Obediencia
Dejando a un lado todo lo demás, debemos obedecer incondicionalmente al satgurú de nuestra época y seguir fielmente sus instrucciones. Esto nos conducirá al éxito y lo resume todo.
Soami Ji Maharaj159
A lo largo del tiempo y en todas las tradiciones espirituales, la obediencia y la entrega han estado en el corazón de la relación gurú-discípulo. Baba Jaimal Singh le recuerda al futuro maestro Maharaj Sawan Singh en una carta: “No hagas nada fuera de las instrucciones del satgurú”160. De manera similar, un místico budista del siglo XIX explica:
El maestro a quien has conocido por el poder de tus acciones pasadas, y cuya bondad has recibido, es el más importante de todos... Obedécele en todo y no prestes atención a las dificultades, al calor, al frío, al hambre, a la sed y demás... Acepta todo lo que te diga sin desobedecer ni un solo punto... El maestro es el principal refugio.
Patrul Rinpoche161
Cada sendero místico comparte un principio central: Para lograr el éxito, el discípulo debe obedecer las instrucciones del maestro incondicionalmente y sin reservas. Pero la obediencia no nos resulta fácil, y la idea puede incluso resultar desagradable para algunos. Esta resistencia es natural, está profundamente arraigada en nuestra formación social. En el mundo de hoy, cuando llegamos a la edad adulta, muchos de nosotros no estamos dispuestos a obedecer a nuestros padres, por no hablar de cualquier otra persona. Nos han inculcado la creencia de que para tener éxito debemos hacer valer nuestra individualidad y voluntad. Palabras como humildad, obediencia y entrega tienden a asociarse con insensatez, sumisión y debilidad. Nuestra educación, habilidades y logros crean obstáculos añadidos. Si creemos que sabemos más o que hemos logrado más que los demás, ¿por qué habríamos de obedecerles?
La desobediencia también puede desempeñar un papel positivo en el mundo. En familias donde se fomenta el desarrollo de cualidades como la asertividad, permite que los jóvenes adultos puedan independizarse y forjar su propio camino. En ciertas sociedades, las personas sienten que deben resistirse a la injusticia, la tiranía, la crueldad, la opresión y la discriminación, si es necesario mediante la desobediencia civil. Algunas grandes revoluciones y movimientos por los derechos civiles, que comenzaron como actos de desobediencia, han hecho del mundo un lugar mejor para muchas personas.
La pregunta es: ¿Se aplica el mismo principio en la espiritualidad? Pues no. En el reino de la espiritualidad solo hay dos jugadores: gurú y discípulo. La palabra “gurú” es una combinación de dos raíces en sánscrito: gu, que significa ‘oscuridad’, y ru, que significa ‘luz’. El gurú es alguien que nos lleva de la oscuridad a la luz. La palabra “discípulo” proviene de la raíz latina discire, ‘aprender’. Esto significa que estamos aquí para aprender, y el maestro está aquí para enseñar.
La obediencia y la entrega constituyen la base de todo aprendizaje. Desde que nacimos, alguien nos ha tomado de la mano y nos ha ayudado a avanzar. Si no hubiéramos obedecido a nuestros padres, maestros y profesores y aprendido lo que nos enseñaron, ¿dónde estaríamos hoy?
En la relación gurú-discípulo, que hemos elegido voluntariamente por amor, la desobediencia no tiene cabida. No hay injusticia, tiranía u opresión a la que resistirse; el maestro es completamente amoroso, completamente benévolo y solo tiene en mente lo mejor para nosotros. Esta es una relación de amor y confianza, y obedecer a quien amamos es la base de todo aprendizaje transformador:
En todas partes, aprendemos solo de aquellos a quienes amamos.
Goethe162
Independientemente de lo que hayamos logrado en el mundo, en el sendero de la espiritualidad somos solo principiantes. Un maestro verdadero ha recorrido el camino interior, ha superado todas las dificultades y ha llegado al destino. Solo un maestro así puede guiarnos hacia el interior y sacarnos del ciclo de nacimiento y muerte. En El sendero de los maestros, el autor dice:
¿Por qué someter la voluntad o la personalidad individual a un maestro? ¿No es eso volver a la esclavitud voluntaria? ¿No es esa otra manera de aplastar la iniciativa individual y la fortaleza de carácter? La respuesta es que la rendición completa al maestro es la única vía o camino hacia la liberación total...
