mucho. “Entonces, querida hija –dijo–. ¿Qué hiciste hoy?”. ¡La joven respondió feliz que había esperado en los caminos durante todo el día y había recibido el darshan del maestro cinco veces! Cuando el anciano discípulo escuchó esto, le explicó con amabilidad: “Eso no es darshan. Correr tras el maestro de esta manera es como correr con una cámara y tomar la misma fotografía una y otra vez, pero nunca revelarla. Tienes que tomar la fotografía solo una vez, luego llevar la cámara a un cuarto oscuro y procesar la película. Una vez revelada, puedes mirar esa imagen siempre que quieras”.
Este es un consejo hermoso. Hay una distinción fundamental entre el darshan y correr tras el maestro. El darshan ocurre cuando el maestro elige otorgar su gracia; cuando está en el estrado durante el satsang, o cuando estamos en una reunión de sevadares en la que está presente, o cuando estamos ocupados en alguna actividad y él pasa por allí. Después de recibir el regalo de su darshan, ¿por qué seguirlo? ¿Por qué no, en su lugar, retirarnos a nuestra propia habitación oscura, cerrar los ojos y meditar? Con el tiempo, mediante el simran constante, podemos procesar esa imagen hasta que se “revele” y logremos ver la forma de Shabad del maestro en nuestro interior, a voluntad.
Las oportunidades de estar en presencia del maestro son regalos preciosos que merecen nuestra reverencia:
Cuando recibas un momento del amado, recíbelo como tu porción en la vida. Cuida de no desperdiciarlo, pues encontrarás pocos momentos como ese.
Rumi97
Quizá no seamos disciplinados en presencia del maestro porque no comprendemos completamente quién es el verdadero maestro. Gurú Nanak Dev lo expresa bellamente: El verdadero gurú es el Shabad, y el verdadero discípulo es el surat, el alma. Hazur lo explica así:
Tanto el discípulo como el maestro deben dejar este cuerpo aquí. El Shabad nunca abandonará el alma de un discípulo una vez que ha sido conectada a él internamente a través del maestro. Atraída por el Shabad, inevitablemente se fundirá en el Señor. Así, el Shabad es el verdadero maestro, y nuestra alma es el verdadero discípulo98.
Todo lo que anhelamos, todo lo que buscamos, está dentro de nosotros. Hazur dice que nuestro deseo de estar lo más cerca posible del maestro físico en realidad surge del anhelo interno del alma por unirse con el Shabad:
Verás, todo el mundo quiere acercarse al maestro, pero el maestro está en el interior. Al hacer nuestra meditación nos estamos acercando cada vez más al maestro... Por tanto, ese deseo de estar cerca del maestro es el deseo del alma de hacerse una con el Shabad en el interior99.
Otra posible razón por la que no somos disciplinados en su presencia es que quizá no comprendemos plenamente qué es el amor, y cuál es la mejor manera de expresar nuestro amor por el maestro. Hay una diferencia entre la emoción y el amor. No es lo mismo la emoción desenfrenada de un fanático adolescente por una estrella de cine o un héroe deportivo, que el amor maduro de un discípulo por su respetado maestro. El maestro nos dice que la emoción es amor sin canalizar. Hazur solía usar el ejemplo de un río que se desborda cuando no se canaliza adecuadamente:
Si el río fluye dentro de sus cauces, es útil. Pero cuando se desborda, sobrepasa sus límites y causa devastación por todas partes. De la misma manera, la emoción es muy útil cuando está canalizada y disciplinada. Pero si las emociones se descontrolan, son como un río desbordado que causa más daño que beneficio. Por eso, debemos tener emociones disciplinadas, un amor disciplinado hacia el maestro100.
Baba Ji nos recuerda con frecuencia que la emoción canalizada hacia el interior, a través de la meditación, se convierte en devoción.
Los místicos dicen que el amor tiene dos cualidades: bhav y bhey. Bhav denota el intenso amor que sentimos por el maestro místico que nos muestra el camino. Pero el verdadero amor siempre va acompañado de bhey, el temor de ofender al amado. Bhey es sobrecogimiento, un sentido de reverencia y admiración que nos hace comportarnos con contención, respeto y autodisciplina en la presencia del maestro.
El amor siempre está en tu interior. Cuando intentas dramatizar tu amor, pierdes la profundidad del amor.
Maharaj Charan Singh101
Cuando estemos en presencia del maestro, no nos dejemos arrastrar por nuestras emociones hasta el punto de crear una situación incómoda para él o que simplemente no le agrade. No saquemos nuestros teléfonos para capturar el momento. No nos enfoquemos tanto en tener algo emocionante que contar más tarde a nuestros amigos y familiares que perdamos la oportunidad de estar realmente presentes en el momento, de absorber el regalo que nos está ofreciendo.
El maestro quiere que expresemos nuestro amor no a través de la emoción, sino mediante acciones silenciosas y disciplinadas.
Perseguir al maestro no significa que tengas amor. Puedes estar vacío por dentro y aun así correr tras él. Sin embargo, puedes estar lleno de amor por él y no moverte ni un centímetro. Puedes querer mantenerte disciplinado, pero eso no significa que no sientas amor.
Maharaj Charan Singh102
La autorrealización puede ser nuestro objetivo, pero solo llega después del autocontrol. Por eso, la disciplina es una cualidad fundamental en el camino espiritual. Por supuesto, la mente se resistirá a la autodisciplina; su naturaleza es buscar constantemente algo interesante. Cuando el maestro pasa cerca, resulta mucho más emocionante dejar nuestro seva y seguirlo que continuar trabajando. Cuando tenemos acceso a un poco de información sustanciosa, nos resulta mucho más atractivo compartirla con amigos satsanguis que reflexionar sobre ella. Pero si no podemos controlar la mente y resistir estas pequeñas tentaciones en el seva, ¿cómo lograremos dominarla en la meditación? ¿Cómo podremos asimilar cualquier experiencia interior que obtengamos durante la meditación?
Si bien la autodisciplina comienza con la fuerza de voluntad, no termina ahí. La fuerza de voluntad pertenece al ámbito de la mente y, por lo tanto, es limitada. ¿Puede la voluntad individual ser lo suficientemente fuerte como para lograr la meta que nos hemos propuesto? No puede. Si observamos la vida de los maestros, veremos que la increíble autodisciplina que manifiestan proviene de una fuente mucho más profunda: la entrega. Nosotros también comenzamos nuestro camino con fuerza de voluntad, pero a medida que crecemos espiritualmente, nuestra autodisciplina comienza a surgir de manera natural, impulsada por el amor y la entrega.
En una ocasión, un discípulo le preguntó a Hazur sobre los peligros de ser demasiado duros con nosotros mismos, y él respondió:
No hay ningún peligro en ser duros con nosotros mismos. Hemos sido demasiado blandos con nosotros mismos todo el tiempo y por eso formamos parte de la creación. Si hubiésemos sido un poquito duros o fuertes con nosotros mismos, ahora no estaríamos aquí103.
En esencia, el maestro nos insta a ser un poco más firmes con nosotros mismos. Ya sea en nuestro estilo de vida, en la forma en que hacemos el seva, en nuestra conducta en presencia del maestro o en nuestra meditación diaria, la autodisciplina nos da la capacidad de canalizar nuestro amor por el maestro de una manera que le complace.