Equilibrio - Seva

Equilibrio

Ya sea que el cuerpo
  esté inmóvil en meditación
  o activo en el bullicio de la vida,
deja que la mente permanezca en el medio,
  siempre quieta, pura.
Esto es un yogui, dice Eknath.
Eknath263

Sant Mat es un sendero de equilibrio. Los místicos nos dicen que la liberación no se encuentra ni en la indulgencia ni en la renuncia, sino en el camino intermedio entre ambas. El Buda lo llamó el Camino del Medio. Kabir Sahib abogó por el sendero de la moderación en su singular estilo metafórico: “No es bueno hablar en exceso, ni tampoco guardar demasiado silencio; la lluvia excesiva no sirve, ni tampoco el sol abrasador”264 . Y Gurú Nanak Dev nos dice que nos regocijemos por la oportunidad que se nos ha dado de servir al Señor mientras vivimos en este mundo:

En medio del mundo, haz seva,
y recibirás un lugar de honor
  en la corte del Señor.
Dice Nanak, ¡solo así se vive en un estado de alegría!
Gurú Nanak Dev265

Los sevadares enfrentan el reto de mantener en equilibrio tres aspectos: la meditación, la vida mundana y el seva. Mantener el equilibrio no significa dar el mismo tiempo o prioridad a cada uno. La meditación es, sin duda, nuestra prioridad principal. También tenemos que hacer justicia a nuestra vida mundana, que incluye ganarnos la vida honestamente; cumplir nuestras responsabilidades con la familia, los amigos y la comunidad; cuidar nuestra salud y, de vez en cuando, disfrutar de actividades de ocio. El seva físico tiene un valor incalculable, pero es algo extra que hacemos sin descuidar la meditación ni los compromisos mundanos.

Había un sevadar que hacía su seva con gran eficiencia y dedicación. Pronto se hizo notar su actitud hacia el seva. Un día, otro grupo de sevadares le preguntó si podía asumir un seva más con su grupo. Creyendo que nunca se debe decir “no” al seva, aceptó. Después de un tiempo, el responsable de su propio equipo le pidió que trabajara en un nuevo proyecto. El sevadar también aceptó esta tarea, convencido de que si el maestro le había confiado esa tarea, también le daría la capacidad para cumplirla. Eliminó distracciones, mejoró la capacidad de gestionar su tiempo, y pronto logró equilibrar las tres tareas realizando un excelente trabajo.

Luego se le dio una cuarta responsabilidad. El sevadar dijo en voz baja: “Por supuesto”, y la aceptó con las manos juntas. Pero esta vez, aunque hizo bien todas sus tareas, estaba presionado por el tiempo y comenzó a comprometer la meditación; algunos días la hacía, pero otros empleaba el tiempo de meditación para completar el seva físico.

Finalmente, el responsable de su equipo le pidió que lo ayudara con una tarea compleja. El sevadar era muy consciente de que no tenía capacidad para hacer más, pero no pudo decir “no” al seva. Fue la gota que colmó el vaso. Se sintió completamente sobrepasado, y ninguna de las cinco tareas se estaba realizando adecuadamente. Además, estaba descuidando su meditación y sus responsabilidades familiares y laborales. Al final, perdió el equilibrio y nadie estaba contento con él, ni en casa, ni en el trabajo, ni en el seva.

Nada en la tierra prospera si se olvida el cielo.
Y nada del cielo prospera si se olvida la tierra.
Marco Aurelio266

Algunos de nosotros cometemos el error de llevar el seva al extremo, a costa de la meditación y el trabajo mundano. También podemos tener la idea errónea de que nunca se debe decir “no” al seva. Hay circunstancias en las que decir “no” al seva puede ser lo más sensato. Si no contamos con la salud ni el tiempo extra, o si hacerlo es a expensas de nuestro trabajo o la armonía familiar, entonces debemos decir “no” en lugar de sobrecargarnos y poner en riesgo nuestro equilibrio.

Tenemos que mantener un equilibrio en la vida... Hay ciertas responsabilidades y deberes que debemos cumplir... Y mientras los cumplimos, también hacemos nuestra meditación. Hay que mantener el equilibrio.
Maharaj Charan Singh267

El equilibrio entre el seva y el trabajo mundano
No siempre es fácil mantener el delicado equilibrio entre el seva y el trabajo mundano. A veces el seva puede consumirnos. Incluso podemos volvernos “adictos” al seva y perder el equilibrio. Pero si no cumplimos con nuestras responsabilidades, tendremos que afrontar las consecuencias kármicas. El maestro nos recuerda muchas veces que las acciones positivas no anulan las negativas: las acciones positivas traen sus propias recompensas y las acciones negativas traen sus propias consecuencias.

