Una actitud desinteresada - Seva

Una actitud desinteresada

El que sirve sin deseo de recompensa alcanza al Señor.
Gurú Arjan Dev135

Los místicos se refieren al verdadero seva como nishkaam, acción desprovista de motivo personal: servicio desinteresado. No calculamos lo que podemos ganar al servir, no pedimos, no ponemos condiciones y no tenemos expectativas de elogio, reconocimiento o agradecimiento. por consiguiente, debemos servir sin sentirnos apegados al seva o a las personas, a las decisiones o resultados relacionados con él.

Claramente este es el ideal. Servir realmente con una actitud desinteresada es muy difícil, por lo que el maestro pone este desafío en contexto. Él explica que hoy en día todas nuestras acciones están motivadas por algún deseo; incluso el deseo de buscar a Dios es, al fin y al cabo, un deseo. Dice que actuar de forma desinteresada no es algo que podamos practicar. Al igual que la humildad, no viene solo porque tengamos conocimiento de ella y la hayamos aceptado como un ideal. Podemos trabajar para lograrlo, pero al igual que la humildad es algo que surge naturalmente en nuestro interior una vez que vemos las cosas en su totalidad, una vez que nos damos cuenta de que somos solo un fragmento de un fragmento en esta creación; que no somos nada. Esta profundidad de comprensión solo llega a través de la meditación.

Los místicos saben que aún no hemos alcanzado este estado, pero nos dicen que nuestro seva debe ser desinteresado, sin motivos. Nos señalan el ideal y nos instan a alcanzarlo. Nos dicen que alcanzaremos el ideal a través de la práctica de la meditación, pero también podemos esforzarnos todo lo que podamos por servir de una manera más desinteresada y desapegada.

Cualquier servicio que se pueda prestar debe hacerse. Purifica la mente y ennoblece el alma, siempre que, por supuesto, se realice sin interés propio, con una mente desapegada y sin caer en discusiones o argumentos.
Maharaj Charan Singh136

Desinterés
En el libro El cielo en la tierra se cuenta una anécdota sobre un equipo de televisión extranjero que una vez visitó Dera y tuvo la oportunidad de observar el mitti seva. Preguntaron cuánto les pagaban a los trabajadores, y cuando les dijeron que era un trabajo de amor no podían creerlo. El autor escribe: “¿Cómo podían entender que el salario de este seva amoroso, hecho con humildad y dedicación, es una mirada compasiva del maestro, el fugaz destello de su radiante rostro, por el cual el discípulo lo sacrificaría todo?”137.

El verdadero seva es desinteresado porque está motivado por el amor, y el instinto del amor es dar a los demás sin pensar en uno mismo. Hazur explica: “Cuando alguien se funde totalmente en el amor de otra persona, olvida lo que es”138. Cuando olvidamos lo que somos, automáticamente nos volvemos desinteresados.

Amar a alguien significa darte a ti mismo sin esperar nada a cambio... Perdemos nuestra propia identidad e individualidad y nos fundimos en otro ser. Entonces no tenemos expectativas.
Maharaj Charan Singh139

A lo largo de los años, probablemente hemos sido testigos de innumerables ejemplos de seva realizado con total altruismo. Los libros de Sant Mat están llenos de este tipo de historias, y nos sentimos inspirados cuando las leemos. Pero la realidad es que el altruismo no nos llega fácilmente. Una vez, un equipo de una gran ciudad participó en un proyecto de Dera que duró meses. Los miembros del equipo trabajaron con gran diligencia y vinieron a Dera muy a menudo durante ese período para completar el trabajo. Cuando el proyecto ya estaba listo para entregar, todos los miembros del equipo estaban presentes en Dera y querían saber si el maestro consideraría darles el parshad de sevadares. Cuando su solicitud se presentó a la persona pertinente, su respuesta fue: “¿No recibieron ya el seva?”.

Su comentario tiene un significado profundo. El seva es el parshad. El seva en sí mismo es el regalo: nos enriquece con las bendiciones del maestro y con un profundo amor por él.