Supongamos que alguien está perdido en un denso bosque. No tiene la menor idea de la salida, y podría vagar dando vueltas sin salir de ahí durante días o semanas, hasta morir finalmente de hambre y sed. Pero llega un leñador experto que conoce perfectamente el bosque, y se ofrece para mostrarle la salida. Bien, ¿titubearía en someter su voluntad a la suya?163.
Un joven se acercó a un anciano maestro y le dijo: “Tengo un deseo sincero de convertirme en tu discípulo, de caminar por el sendero del amor. Por favor, acéptame”.
El maestro respondió: “Para acompañar esta caravana debes aceptar dos reglas de obediencia sin cuestionarlas”.
“¿Cuáles son?”, preguntó el discípulo.
“Bueno -dijo el maestro-, primero, tendrás que hacer cosas que no quieres hacer. Y segundo, no se te permitirá hacer las cosas que quieras hacer”.
Una mirada de recelo surcó el ceño del joven. Al observar esto, el maestro sonrió y dijo: “Ves, hijo mío, es el deseo lo que se interpone entre nosotros y Dios”.
Cuando somos sevadares, estas son las dos reglas de obediencia que aprendemos a aceptar: habrá algunas cosas que realmente querremos hacer, pero no podremos hacerlas. Y habrá algunas cosas que no querremos hacer, pero tendremos que hacerlas. Y continuamos en este curso de obediencia, tanto en el seva externo como en el interno, hasta que el deseo de hacer lo que queremos desaparece y alcanzamos un estado de entrega.
Los maestros no esperan que hagamos nada que ellos no hayan hecho. En todo lo que hace el maestro, obedece las instrucciones de su propio maestro: ser su sucesor, cuidar de su sangat y enseñar el sendero de los maestros. Viajando por todo el mundo, dando discursos, otorgando iniciaciones, escuchando las quejas y problemas de las personas y supervisando cada aspecto de la organización, trabaja incansablemente para guiarnos tanto externa como internamente. Todo lo que hace el maestro es un acto de obediencia y entrega, un acto de servicio a su propio maestro.
El sirviente que logra ganarse por completo el
emsp; corazón del gurú alcanza el estado del Sersupremo.
Gurú Arjan Dev164
¿Por qué reglas, reglamentos y jerarquía?
Si bien una actitud de obediencia es un elemento fundamental del seva físico, esto no siempre es fácil de aceptar. Puede que no siempre estemos de acuerdo con las reglas y normas del seva; a veces incluso podemos sentir que las reglas se interponen en el sendero de la espiritualidad. Sin embargo, es todo lo contrario: a medida que el sangat crece si no hay reglas y normas, puede reinar el caos y la atención puede desviarse de la espiritualidad.
Necesitamos ser prácticos. Mientras haya un maestro vivo, los buscadores acudirán en masa a él, y la organización seguirá creciendo exponencialmente. En tal escenario, ¿pueden funcionar los antiguos procesos y sistemas? El secretario del Gran Maestro solía escribir los nombres de los iniciados y las cantidades de las donaciones de seva a mano en un libro mayor. ¿Esto podría funcionar hoy? Para satisfacer las necesidades de millones de discípulos, se han adquirido muchas propiedades para celebrar satsang. Además, se deben construir cobertizos, alojamientos y baños; hay que proporcionar comida; hay que escribir e imprimir libros. Para todo este trabajo se necesitan miles de sevadares, y se deben poner en marcha determinados procesos.
Así como un semáforo en un cruce con mucho tráfico proporciona un marco para evitar el caos, las normas y reglamentos proporcionan un marco práctico para el seva. Las directrices son necesarias para proporcionar uniformidad en el funcionamiento de nuestros centros. Se establecen normas para impartir satsang, para que los discursos se mantengan enfocados en las enseñanzas espirituales puras de los místicos. Y a medida que la organización crece, algunos procesos tienen que centralizarse más.
Si queremos mantener la uniformidad, la eficiencia y los estándares éticos, serán necesarias algunas normas, reglamentos y una toma de decisiones centralizada. Es bueno recordar que todas las normas se hacen para nuestro bienestar colectivo, porque el maestro se preocupa por nosotros.
El cambio es inevitable. A medida que crece una organización, las reglas, los procesos y las estructuras de gestión no pueden permanecer estancados; deben adaptarse rápidamente. Todo este cambio puede ser estresante. Pero si tenemos fe en que estos cambios son por una buena razón, y que cualquier cosa que el maestro esté haciendo es lo mejor para nosotros, será más fácil aceptar el cambio.