Es apropiado preguntarnos: ¿Estamos utilizando el seva como excusa para evadir nuestras responsabilidades mundanas? ¿Creemos que el seva y la meditación son el trabajo del maestro, pero que nuestras obligaciones mundanas no lo son? Baba Jaimal Singh le dijo una vez al Gran Maestro:

Cualquier trabajo oficial o mundano que hagas, todo es trabajo del satgurú268.

Muy a menudo, Baba Ji responde a una pregunta con este consejo: Sé un buen ser humano y sirve a tus padres. Él dice que incluso si pasáramos el resto de nuestras vidas sirviendo a nuestros padres, no podríamos saldar la deuda que tenemos con ellos.

Somos parte de una cadena, y tenemos que seguir siendo parte de ella. No podemos huir del mundo. Tenemos ciertas obligaciones, ciertos deberes hacia algunas personas, hacia nuestro país, hacia nuestra familia, hacia nuestros hijos. Tenemos que cumplir con todos esos deberes y responsabilidades.
Maharaj Charan Singh269

Si no cumplimos con nuestras responsabilidades hacia nuestra familia, ellos se sentirán descontentos con nosotros. Si no hay armonía en el hogar, no podremos concentrarnos en el seva o durante la meditación. Y si no podemos meditar adecuadamente, ¿de qué sirve hacer tanto seva? De igual forma, si descuidamos nuestra salud por realizar seva, con el tiempo nuestra salud se deteriorará y no podremos ni meditar ni hacer seva. Y si descuidamos nuestro trabajo por el seva, no podremos ganarnos la vida adecuadamente, y eso afectará nuestra meditación. Por eso, no se debe descuidar el trabajo mundano. En una carta dirigida a un discípulo que había perdido este delicado equilibrio, Hazur le aconsejó

Comprendo tus emociones y aprecio tu amor incondicional por tu maestro. Pero tienes ciertos compromisos y obligaciones hacia los demás y hacia los miembros de tu familia... Ama al maestro, pero dales a ellos lo que les corresponde 270.

Una vida en equilibrio significa cumplir con todas nuestras responsabilidades, tanto espirituales como mundanas. También significa que deberíamos tomarnos un tiempo para relajarnos; de lo contrario, la vida se volvería muy aburrida y rutinaria. Cuando la mente está completamente reprimida, sin tiempo para relajarse, reacciona negativamente. Cada vez que cruzamos el límite y perdemos el equilibrio, nuestra propia conciencia nos lo hace saber. Debemos escuchar siempre esa voz interior y no ignorarla nunca. Cuando renunciamos al control, renunciamos al equilibrio.

Hagas lo que hagas, ten presente tu meta y propósito... Trabaja en este mundo, vive en este mundo y disfruta en este mundo, pero nunca olvides esa meta, ni abandones el sendero que debes recorrer para llegar hasta allí.
Maharaj Charan Singh271

El equilibrio entre seva y meditación
Tanto el seva físico como la meditación son seva, pero no son equivalentes ni intercambiables. Cada uno tiene un propósito diferente y un valor distinto.

El propósito del seva físico es ayudar a “limpiar el recipiente”, es decir, crear una atmósfera propicia para la meditación, que nos permita ser receptivos al Shabad. Si solo nos dedicamos a limpiar el recipiente –con el seva externo– y nunca lo llenamos con el néctar del Shabad, entonces el objetivo de esa limpieza no se logra.

El seva debe ayudarnos a meditar... El seva no puede sustituir a la meditación.
Maharaj Charan Singh272

A veces realizamos seva físico durante muchas horas, y luego nos sentimos tentados a justificarnos: Hoy no hice mi meditación, pero estuve muchas horas haciendo seva. Estuve ocupado con el trabajo del maestro; seguramente el seva compensará la meditación que me perdí.

Pero ¿puede el seva exterior llegar a suplir el seva interior? El objetivo de nuestra vida es retirar la atención del mundo y del cuerpo, y llevarla al centro del ojo. Para conseguirlo tenemos que estar absolutamente inmóviles. Pero en el seva físico hay movimiento constante, conversación constante. ¿Cómo podría alcanzarse nuestro objetivo de ir al interior solo con el seva físico? Si el trabajo activo del seva físico fuera suficiente para alcanzar la liberación, ¿no nos habría dado nuestro maestro ese atajo?