La gente se hace rica recibiendo algo de alguien. En Sant Mat nos hacemos ricos dando. Cuanto más amor damos, más crece; más ricos somos en amor y devoción.
Maharaj Sawan Singh140

El Gran Maestro diría que si damos pero esperamos algo a cambio, simplemente estamos “prestando dinero con intereses”141. Las expectativas crean una relación de trueque con el Señor. Hazur nos recordaba constantemente que en el amor no hay cálculo:

No piensas: ¿Obtendré algún beneficio por hacer este seva? Al final de un día de seva, no calculas si has hecho tanto y por lo tanto recibirás tanto. El beneficio del seva llega automáticamente142.

Estamos condicionados por el mundo a pensar: ¿Qué gano yo con esto? o merezco algo por el esfuerzo que he puesto en esto. Por lo tanto, es natural que traigamos una actitud inconsciente de tener derecho al seva. Puede que esperemos obtener el seva que deseamos: proximidad con el maestro; una oficina con teléfono, un título especial, una invitación al parshad de sevadares; o al menos, respeto y aprecio por nuestro seva. Solo el sevadar desinteresado dice: “Estoy feliz de hacer cualquier seva que me des”.

A veces, los sevadares hacen una cantidad importante de seva a lo largo de los años, pero luego pueden tener la expectativa de un reconocimiento duradero y cercanía con el maestro a cambio. Si no lo reciben, pueden sentirse heridos. Las expectativas no cumplidas pueden traer dolor y decepción.

Este es el deber de alguien que hace seva; es decir, tiene que pulverizar la mente con mucho esfuerzo y trabajo, e incluso, entonces, si el satgurú no lo acepta, no renuncia a la humildad y se contenta con su voluntad. No pierde la fe si hace un poco de servicio y no es aceptado.
Soami Ji Maharaj143

Una vez, se seleccionaron algunos sevadares para hacer un seva especializado, y comenzó su entrenamiento. Sintiéndose excepcionales, le pidieron a su sevadar encargado: “Cuando el maestro venga, ¿podemos tener una reunión con él?”. El sevadar encargado se quedó estupefacto. “¡Ni siquiera habéis comenzado el seva todavía!”, exclamó.

Un amante nunca calcula, solo da.
Maharaj Charan Singh144

A veces, el espíritu del seva desinteresado se olvida cuando empezamos a compararnos con otros sevadares. A veces miramos los aparentes privilegios de cada uno y sentimos: Él consiguió este alojamiento, yo no; a ella se le permite sentarse delante durante el satsang, a mí no se me permite; él asiste a esta reunión, yo la merezco más; y así sucesivamente. Incluso si antes no esperábamos algo, ahora lo hacemos, porque otra persona obtuvo ese privilegio concreto.

Hay una parábola en la Biblia sobre comparaciones, expectativas y recompensas. Un terrateniente salió temprano por la mañana para contratar trabajadores para su viñedo, y acordó pagarles el salario por un día de trabajo. Unas horas más tarde salió y vio a otros trabajadores en el mercado. Les pidió también que trabajaran en su viñedo. Hizo esto dos veces más durante el día, acordando cada vez pagarles el salario de un día completo de trabajo. Más tarde ese día, vio a más trabajadores desocupados en el mercado y también contrató sus servicios.

Al final del día, les pagó a todos los trabajadores el mismo salario de un día completo. Los trabajadores que fueron contratados a primera hora de la mañana se enojaron con el terrateniente, quejándose de que habían trabajado todo el día bajo el calor para ganar el salario por un día, mientras que aquellos que fueron contratados al final del día habían trabajado solo unas pocas horas, pero les habían dado la misma cantidad de dinero. Sintieron que esto era injusto.

El terrateniente les explicó amablemente que no les había causado ningún agravio, que se había comprometido a darles el salario de un día, a lo que ellos accedieron, y que había cumplido su palabra. “Si quiero dar a este último hombre lo mismo que al resto –les dijo–, es mi derecho dar lo que me plazca”145.

Aunque esta parábola se refiere a la recompensa del progreso espiritual, también puede aplicarse para entender las verdaderas recompensas del seva. El terrateniente iba una y otra vez al mercado durante todo el día, atrayendo a la gente para que le sirviera, quizás solo para poder recompensarlos. Luego repartió su riqueza en abundancia, más de lo que algunos de ellos parecían merecer.