Para hacer frente a las crecientes necesidades del sangat, es necesario tomar y comunicar miles de decisiones, tanto grandes como pequeñas, cada día. El maestro no puede tomar ni comunicar todas esas decisiones de forma personal, por lo que es imprescindible una jerarquía, una cadena de comunicación. Una estructura de comunicación clara permite que todo funcione de manera eficiente al servicio del sangat.
Hay una diferencia significativa, sin embargo, entre la jerarquía en el seva y la jerarquía que normalmente se encuentra en una corporación u organización gubernamental. En tales organizaciones, cuanto más alto se está en la jerarquía, más “importante” es el trabajo y mayores son los beneficios. En el seva, en cambio, el maestro valora igualmente todos los trabajos. Y aunque se necesita una jerarquía administrativa por razones puramente prácticas, no existe una jerarquía espiritual en Sant Mat. Espiritualmente, está el maestro y luego todos los demás. Espiritualmente, cada discípulo tiene una relación igualmente directa y única con el maestro.
Todo lo que dice el gurú es bueno y dulce para mí.
He renunciado a la sabiduría intelectual
de mi mente.
Gurú Arjan Dev165
Obediencia al maestro
El maestro no espera una obediencia incondicional en asuntos de seva. Él espera que contribuyamos con nuestra experiencia y conocimiento; pide nuestras opiniones, fomenta la discusión sana y quiere estar completamente informado sobre todos los factores que pueden influir en una decisión.
Por ejemplo, si somos arquitectos y el maestro nos dice que construyamos algo incompatible con la normativa local, no espera que sigamos adelante y lo hagamos. Espera que le informemos si hay una razón válida para tomar una decisión diferente y que nos comprometamos con él a encontrar la solución adecuada. Al mismo tiempo, si expresamos una opinión diferente sobre algún tema y el maestro aún insiste en lo contrario, simplemente debemos obedecer, ya que él mismo ha asumido la responsabilidad por razones que él conoce mejor..
El maestro es responsable de su discípulo en todos los asuntos. El discípulo, por lo tanto, debe cumplir con amor las órdenes del maestro y no dejar que sus propios caprichos interfieran con ellas, aunque las órdenes del maestro a veces parezcan un poco extrañas a primera vista.
Maharaj Sawan Singh166
Cuando un satsangui que era profesor se retiró de su trabajo, le preguntó a Hazur si podía mudarse a Dera para hacer seva en el departamento de publicaciones. Hazur le dio permiso para mudarse a Dera, pero en su lugar lo asignó al departamento de frutas y verduras. El profesor debió de sorprenderse mucho con esta tarea, pero hizo su seva con dedicación. A lo largo de los años, lo fueron cambiando de un departamento a otro, como es costumbre en Dera, hasta que finalmente, unos doce años después, lo trasladaron al departamento de publicaciones y lo nombraron encargado del departamento. Al final, obtuvo el puesto que tanto había esperado. En su favor, hay que decir que durante esos doce años perseveró haciendo lo que el maestro le pedía, hasta que el maestro consideró que era el momento adecuado para darle la responsabilidad de aquello para lo que estaba “más calificado”. Seguramente, en esos doce años aprendió lecciones y habilidades que le sirvieron de formas que ni él mismo imaginaba.
El que saluda con humildad
pero es insolente en otras ocasiones,
se engaña desde el principio.
Dice Nanak: Ambas actitudes son falsas:
él no encuentra lugar con Dios. Gurú Angad Dev167
Hay una historia sobre Malik Ayaz, un esclavo que ascendió al rango de general en el ejército del sultán Mahmud de Ghazni. El amor de Ayaz por el sultán era legendario y objeto de muchas historias. Se dice que todos los cortesanos estaban celosos de Ayaz porque el sultán le favorecía mucho. Un día, el sultán le pidió a su tesorero que trajera a la corte la perla más magnífica de su tesoro. Esta rara y preciosa perla era el orgullo del reino. Después de que todos los cortesanos la admiraran, el rey se dirigió a su primer ministro y le ordenó que la rompiera. El ministro se negó: la perla tenía un valor incalculable. Como recompensa, el sultán le otorgó un manto de honor.
Uno a uno, hasta cincuenta cortesanos recibieron la misma orden. Todos se resistieron, horrorizados por la idea de destruir algo tan valioso, y todos fueron recompensados con un manto de honor. Finalmente, el sultán miró a Ayaz y repitió la orden. Sin dudarlo un instante, Ayaz tomó un martillo y rompió la perla en pedazos. Los cortesanos sorprendidos le gritaron a Ayaz por haberla destruido, pero Ayaz los silenció con una simple respuesta: “La orden del sultán es más valiosa que esta perla”.
