Escuchar
El amor escucha. Su primera tarea es escuchar.
Paul Tillich104
Para hacer cualquier seva con éxito, primero debemos guardar silencio y escuchar. Cuando escuchamos con atención y amor, dejamos nuestro ego a un lado y, en esencia, le decimos a la otra persona: “Dime qué te gustaría que hiciera; tu opinión es importante para mí”. En este proceso, mejoramos la calidad de nuestras relaciones con el sangat y con nuestros compañeros sevadares, cometemos menos errores y nos abrimos al cambio y al crecimiento. Esto nos hace mejores sevadares.
Escuchar con atención
En un centro, algunos sevadares estaban construyendo un muro de contención al pie de una colina. Estaban a punto de terminar cuando llegó un nuevo sevadar, entusiasmado por ayudar en el proyecto. Le pidieron que subiera a la cima de la colina y bajara con una carretilla cargada con tres bloques de hormigón. Minutos después, se escuchó un grito. Era el nuevo sevadar, tratando de controlar una carretilla que descendía a toda velocidad, cargada no con tres, sino con muchos bloques. La ley de la gravedad hizo su trabajo y todo se vino abajo. Después de que la risa se disipó, todos tomaron esto como una lección sobre la importancia de escuchar, obedecer y hacer la tarea tal como se nos indica. Cuando se nos dan instrucciones, siempre hay una lógica detrás de ellas. Podemos seguirlas o preguntar cuál es esa lógica antes de apresurarnos a hacer mejoras por nuestra cuenta. Cuando no escuchamos con atención lo que se nos dice, pueden producirse errores.
Cometer errores es algo normal, todos los cometemos. Pero hay una conexión importante entre cómo escuchamos y la calidad de nuestro seva, así como nuestras relaciones con los demás sevadares. En el seva, a menudo tendemos a enfocarnos en la tarea que tenemos entre manos, y prestamos menos atención a las personas con las que la realizamos. Sin embargo, este aspecto relacional es donde se encuentra el verdadero desafío del seva, ya que cada persona aborda la misma tarea con ideas y perspectivas diferentes.
El desafío consiste en escuchar de verdad a los demás, incluso cuando no estamos de acuerdo con ellos. Es importante entender la perspectiva de la otra persona y explicar la nuestra de forma clara y de forma ecuánime. Solo entonces se puede encontrar una forma de avanzar de mutuo acuerdo. Escuchar de esta manera, fomenta relaciones sólidas y crea un ambiente de seva productivo y armonioso. Si omitimos el primer paso de escuchar, la cadena completa de comunicación suele romperse y se generan malentendidos.
La mayoría de las personas no escuchan con la intención de comprender; escuchan con la intención de responder.
Stephen Covey105
Escuchar distraídamente o interrumpir a los demás mientras aún hablan son señales de que la mente quiere tener el control, de que queremos demostrar a los demás cuánto sabemos o lo poco que saben ellos. Pero esto tiene un precio: herimos a los demás y estropeamos nuestra relación con ellos. Además, las personas a las que se interrumpe o anula, o que se sienten humilladas ante sus compañeros, suelen dejar de participar y de aportar sugerencias. En ese proceso, perdemos ideas valiosas y retroalimentación.
Cuando escuchas a alguien de forma completa y atenta, no solo estás prestando atención a las palabras, sino también al sentimiento de lo que se transmite, a la totalidad del mensaje, y no a una parte.
J. Krishnamurti106
También hay ocasiones en las que tenemos tantas ganas de continuar con nuestro seva que ya hemos decidido qué debe hacerse y dejamos de escuchar, aun cuando la persona que da las instrucciones continúa hablando. Oímos sus palabras, pero no escuchamos con atención. Escuchar de manera apresurada y parcial puede conducir a errores. Un monje budista recuerda que, cuando era un joven estudiante, su maestro lo llamó una vez para hablar. Al terminar la charla, el discípulo salió de la habitación, pero en su prisa por salir y dirigirse a su siguiente tarea, dejó la puerta entreabierta. Entonces, su maestro le dijo: “¿Por qué no cerraste la puerta? Te pedí que al salir la cerraras”. Fue en ese instante cuando el discípulo comprendió que, en su afán por llegar a algún lugar y hacer algo, no había estado completamente presente. Su maestro le hablaba y él no alcanzó a escuchar todo lo que dijo. Muchos podrían considerar que dejar la puerta entreabierta es algo insignificante, pero esto era todo lo que necesitaba para aprender la lección. Después de eso, se entrenó a sí mismo para ser consciente, para escuchar siempre y estar presente en cada momento. Ahora, él mismo es el maestro.
Todos debemos practicar el arte de escuchar con atención. Dejemos a un lado los sentimientos de aburrimiento o impaciencia, apartemos nuestros propios deseos y preocupaciones. Incluso si no compartimos el punto de vista del interlocutor, intentemos escuchar con paciencia e interés genuino. Una de las formas más sinceras de mostrar respeto hacia alguien es escuchar con atención lo que esa persona tiene que decir.
Los humildes escuchan a sus hermanos y hermanas porque suponen que tienen algo que aprender. Están abiertos a la corrección y, por medio de ella, se vuelven más sabios.