Esto es exactamente lo que hace el maestro. Nos atrae al seva solo para tener la oportunidad de darnos. Cuánto nos da a cada uno, y cuándo es un misterio para nosotros. No podemos comprender sus formas, por lo que a veces pueden parecer injustas. Pero las comparaciones y expectativas no tienen cabida en el amor. Con esta sencilla historia, Cristo ilustra el contraste entre la generosidad con la que el maestro da y la forma calculadora en que estamos condicionados a recibir.

El sabio es como el cielo y la tierra.
Para él nadie es querido especialmente,
tampoco hay nadie a quien desfavorezca.
Él da y da sin condiciones,
ofreciendo su tesoro a todos.
Tao Te Ching146

En cualquier caso, las verdaderas recompensas del seva son enormes. La mayor recompensa es que el seva aumenta nuestro amor por el maestro. La recompensa por el seva es inmediata. Sin embargo, es una recompensa espiritual; es interior, no externa, por lo que no siempre es evidente para nosotros. Anhelamos recompensas tangibles: pequeños beneficios y privilegios que no tienen ningún significado espiritual y son mucho menos valiosos que lo que realmente recibimos por nuestro seva.

La mayor recompensa en el seva es la alegría y felicidad que sentimos en nuestro interior por haber tenido la oportunidad de servir a alguien... No nos hace tan felices que alguien nos haga felices a nosotros. Pero, sin duda, sí nos hace felices estar en posición de hacer felices a los demás. Ese es el verdadero seva.
Maharaj Charan Singh147

En última instancia, todas nuestras relaciones en el mundo se basan en el interés propio, pero el amor del maestro por nosotros es desinteresado e ilimitado. Si queremos pedirle algo, ¿por qué limitarnos a recompensas externas que no tienen importancia?

Al maestro pídele por el mismo maestro, ya que cuando te conceda eso, con él lo obtendrás todo. ¿Por qué pedirle limosnas al Señor en lugar de pedir al mismo Señor?
Maharaj Sawan Singh148

Desapego
El maestro nos recuerda a menudo que seamos objetivos. Ser objetivo en el seva significa dar lo mejor de nosotros, manteniendo siempre nuestro objetivo a la vista: hacer nuestro seva sin deseo de recompensa y recordar que todas nuestras acciones deben llevarnos a nuestro objetivo final, conectarnos con el Shabad interior. Esto requiere enfoque y un cierto nivel de desapego.

Mantente desapegado del mundo;
  centra tu atención siempre en el Señor.
Mientras tu cuerpo permanece en la tierra,
  mantén tu alma absorta en el Señor.
Charan Das149

Pero nuestras emociones tienden a cambiar en el seva; cuando las cosas salen como queremos, nos sentimos felices, y cuando no, podemos sentirnos molestos. El problema no es tanto que el seva fluctúe; esa es su naturaleza. El problema es que nuestro estado de ánimo sube y baja con él, porque no estamos desapegados de los resultados de nuestras acciones. Entonces, podemos preguntarnos: ¿Estamos buscando resultados? ¿Queremos que las cosas siempre salgan como queremos? Si este es el caso, tal vez nos hemos olvidado de mantener el sentido de la proporción y el equilibrio, de ser objetivos.

Debemos vivir en el mundo y, sin embargo, no ser de él. Debemos cumplir con nuestro deber en cada esfera de la vida, recordando la verdadera naturaleza de las cosas aquí.
Maharaj Charan Singh150

Si amamos nuestro seva, ¿cómo evitamos apegarnos a él? Hazur a menudo daba la analogía de una abeja sorbiendo miel de una taza. Él diría que si la abeja se posa en el borde de la taza y sorbe con cuidado, puede disfrutar de su sabor y volar con las alas secas. Pero si se sumerge profundamente en la miel, puede disfrutar del sabor por un tiempo, pero acabará ahogándose en ella.

Así es como sucede no solo en la vida, sino también en el seva. Atraídos por la alegría del seva, podemos sumergirnos en él con todas nuestras fuerzas, hasta que nos encontramos abrumados y ahogándonos, tal vez incluso haciendo seva a costa de la meditación y otras prioridades. Posarse en el borde de la taza no significa hacer menos seva o no involucrarse profundamente. Significa mantener cierto equilibrio mental y emocional, sin dejar que el seva nos consuma.