Si amamos al maestro, lo obedeceremos. Si desobedecemos sus instrucciones, por más que expresemos nuestro amor con palabras, eso no es amor.
Pero ¿por qué me llamáis “Señor, Señor” y no hacéis lo que os digo?168.
En Cartas espirituales, Baba Jaimal Singh dice:
Todo lo que se hace siguiendo las instrucciones del satgurú es trabajo del satgurú y de naturaleza espiritual 169.
Esta es una afirmación importante. Cuando el maestro nos da un consejo sobre cualquier asunto -ya sea la organización del satsang, su exposición, el mantenimiento de un edificio o cualquier otro aspecto de nuestra vida- nos beneficia escucharlo con atención, reflexionar profundamente sobre sus palabras y luego ponerlas en acción. Debemos procurar que su consejo tome una forma práctica en nuestra vida diaria.
Debemos considerar lo que debemos hacer cuando deseamos complacer a alguien. Lo más importante es obedecerle implícitamente. No debemos transgredir sus instrucciones ni por asomo.
Maharaj Sawan Singh170
La historia cuenta que el maestro espiritual Ibn Khafif tuvo dos discípulos, Ahmad el Viejo y Ahmad el Joven. Ibn Khafif pensó que Ahmad el Joven era el mejor discípulo, pero no todos estaban de acuerdo. Así que los puso a prueba a los dos. Primero, le dijo a Ahmad el Viejo que subiera un camello al tejado.
“Pero maestro –dijo Ahmad el Viejo–, ¿cómo podría alguien subir un camello al tejado?”.
Entonces Ibn Khafif ordenó a Ahmad el Joven que hiciera lo mismo. Ahmad el Joven instantáneamente se arremangó y salió corriendo de la casa. Poniendo dos manos debajo del vientre del camello, respiró hondo y empujó con todas sus fuerzas. Pero no pudo mover el camello. Así que lo intentó de nuevo y fracasó.
“Es suficiente –dijo Ibn Khafif–. Ahora todos sabemos quién es el mejor discípulo”.
Este tipo de incidentes actúan simplemente como un espejo, mostrándonos dónde nos encontramos en nuestro sendero como discípulos. El maestro no necesita ponernos a prueba; nos conoce perfectamente. Y Dios nos libre si alguna vez llegara a hacernos una prueba; solo unos pocos lograrían superarla.
El que trabaja y sirve por amor a Dios es seguro que recibirá su recompensa. En este servicio, las peticiones del sheikh deben tratarse como órdenes que deben cumplirse de inmediato y sin demora, sin importar cuán difícil sea la tarea.
Muzaffer Ozak al-Jerrahi171
Las instrucciones del maestro pueden ser difíciles de entender en ocasiones, ya que él tiene un plan que aún no ha decidido revelar. En Tesoro infinito leemos que Hazur se había graduado como abogado, pero un día el Gran Maestro le dijo que abandonara su floreciente bufete y trabajara con su padre en la granja familiar. Cualquier otra persona se habría sentido confundida, si no molesta. Pero Hazur fue un discípulo obediente e hizo lo que se le dijo.
Hazur posteriormente comentó que solo cuando recibió el manto de maestría entendió la visión y el plan del Gran Maestro. Como resultó ser, su formación legal fue clave para gestionar los asuntos legales de Dera, y su experiencia trabajando en la granja le permitió organizar de manera eficiente los asuntos administrativos de Dera. Recordando esos primeros años junto al Gran Maestro, Hazur dijo una vez: “¡Cosas del mundo! A menudo discutíamos de todo con él. En realidad, no discutíamos: escuchábamos, recibíamos órdenes y las obedecíamos; no había que hacer preguntas. Para todo lo demás nos quedábamos callados”172.
Podemos aplicar la misma simplicidad en nuestra relación con el maestro: la actitud de “si él lo ha dicho, eso es todo”. Esta obediencia viene de una fe profunda: la fe de que él nos ama y solo hará lo que sea mejor para nosotros. La obediencia al maestro es esencial en el sendero espiritual.
Seguir las instrucciones del gurú verdadero es el verdadero trabajo.