Si hacemos tanto seva externo que no encontramos tiempo para meditar o estamos demasiado exhaustos para hacerlo, deberíamos preguntarnos si realmente hemos asimilado la enseñanza más básica del maestro:

Todo es secundario al bhajan (la meditación).
Baba Jaimal Singh273

Mientras tratamos de equilibrar la meditación y el seva, puede haber momentos en los que nos inclinemos hacia los extremos. Una vez, durante una sesión de preguntas y respuestas, una sevadar le dijo al maestro que su seva la estaba afectando demasiado. Tenía que lidiar con personalidades complejas, y eso empezaba a afectar su concentración en la meditación. Le preguntó al maestro si debía priorizar la meditación y dejar el seva. Baba Ji le respondió que la actitud es lo que cuenta. Le dijo que si sentía que no podía sobrellevarlo, estaba bien hacer una pausa y retomar el seva más adelante. Pero añadió que si nuestra actitud hacia el seva es la correcta, entonces nunca puede ser un obstáculo. Y preguntó: ¿No es más fácil simplemente cambiar nuestra actitud?

En el otro extremo, podemos pensar: ¿Acaso diez o doce horas diarias de seva no equivalen a dos horas y media de meditación? ¿No podemos expresar nuestro amor por el maestro solo a través de nuestro seva? Pero el maestro lo ha dejado claro: Hay un medio por el que él da y por el que nosotros recibimos. La meditación es el medio.

El maestro nos ha dado cuatro tipos de seva, y cada uno tiene un propósito único. En la medida en que nuestras circunstancias lo permitan, ¿por qué rechazar alguno? ¿Por qué no participar en los cuatro y dejar que el amor fluya?

Entrego mi cuerpo, mente, riquezas y todo a Él.
Le ofrezco por completo mi alma.
Gurú Arjan Dev274

Hazur solía llamar al seva físico el “adorno de la meditación” 275 .Una discípula recordó a un sevadar que servía a todos con gran dedicación. Ella contó: “Hacía tanto, y con una actitud tan maravillosa, pero no podías darle las gracias, no podías felicitarlo; las palabras simplemente no encontraban eco en él”. Era como si no estuviera allí. “Esto solo se consigue a través de la meditación –añadió–. Tal actitud hacia el seva, tal humildad, solo puede venir a través de la meditación”.

Esta anécdota revela que, aunque el seva apoya nuestra práctica de meditación, también sucede lo contrario: la meditación fortalece y da mayor profundidad a nuestro seva. Si dedicáramos toda nuestra vida al seva sin acompañarlo de meditación, ese seva estaría incompleto y su propósito no se cumpliría. Porque solo podemos dar a los demás lo que tenemos, y si no tenemos una conexión interior con el amor, ¿cuánto amor podemos realmente dar? La meditación nos llena de amor y felicidad, y llevamos esa alegría con nosotros al seva.

Siempre das lo que tienes. Si eres feliz por dentro, irradiarás felicidad dondequiera que vayas. Si eres infeliz por dentro, compartirás esa infelicidad con los demás.
Maharaj Charan Singh276

A veces el seva puede ser exigente, tanto física como emocionalmente. Atender nuestras propias necesidades y las del sangat, comportarnos siempre lo mejor posible, resolver problemas y conflictos ocasionales con otros sevadares… todo eso puede dejarnos agotados. En esos momentos, la meditación nos revitaliza y nos devuelve el equilibrio: nos llena con el poder del Shabad. En esencia, cuando meditamos, comenzamos a llevar nuestro ser superior al seva.

Así que incluso si sentimos que nuestra meditación es inadecuada, incluso si sentimos que no hemos logrado nada interiormente, si meditamos diligentemente todos los días, obtendremos la fuerza para volver al seva con amor y energía renovados.

Encontrar el equilibrio
Para mantener el equilibrio entre nuestro trabajo interior y exterior, podemos considerar, a nivel práctico, un planteamiento en dos fases: en primer lugar, podemos practicar mantener la mente enfocada mediante una meditación diaria constante. En segundo lugar, podemos cambiar por completo nuestra actitud hacia las tareas del día a día.

Con respecto al primer enfoque, una vez le preguntaron a Hazur cómo encontrar ese equilibrio, y él respondió:

Cuando estás por debajo del centro del ojo, tu mente es tu maestro. Cuando estás por encima del centro del ojo, Dios es tu maestro. Para mantener el equilibrio en el mundo, debes mantener tu atención en el centro del ojo. Si haces esto y estás apegado al espíritu interior, podrás conservar tu equilibrio en este mundo; podrás cumplir tus deberes mundanos y alcanzar el objetivo por el cual has tomado esta forma humana. Eso es mantener el equilibrio 277.