Thomas Dubay107
Si somos sevadares encargados, tenemos la responsabilidad de convertirnos en oyentes excepcionalmente buenos. Los sevadares que trabajan en las tareas en curso siempre tendrán ideas para mejorar. Cuando escuchamos con respeto y una actitud receptiva, incluso si no todas las ideas pueden implementarse, podemos aprender formas de hacer mejor nuestro trabajo. Es importante que los sevadares sientan que los estamos escuchando. No se trata de estar de acuerdo o en desacuerdo; basta con escuchar con atención y demostrar que hemos entendido lo que se ha dicho. El sangat funciona mejor cuando se escucha a todo el mundo y se tienen en cuenta todas las ideas.
De la misma manera, los sevadares necesitamos escuchar las instrucciones que se nos dan; no solo las palabras, sino también comprender su significado, ya que escuchamos con la intención de seguir correctamente lo que se nos indica. Escuchar con atención nos permite reflexionar sobre lo que se dice, hacer preguntas y obtener aclaraciones, porque queremos hacer el trabajo bien a la primera.
Así pues, todos los sevadares tienen la responsabilidad compartida de escucharse con atención unos a otros.
Escuchar con amor
Cuando escuchamos con amor, creamos un ambiente de armonía entre los sevadares y en el sangat. Escuchar con amor requiere un corazón compasivo: nos ponemos en el lugar del otro y simplemente escuchamos, sin juzgar.
En un gran centro de satsang en la India, se tomó la decisión de renovar el área de necesidades especiales, donde se sienta y atiende a los ancianos y discapacitados durante el satsang del maestro. Lo primero que hicieron los sevadares, antes de realizar cualquier mejora, fue establecer un centro de llamadas para saber cómo podían atender mejor al sangat de edad avanzada. Se asignó a los sevadares jóvenes, la mayoría menores de veinticinco años, la tarea de hacer llamadas telefónicas a cada miembro del sangat con necesidades especiales. Durante un período de unos pocos días, cincuenta sevadares realizaron casi cinco mil llamadas telefónicas.
Los ancianos del sangat estaban conmovidos y abrumados. ¡Alguien se había preocupado lo suficiente como para llamarlos y preguntarles por sus necesidades! Una y otra vez bendecían a los jóvenes sevadares por tomarse la molestia de llamarlos. Algunos lloraban, pues llevaban años sin poder visitar al maestro; dependían de otros que, por diversas razones, no podían o no querían llevarlos al satsang. Una persona mencionó que su madre, de ochenta y cinco años, no podía bajar dos pisos de escaleras, y preguntó si los sevadares podrían bajarla y ayudarla a llegar al satsang. Una pareja explicó que su hijo de veinticinco años estaba en casa con soporte vital, y como debían cuidarlo las veinticuatro horas del día, no habían podido ver al maestro en años. Otra pareja de ancianos lloraba amargamente porque no tenían ni los medios ni el apoyo familiar para asistir al satsang.
Llenos de alegría al recibir una llamada de la “casa del maestro”, los ancianos del sangat hablaron con los jóvenes sobre sus problemas. Los jóvenes sevadares, con el teléfono en la mano, tomaban nota mientras las lágrimas corrían por sus rostros al escuchar en silencio a los satsanguis ancianos hablarles de su aislamiento, su sufrimiento y su anhelo de ver al maestro.
Como resultado de este gran ejercicio de escuchar, se mejoraron varias cosas, empezando con los criterios para determinar quién podía sentarse en el área de necesidades especiales. Se reorganizó el transporte del sangat con necesidades especiales desde el aparcamiento hasta el recinto, se rediseñó el servicio de sillas de ruedas, se reorganizó la disposición de los asientos, se habilitaron baños especiales, y se instaló un comedor separado con alimentos apropiados para las personas mayores. Además, se organizó un servicio de ambulancias para traer al pequeño grupo de los miembros del sangat que estaban gravemente enfermos o con soporte vital, para que ellos también pudieran beneficiarse del darshan del maestro.
¡Este es el poder de escuchar con amor!
Un sendero de escuchar
Un maestro espiritual dijo una vez que el silencio no es la ausencia de ruido, sino la ausencia del yo. Solo cuando nos volvemos silenciosos, vacíos de ego, somos capaces de escuchar de verdad. Sant Mat es un camino de escuchar: escuchar el Shabad en nuestro interior. Pero si no escuchamos al maestro en el exterior, ¿cómo podemos esperar escuchar la melodía divina en el interior? El seva físico es el campo de entrenamiento donde se nos brindan incontables oportunidades para llevar a cabo la práctica de escuchar externamente. Aprendemos a escuchar el satsang, a nuestros compañeros en el seva y las necesidades del sangat. Practicamos escuchar al maestro con el anhelo de comprender más profundamente lo que quiere de nosotros.
Lo bien que escuchamos tiene un impacto no solo en nuestro seva y meditación, sino también en nuestro trabajo mundano y en la calidad de nuestras relaciones con familiares y amigos. Escuchar nos ayuda a evitar muchos malentendidos, problemas y discusiones innecesarias. Escuchar con compasión a quien sufre es en sí mismo un acto de seva.
Cuando aprendemos a escuchar con atención, desarrollamos una habilidad crucial: la capacidad de escuchar con atención en nuestro interior. Y cuando aprendemos a escuchar con amor, nos entrenamos para sintonizarnos con el Shabad, el poder interior que es amor puro.
Escuchando, incluso los ciegos encuentran el camino.
Escuchando, lo inalcanzable está a tu alcance.
Gurú Nanak Dev108