Baba Jaimal Singh173
Recibir instrucciones unos de otros
La mayoría de nosotros no tenemos la oportunidad de interactuar directamente con el maestro; recibimos las instrucciones a través de un intermediario. Aunque estamos dispuestos a obedecer al maestro, a veces nos resulta difícil recibir instrucciones de otro sevadar que tiene la responsabilidad. Pero debemos apreciar el hecho de que la mayoría de los sevadares hacen todo lo posible por cumplir con la voluntad del maestro.
Seva significa hacer lo que se nos pide. No lo que queremos hacer, ni lo que pensamos que debe hacerse, solo lo que se nos pide. Cuando nos presentemos a hacer seva, estemos dispuestos a realizar cualquier tarea. Ofrezcámonos incondicionalmente y dejemos que los responsables decidan la mejor manera de utilizar nuestros servicios..
Permanece atento a su mandato; recuerda las palabras del gurú y actúa en consecuencia. Si te ordena cortar hierba, para ti eso es el mayor honor. Dale la bienvenida de todo corazón como si fuera una dulce bendición. Pon a prueba a tu mente de esa manera; solo entonces se habrá completado el trabajo.
Baba Jaimal Singh174
Sin embargo, a veces podemos pensar sinceramente que se ha tomado una decisión equivocada. ¿Es apropiado cuestionar tales decisiones? Por supuesto que sí. El maestro no espera que siempre obedezcamos ciegamente en el seva si estamos convencidos de algo.
Si un sevadar encargado toma una decisión cuestionable, podemos hablarlo de manera honesta y abierta con esa persona y exponerle cualquier argumento que tengamos que plantear, siempre y cuando lo hagamos de manera amable y respetuosa. Si aun así el sevadar encargado no cambia de opinión, entonces podemos aceptar que la decisión forma parte de su responsabilidad en el seva y está fuera de nuestro control, por lo que debemos seguir haciendo lo que se nos ha pedido.
Cuando se trata de seguir instrucciones con las que no estamos del todo de acuerdo, es útil recordar que las seguimos porque queremos preservar una atmósfera de armonía y trabajo en equipo, no porque seamos inferiores a otra persona. La armonía y la cooperación agradan más al maestro que el hecho de determinar quién tiene razón y quién no.
Nuestro maestro quiere que cooperemos entre nosotros. La cooperación no es obediencia ciega. Implica que los sevadares trabajen juntos para llegar a un entendimiento mutuo. La cooperación y el respeto mutuo son cruciales para cualquier seva porque todos estamos trabajando hacia un objetivo común.
Cuando abordamos los desacuerdos con una actitud de cooperación en lugar de división, es más fácil dejar de lado nuestras opiniones rígidas. Nos recordamos a nosotros mismos que nuestro punto de vista es solo eso: nuestro punto de vista. Suponemos que aquellos a quienes se les ha asignado la responsabilidad de la dirección, de tomar las decisiones del día a día, están haciendo todo lo posible para seguir la guía del maestro. Es posible que no siempre puedan explicar el razonamiento detrás de sus decisiones; también es probable que en ocasiones tomen decisiones equivocadas, pero podemos asumir que están haciendo lo mejor posible. E incluso si nos sentimos molestos con la persona que toma la decisión, podemos respetar su seva, la responsabilidad que el maestro le ha otorgado.
Nuestra actitud también es importante. Si no estamos de acuerdo con algo en el seva, ¿les hacemos saber a todos que no estamos contentos? ¿Decimos cosas negativas sobre los sevadares encargados a cualquiera que esté dispuesto a escuchar? Si no estamos contentos con el seva y expresamos nuestro descontento a los demás mientras seguimos cumpliendo con nuestro seva de mala gana, entonces el sangat sufre. La desarmonía que creamos con tales acciones es mucho peor que intentar determinar quién tiene la razón y quién no. Ninguno de nosotros es perfecto. Debemos mostrar comprensión y compasión por las limitaciones de los demás.
Debemos estar contentos y agradecidos por el privilegio de poder servir. La tarea que se nos encomienda no debe resentirse ni llevarse a cabo de mala gana; de lo contrario, se perderá el beneficio espiritual.
Muzaffer Ozak al-Jerrahi175
En otro momento, en otro seva, los roles pueden invertirse. Podemos ser nosotros los que debamos coordinar o supervisar un proyecto de seva. Cuando nos encontremos en un rol donde debamos guiar a otros, es útil recordar algunos principios básicos del seva: que una posición más alta en la jerarquía no nos otorga estatus ni prestigio, y una posición más baja no nos quita nada. El sevadar encargado, el líder del equipo, el secretario, etc., son solo nombres para diferentes sevas, no para diferentes rangos. Si se nos asigna tal seva, simplemente es un deber; a otros se les asignan otros deberes.