La meditación es la práctica que lleva nuestra atención al centro del ojo y nos apega al espíritu interior. Así que lograr el equilibrio comienza por hacer de la meditación una prioridad. Cada día hacemos nuestra meditación durante un mínimo de dos horas y media y luego dedicamos tiempo al seva y a los asuntos mundanos; dicho enfoque asegurará que nada se descuide.

Las distintas etapas de la vida traen consigo retos y oportunidades diferentes, y cada etapa requiere un enfoque diferente para encontrar el equilibrio. Hasta cierta etapa, muchos de nosotros necesitamos dar prioridad al trabajo mundano sobre el seva. Más adelante en la vida, el trabajo mundano disminuye y podemos dedicar más tiempo al seva. Pero durante todo este proceso, nuestro compromiso con la meditación nos mantiene firmes.

En resumen, la meditación es el eje sobre el cual gira el equilibrio de nuestra vida. En lugar de luchar por crear equilibrio, simplemente debemos priorizar la meditación. Entonces, la meditación evitará que nos vayamos a los extremos, y el equilibrio entre seva y trabajo mundano se producirá naturalmente. Solo la meditación tiene el poder de centrarnos y darnos estabilidad:

Bueno hermana, si estamos atados a una cadena fuerte, solo podremos movernos en un área muy limitada. Así que si estamos atados a nuestra meditación todos los días, no importa cuánto estemos involucrados en otras cosas, siempre estaremos dentro del círculo. No podremos salir del círculo. Si la cadena se rompe, entonces, evidentemente, nos alejaremos por completo y nos involucraremos. Por tanto, la cadena de la meditación no debe romperse.
Maharaj Charan Singh278

La segunda parte de nuestra búsqueda de equilibrio es cambiar la perspectiva sobre el trabajo diario. Si pensamos en la meditación, el seva físico y el trabajo mundano como tres actividades separadas, probablemente experimentaremos una especie de disonancia: una tensión entre el enfoque interior de la meditación y el enfoque exterior del seva y el trabajo mundano. Y puede que terminemos oscilando entre los extremos al intentar equilibrarlos.

Pero el maestro no ve una separación entre lo mundano y lo espiritual, y nos anima a cambiar la perspectiva con la que vemos la totalidad de nuestra vida. Uno de los temas que se entretejen en las cartas de Baba Jaimal Singh a Maharaj Sawan Singh es que tanto el trabajo interior como el exterior son el trabajo del maestro:

Todo trabajo es suyo; permanece feliz donde él te coloque, y haz cualquier tarea como si fuera la labor del satgurú279.

Cuando vemos la vida desde esta perspectiva –que todo trabajo es su trabajo– descubrimos un cambio de paradigma en nuestra actitud hacia las tareas cotidianas. Cuando abordamos cada tarea como si fuera trabajo del maestro, esa tarea automáticamente se convierte en seva.

En una ocasión, alguien preguntó a Hazur si había una forma de considerar las tareas mundanas como una forma de seva, y él respondió:

Si mantienes al Señor y al maestro en tu mente durante las veinticuatro horas del día, cualquier cosa que hagas es seva280.

La clave está en ese “si”. Si dejamos de lado el ego, si mantenemos al Señor y al maestro en nuestra mente cuando hacemos nuestro trabajo, actuando como agentes suyos, entonces es posible vivir una vida espiritual no solo durante las dos o tres horas en que meditamos, sino también mientras nos dedicamos a las actividades del mundo.

Podemos imaginar nuestra vida diaria como dos esferas concéntricas: el trabajo espiritual es la esfera interior, mientras que el seva y el trabajo mundano forman la esfera exterior que la rodea. Ambas esferas coexisten simultáneamente como un todo interconectado, y entramos y salimos de ellas a lo largo del día. La presencia del maestro, entonces, irradia desde la esfera interior hacia todo lo que hacemos en la esfera exterior, y esto es lo que nos da equilibrio.

En el libro The Practice of the Presence of God, el autor describe cómo el monje Hermano Lorenzo meditaba con regularidad y luego llevaba esa actitud de oración a su vida diaria y al seva, impregnando sus actividades con una profunda atmósfera espiritual. Como resultado, lograba conectarse con el Señor tanto durante las tareas mundanas como en la meditación. El autor escribe:

Él creía que era un gran error pensar que el tiempo de oración debía ser diferente de los demás momentos del día. Deberíamos estar tan cerca de Dios cuando estamos involucrados en nuestras actividades diarias, como cuando nuestra oración nos une con él en nuestro tiempo de oración 281.