Trabaja, oh amigo, con un corazón desprendido. No esperes nada a cambio, y aprende a permanecer fiel al maestro que has elegido. Eso es lo único que necesitas.
Ibn ‘Ata’ Allah151

El seva es una de las herramientas que usa el maestro para desarraigarnos de nuestros profundos enredos en el mundo y trasplantarnos al Shabad interior. Si bien el seva ayuda a desarraigarnos, el verdadero desarraigo ocurre durante la meditación. No debemos perder esto de vista y apegarnos demasiado al seva. En una carta a un discípulo, Hazur escribe:

Con respecto a tu preocupación por el seva, por favor, entiende que no debemos apegarnos a ningún seva en particular... El seva es como una escalera y debemos usarla para subir al techo. Si nos apegamos demasiado a los peldaños de la escalera, ¿qué ganamos?... Los satsangs, el darshan del maestro y el seva son los medios para crear un mejor ambiente para meditar. Al final, la meditación, que es el seva principal y el medio para adquirir fe y riqueza espiritual, es lo que más complace al maestro152.

El primer y principal mecanismo para crear desapego en el seva es la meditación diaria. La meditación saturará la mente con la melodía divina o traerá un sentimiento de paz interior y la consciencia de la presencia del maestro, hasta el punto en que la mente ya no se preocupará por los pequeños altibajos del seva.

Lo hermoso es actuar sin apego. No quiero decir un desprendimiento calculado o razonado, sino un desprendimiento que se haga parte de la vida. Esto solo es posible cuando la mente esté bajo control y saturada de la dulce música interior.
Maharaj Sawan Singh153

En segundo lugar, podemos hacer seva con la comprensión de que ningún seva nos pertenece. La posesividad es un aspecto del amor mundano, pero no tiene cabida en el seva. Cuando empezamos a pensar en términos de “mi seva”, perdemos los componentes esenciales que hacen del seva lo que es dar, cuidar y compartir.

A veces, cuando queremos mucho un determinado seva, podemos sentirnos tentados a aferrarnos a él. En cambio, nos vendrá bien hacer nuestro seva con la actitud de que somos prescindibles. Entonces, en lugar de acaparar nuestro seva, podemos comenzar a preparar a un sustituto tan pronto como sea posible. Si hacemos esto, cuando llegue el momento de dejar nuestro cometido, la transición al siguiente sevadar se hará sin problemas y con elegancia, y el seva no se resentirá. Podemos querer nuestro seva y aun así hacernos prescindibles. Podemos querer mucho nuestro seva sin ser posesivos.

No debemos apegarnos a las cosas. Debemos utilizarlas pensando que son regalos del Señor, que no son nuestras, que le pertenecen al Señor. Y si él se lleva algo, bueno, era de su propiedad y se lo ha llevado. ¿Cómo podemos quejarnos?
Maharaj Charan Singh154

En tercer lugar, podemos abordar el seva con la mentalidad de que podemos tener que dejarlo en cualquier momento, tal vez sin previo aviso. A veces, cuando nos piden que dejemos una tarea, podemos sentirnos tan molestos que nos retiramos del seva por completo. En tales momentos, puede ser útil preguntarnos: ¿Hay alguna razón para tomar esto personalmente? Sabemos desde el principio que existe una rotación de tareas en el seva. La rotación existe para que no empecemos a identificarnos demasiado con un puesto en particular. Nos mantiene mentalmente preparados para dejar el seva cuando sea el momento de hacerlo.

Cuando llegue el momento de dejar un seva del que disfrutamos, es útil practicar el pensamiento claro. Podemos recordarnos a nosotros mismos que ningún seva dura para siempre. El seva es un regalo del maestro, que nos lo da cuando considera que nos beneficia. Puede quitárnoslo cuando quiera. En lugar de estar molestos, podemos concentrarnos en servir de otra manera.