Lo que importa es nuestra actitud, y un rol de liderazgo requiere que seamos especialmente amables y compasivos. Nunca debemos tratar de mandar a los demás, herir sus sentimientos o exponer sus debilidades porque, como Hazur nos recordaba a menudo, todos somos almas en lucha.
Además, el líder de las reuniones tiene que ser especialmente humilde. No tiene que mostrarse, en ningún momento, superior a los demás. Todos somos almas que están luchando en el sendero. Todos tenemos nuestros defectos humanos. Algunos son evidentes, otros no. Así que no vamos allí para exponer las debilidades de los demás. Vamos para ayudarlos, para sacarlos de sus debilidades, y no para ponerlos en evidencia o dominarlos 176.
Cuando desempeñamos un rol de liderazgo, debemos hacer solo lo que se nos ha indicado. Debemos intentar ser lo más abiertos y transparentes que podamos sobre las razones de las decisiones que tomamos. Si hay desacuerdos, debemos hacer el esfuerzo de seguir explicando las razones de la decisión y hacer todo lo posible para llegar a un consenso. Siempre que la situación lo permita, debemos intentar tomar decisiones de manera colectiva. Esencialmente, debemos hacer todo lo posible para estar abiertos a sugerencias y comentarios, porque sabemos que siempre hay otra perspectiva. En lugar de dar órdenes, debemos intentar comunicarnos con los demás sevadares de una manera que les haga sentir cómodos y los anime a cooperar. Debemos hacer todo lo posible para ayudar a nuestros compañeros sevadares a cumplir con su seva.
Lo más importante es tener en cuenta que cuando los sevadares obedecen al encargado del equipo, sus sentimientos se dirigen en realidad al maestro, ya que proceden de su amor por él. Las cualidades de obediencia y humildad que los sevadares aportan a su seva son dones preciosos y deben tratarse con sumo cuidado.
Hazur describió una vez la actitud más conveniente para un sevadar encargado:
Debe sentir que es su servidor. El maestro le ha concedido este seva y esta oportunidad; debe estar feliz de ser su servidor y no intentar mandar ni actuar como si fuera superior al resto. Tiene que ser humilde y dócil. Solo entonces puede ser perfecto en su seva. Solo entonces puede cumplir con su deber. Si empieza a pensar que es el encargado, que es superior a los demás, entonces interviene su ego y pierde la oportunidad de ese seva 177.
Tanto si desempeñamos un rol que requiere que recibamos o demos instrucciones, siempre es mejor asumir que todos los que se ofrecen a hacer seva lo hacen con el deseo de servir desinteresadamente al maestro y al sangat. Los sevadares encargados no quieren cometer errores ni herir a los sevadares; los sevadares no quieren criticar ni ser obstinados. Todos estamos luchando con las artimañas de la mente y el ego, y comprender nuestra lucha mutua puede ser un punto de partida para conocernos unos a otros.
Cuando tenemos desacuerdos entre nosotros, el maestro quiere que los resolvamos. No se trata de quién tiene la razón y quién está equivocado sino de cómo nos comunicamos entre nosotros. El trabajo en equipo no se basa en dar órdenes ni en recibir obediencia ciega; sino en el amor, la cooperación, la colaboración y la armonía. Sardar Bahadur Ji lo expresa con gran belleza:
Sant Mat es un camino de amor y convicción, no de imposición y coacción 178
Cuando trabajamos juntos para crear algo por amor, creamos una asociación más fuerte con el maestro y un ambiente positivo que apoya nuestra meditación.
Ideas equivocadas sobre la obediencia
Ciertas ideas equivocadas sobre el seva pueden hacer que prioricemos otras cualidades por encima de la obediencia. Por ejemplo, podemos creer que es más importante demostrar nuestro “respeto” por el maestro que obedecerlo. Se dice que una vez Sardar Bahadur Ji quiso colgar un cuadro en la pared encima de su cama. Le pidió a un sevadar que se subiera a su cama y clavara un clavo. El sevadar se sintió muy incómodo y se negó a hacerlo. ¿Cómo podría pisar la cama del maestro? Fue a buscar una escalera, se subió a ella y realizó el trabajo. Divertido, Sardar Bahadur Ji comentó: “No puedes pisar mi cama, pero no tienes problema en pisotear mis palabras”.
Las palabras del maestro no están separadas de él. El maestro las impregna. Sus palabras son efusiones de su corazón y están llenas de su verdad y fuerza espiritual.