De forma similar, un compañero cercano describe la actitud de Sardar Bahadur Ji hacia las actividades de su vida: “Todo lo que hacía, todas sus obligaciones, ya fueran espirituales o temporales, las hacía en nombre del maestro. Cuando éramos jóvenes, tras nuestra iniciación, nos aconsejaba repetidamente que todo lo que hiciéramos –ya fuera nuestro simran y bhajan, estudiar para un examen o realizar cualquier tarea oficial– debíamos hacerlo en nombre del maestro o para el maestro. Debíamos considerar cada deber como trabajo del maestro y no como algo propio. Si considerábamos cada tarea como trabajo del maestro, no podíamos sino hacerla con el mayor amor y devoción, y por tanto, con lo mejor de nuestras capacidades. Y así era como él lo hacía” 282.

Cuando se recuerda al satgurú con amor, todo trabajo espiritual y mundano se vuelve placentero, y la mente no siente aflicción. Entonces incluso las actividades mundanas dan fruto espiritual.
Baba Jaimal Singh283

De todo esto surge una idea clara: no hay línea que separe el trabajo interior del exterior. De hecho, el maestro utiliza nuestro seva y las tareas mundanas como vehículos para revelarnos percepciones espirituales profundas.

A medida que crece nuestra comprensión de su verdadero potencial, comenzamos a darnos cuenta de que el seva lo abarca todo: el seva físico es seva; la meditación es seva; y cuando aprendemos a infundir nuestro trabajo mundano con el seva de la mente –haciéndolo como servicio al maestro y con la actitud correcta–, entonces ese trabajo también se convierte en seva. Poco a poco, nuestra vida entera se transforma en una vida de servicio.

Con el tiempo, los aspectos interiores y exteriores de nuestra vida comienzan a fusionarse, y nos olvidamos de distinguir entre ellos. Hazur solía referirse a todo esto como “meditación”, no solo a las dos horas y media, sino a la vida entera:

La meditación es una forma de vida. No es simplemente encerrarse en una habitación por unas horas y luego olvidarse de la meditación el resto del día. Debe tomar una forma práctica, reflejándose en cada acción diaria y en toda tu rutina... Todo lo que hagas debe prepararte conscientemente para la próxima meditación. Así, la meditación se convierte en una forma de vida, ya que vivimos en la atmósfera que creamos en la meditación 284.

De los místicos aprendemos esta asombrosa verdad: si llevamos una vida equilibrada, entonces, incluso cuando nos involucramos plenamente en este mundo, podemos alcanzar la liberación.

Mientras ríes, juegas, te vistes y comes,
  alcanzas la liberación.
Gurú Arjan Dev285

Como todo en el camino interior, el equilibrio llega de forma gradual. A través del ensayo y el error, de la meditación, de vivir la vida, de observar atentamente cómo el maestro vive la suya, vamos aprendiendo lentamente el delicado arte del equilibrio.

Observa estas dos cualidades:
  contracción y expansión,
  en los dedos de tu mano.
Seguramente, después de cerrar el puño
  viene la apertura.
Si tus dedos estuvieran siempre cerrados o siempre
  abiertos, te sentirías afligido.
Tu trabajo y tus acciones están regulados
  por estas dos cualidades.
Estas dos condiciones son tan importantes para ti
  como lo son las alas para un pájaro.
Rumi286

Rumi explica que el equilibrio consiste en comprender los altibajos de la vida como una parte necesaria del todo. Él dice que si la mano se inclinara hacia cualquiera de los extremos –siempre abierta o siempre cerrada–, quedaría paralizada. Solo puede hacer cosas abriéndose y cerrándose una y otra vez. La mano no se cuestiona si está lidiando con tareas agradables o desagradables: simplemente hace lo que debe hacerse cuando es necesario. Lo mismo sucede con el movimiento de las alas de un pájaro. Para que pueda volar, sus alas deben extenderse y replegarse de manera alternada. Este cambio de una actividad a la siguiente y de un estado a su opuesto es natural y esencial. Ser conscientes de que la vida implica esta alternancia –entre trabajo y descanso, comodidad e incomodidad, alegría y tristeza– es fundamental para mantener el equilibrio.

El maestro personifica este estado de equilibrio, este estado de esfuerzo sin esfuerzo. Con la práctica consciente, tal vez llegue el día en que nosotros también podamos pasar con fluidez de la meditación al seva, del seva a una actividad mundana, y de allí nuevamente a la meditación, entregando a cada tarea nuestra atención plena, nuestra presencia más profunda, hasta que llegue el momento de pasar, sin esfuerzo y con naturalidad, a la siguiente tarea.

Si el cuerpo, la mente y el alma actúan en armonía y equilibrio, el resultado es paz, felicidad y una vida ideal.
Maharaj Sawan Singh287