Si bien puede ser difícil abandonar un seva, renunciar a una tarea de liderazgo puede ser más doloroso, quizás porque a menudo nos identificamos con ese seva en particular. El seva está cambiando constantemente: hoy desempeñamos este papel, mañana puede que desempeñemos aquel otro y al tercer día puede que no desempeñemos ninguno. Pero es solo la posición lo que nos han quitado, no el seva en sí mismo. Nos sentimos heridos y molestos solo si nos permitimos apegarnos a la posición en lugar de servir desinteresadamente, puramente por amor al maestro.

El maestro nos ha dicho que nunca nos acostumbremos a un cargo. En una ocasión, un sevadar sénior tuvo la difícil tarea de decirle a cuatro sevadares que debían abandonar sus funciones de liderazgo. Estaba asombrado de lo amables y maravillosos que eran todos. Uno de ellos le dijo que Baba Ji había dicho que un líder debe estar listo para renunciar en el momento en que se le pida.

Si me dieras un imperio,
  ¿qué gloria habría en él para mí?;
si me hicieras mendigar por caridad,
  ¿qué me quitarías?
Namdev155

En última instancia, no importa cuánto disfrutemos de nuestro seva, llegará el día en que tendremos que retirarnos por completo del seva. Para un sevadar devoto, esto puede ser muy doloroso. Se necesita una gran madurez espiritual para tomar tal decisión o aceptarla con gracia cuando alguien toma la decisión por nosotros. En esos momentos, podemos recurrir a la meditación para encontrar consuelo.

Finalmente, podemos desarrollar un estado de ánimo más desapegado si abordamos los altibajos del seva con una ligera distancia emocional. Hay una historia sobre un discípulo llamado Dada que sirvió a su maestro, Baba, con un propósito único que inspiró asombro en los otros discípulos. Si el maestro lo elogiaba, Dada respondía con “Ha, Baba”, es decir, “Sí, maestro”. Pero si el maestro lo reprendía o lo criticaba, Dada respondía exactamente de la misma manera, “Ha, Baba”. La fama y la vergüenza eran lo mismo para él, particularmente cuando el maestro era la fuente de ambas. A lo largo de los años, su ego se había quemado. Para Dada, todo era gracia156.

En una hermosa carta, Baba Jaimal Singh le aconseja al futuro maestro Maharaj Sawan Singh que desarrolle una actitud de desapego. Podemos inspirarnos en sus palabras:

Recuerda siempre estos tres puntos: No te alegres aunque recibas el reinado de catorce reinos, porque eso sería falso y transitorio –si amas las cosas falsas, vivirás engañado–. Si te quitan ese reinado, no te deprimas, porque quien te lo dio es quien te lo quitó. Era suyo y era irreal. Por mucho respeto o crítica que te muestren, no te alegres por el respeto y los elogios, ni te ofendas por las críticas. Mantente siempre feliz y contento donde el Señor desee que estés157.

A lo largo de los años, tanto la meditación como la intención consciente nos ayudan a desarrollar cierto desapego hacia el seva. Incluso un pequeño desapego puede salvarnos de mucho dolor personal. El sentido de desapego también nos hace más flexibles. Un sevadar dijo una vez que en el seva deberíamos estar listos para dar la vuelta a mitad de camino. Esto significa que si un proyecto en el que estamos trabajando va en una dirección determinada pero el maestro o el sevadar encargado nos dice de repente que vayamos en la dirección opuesta, debemos tener la flexibilidad –la disposición mental– para cambiar de rumbo en un instante. Esto solo puede suceder si tenemos cierto nivel de desapego.

Lentamente aprendemos que podemos amar nuestro seva y al mismo tiempo sentirnos desapegados de él. A medida que llegamos a comprender el verdadero significado del seva desinteresado, nos damos cuenta de que el seva es un viaje, y el maestro nos insta a soltar las riendas, disfrutar el viaje y permitir que el seva nos lleve a donde quiera.

Hagas lo que hagas, comas lo que comas,
  ofrezcas lo que ofrezcas en sacrificio,
  des lo que des,
  practiques la austeridad que practiques,
hazlo como una ofrenda para mí, oh Arjuna.
Así te liberarás de la esclavitud
  de las acciones que producen frutos buenos y malos.
Bhagavad Gita 9.27–28158