Maharaj Sawan Singh179
Otra idea equivocada es que la fe en la protección del maestro puede prevalecer sobre la obediencia. Por ejemplo, en los lugares de construcción a veces algunos sevadares se niegan a usar cascos, arneses, gafas de protección y otro equipo de seguridad. Tal vez sentimos que, porque tenemos fe en el maestro, no nos ocurrirá ningún daño. Pero examinemos esto por un momento. La realidad es que cuando no implementamos medidas de seguridad en nuestros lugares de seva, ocurren accidentes que nos causan tanto heridas leves como graves.
En cambio, se han evitado muchas lesiones cuando los sevadares llevaban el equipo de seguridad correcto. Aunque las instrucciones para usar equipo de seguridad pueden venir de un sevadar, no debe haber duda de que el maestro quiere que tomemos todas las precauciones posibles y usemos el equipo de seguridad cuando realicemos cualquier trabajo que lo requiera. En muchos países, la seguridad en los lugares de construcción se toma muy en serio, y existen una enorme cantidad de reglas y directrices que deben seguirse. Si no estudiamos y seguimos estas reglas, podríamos poner en problemas a la organización por infringir la ley. Baba Ji dijo una vez que no se debe permitir que ningún sevadar haga seva sin el equipo de seguridad adecuado. Por lo tanto, es necesario centrarse en la seguridad, no solo en los países donde las leyes de seguridad en la construcción están estrictamente vigiladas por las autoridades locales, sino también donde no lo están.
Baba Ji una vez visitaba por primera vez un terreno nuevo. Los sevadares locales le dijeron que allí se habían descubierto garrapatas portadoras de enfermedades y que todos los sevadares que fueran a hacer seva tendrían que llevar protección. Inmediatamente el maestro pidió aerosol antigarrapatas y roció su ropa. Luego, los sevadares se dieron cuenta de que estaba insistiendo en que siempre hay que tomar las debidas precauciones y no descuidar las medidas de seguridad. Con el simple gesto de rociarse, el maestro le dio a sus sevadares una imagen poderosa que nunca olvidarían, y fortaleció su determinación de aplicar la norma de seguridad.
Aunque tendemos a asociar la seguridad principalmente con los lugares de construcción, las preocupaciones por la seguridad son muchas y variadas, especialmente en el cuidado y reparación de máquinas y equipos. Los sevadares pueden hacerse daño con las herramientas de jardinería; en una cafetería o en el langar, los fogones están calientes y los líquidos hierven, lo que puede ocasionar quemaduras y accidentes fácilmente si no se toman las precauciones adecuadas. Las personas pueden resbalar y caerse al suelo o en un baño mojado. Incluso la conducción descuidada en un sitio de seva puede lesionar gravemente a alguien.
Hay que mantener la seguridad de todo el sangat. Cuando no existen sistemas adecuados, pueden darse estampidas en las multitudes que lastiman a las personas. Tener fe en el maestro no significa que tengamos licencia para arriesgar nuestra vida ni las de los demás. Tenemos la obligación moral de tomar todas las precauciones necesarias. Hay un viejo dicho que dice: “Cuando vayas a dormir por la noche, primero amarra tu camello, luego confía en el Señor”. Tenemos que hacer nuestra parte.
Si realmente lo amamos, le obedeceremos. No podemos decir que lo amamos si, al mismo tiempo, quebrantamos sus instrucciones, si no llevamos la vida que nos dice que vivamos.
Maharaj Charan Singh180
A veces, podemos creer erróneamente que expresar nuestro amor por el maestro o satisfacer nuestro anhelo de darshan puede prevalecer sobre la obediencia. En octubre de 1947, Hazur viajó de Sikanderpur a Amritsar para ver al Gran Maestro, que había sido ingresado allí en un hospital. En el camino, Hazur se detuvo en Dera y descubrió que a excepción de Sardar Bahadur Ji, no había ningún otro administrador o sevadar responsable presente. Sin saber que el Gran Maestro había ordenado a todos los sevadares y funcionarios que se quedaran en Dera, le dijo a Sardar Bahadur Ji: “¿Por qué no vienes a Amritsar conmigo en el coche? Te traeré de vuelta aquí esta noche”. Sardar Bahadur Ji respondió: “Las órdenes de Maharaj Ji son que nos quedemos en Dera. No puedo ir contigo”.
Hazur continuó su viaje hacia Amritsar. Cuando llegó, se dio cuenta de que, debido a la preocupación e interés por el Gran Maestro, todos los demás administradores de Dera habían dado una excusa u otra para ir a Amritsar. Cuando relató su conversación con Sardar Bahadur Ji al Gran Maestro y le informó que Sardar Bahadur Ji era el único sevadar mayor presente en Dera, los ojos del Gran Maestro se llenaron de lágrimas. Él dijo: “De todas las personas en Dera, solo Jagat Singh me ha obedecido”. Al año siguiente, en su testamento, el Gran Maestro nombró a Sardar Bahadur su sucesor181.
¡Qué imagen tan poderosa e inspiradora es esta para nosotros! ¡La decidida obediencia de Sardar Bahadur Ji hizo llorar al maestro!
El maestro quiere a aquel que le obedece.
Maharaj Sawan Singh182
No hay nada más importante que la obediencia al maestro. En los primeros días de su maestría, Hazur llamó a un sevadar para que lo ayudara a responder algunas cartas de discípulos del extranjero que se habían retrasado mucho. El sevadar no tomó en serio la solicitud del nuevo maestro y, en lugar de ir a la casa de Hazur para hacer el seva que le pidió, se sentó a meditar. Esto ocurrió durante tres días consecutivos. Cada día, Hazur le pedía que fuera a hacer seva, pero en lugar de eso se sentaba a meditar. Al cuarto día, cuando hizo lo mismo, se dio cuenta de que el Shabad, en lugar de elevarlo, lo empujaba hacia afuera. A pesar de sus mejores esfuerzos, no pudo lograr elevar su conciencia interiormente. Entonces se dio cuenta de que esto estaba sucediendo debido a su desobediencia al maestro. Inmediatamente fue a ver a Hazur, se disculpó con él y realizó el seva que se le había pedido183.
Así que vemos que la obediencia al maestro tiene prioridad sobre el anhelo de darshan o cualquier muestra externa de respeto, fe, amor o preocupación por él.
Todos estamos intentando ser sevadares, y nuestro objetivo es que el maestro acepte nuestro seva. Él es tan amoroso que, incluso si no hacemos muy bien el seva, muestra su aceptación. Él entiende que cada uno de nosotros está en un punto diferente del sendero espiritual y quiere alentarnos. Pero los místicos nos instan a profundizar más, a esforzarnos por hacer únicamente lo que de verdad complace a nuestro maestro:
Debemos asegurarnos de hacer solamente lo que complace al satgurú; es decir, incluso al hacer seva debemos comprobar si el gurú está satisfecho con el servicio que prestamos, o si lo acepta para no entristecer a los discípulos. Si descubrimos que el satgurú lo está aceptando solo por nuestra propia insistencia, aunque en realidad le resulta molesto, debemos renunciar inmediatamente a ese seva.
Soami Ji Maharaj184
La obediencia es la base
En nuestra relación con el maestro, las palabras no son esenciales: la obediencia es el lenguaje del amor espiritual; la obediencia es la base sobre la que se apoya nuestro discipulado.
A medida que la obediencia en el seva físico se convierte en un hábito, poco a poco condiciona la mente y fortalece nuestra determinación de ser obedientes en nuestra meditación, la obediencia suprema que el maestro nos pide:
Si de verdad tenemos fe en él y si realmente le amamos, querremos hacer lo que él quiere que hagamos. Y él quiere que meditemos; por consiguiente, deberíamos tratar también de meditar.
Maharaj Charan Singh185
Hay una hermosa ironía en vivir una vida de obediencia. Uno podría pensar que si pasáramos toda una vida obedeciendo implícitamente a alguien, tendríamos que vivir una vida de restricciones y limitaciones. Por el contrario, cuando obedecemos a alguien que es todo bondad, que nos enseña cómo ganar poder sobre nuestras tendencias inferiores, que nos enseña cómo pasar de la gratificación externa a la paz interior, descubrimos que, en lugar de seguir siendo esclavos de los impulsos y las situaciones, nos volvemos libres para seguir nuestro verdadero objetivo. Lejos de limitarnos, la obediencia a un maestro que siempre es amoroso nos conduce a la libertad definitiva.
Y una vida de obediencia incondicional no nos convierte en personas débiles y sumisas, como algunos temen. Nos hace poderosos e intrépidos, pues ¿quién puede dañar a quien camina a la sombra del maestro?
El que se entrega a la voluntad del gurú
y está siempre bajo su mandato,
ese discípulo no tiene nada que temer
en los tres mundos, declara Kabir.
Kabir186