¿Qué es seva?
Seva es amor.
Maharaj Charan Singh3
Seva significa servir de manera desinteresada. En todas las épocas y tradiciones espirituales, los grandes santos han venido al mundo para enseñarnos el amor y el servicio como el camino para amar. Aunque hablamos con frecuencia de amor y servicio, ¿qué significan realmente estas palabras? Consideremos estos dos conceptos desde la perspectiva de las enseñanzas místicas.
El amor es el objetivo
Los santos vienen a enseñarnos algo que hemos olvidado: Dios es un océano infinito de amor y nuestra alma es una gota de ese océano.
Nuestra esencia es el amor. Baba Ji* ha dicho que el amor es la esencia de nuestro ser; sin él, no existiríamos.
Sin embargo, nuestra alma ha sido prisionera de la mente en esta creación, nacimiento tras nacimiento, durante eones de tiempo. Pero el alma nunca olvida. Anhela la paz y el descanso. Anhela reunirse con su fuente. Este anhelo se manifiesta como una profunda soledad, un anhelo por algo que difícilmente podemos definir.
Si el amado y el amante están separados, el amante no puede ser feliz aunque le den todas las comodidades de la vida... Mientras el alma esté separada del océano divino, del Señor, nunca encontrará la paz en esta creación.
Maharaj Charan Singh4
Si nuestra alma es amor y Dios es amor, entonces el camino hacia el reencuentro debe ser un camino de amor.
Dios es amor, y el amor estaba en el principio. Toda la creación es el resultado del amor. Hemos sido enviados a este mundo a través del amor, y la causa de nuestro regreso también será el amor.
Maharaj Sawan Singh5
El propósito de nuestra vida, entonces, es sencillamente aprender a amar:
Vives para que puedas aprender a amar.
Amas para que puedas aprender a vivir. Ninguna otra lección se requiere del ser humano. ¿Y qué es amar, sino que el amante
absorba para siempre al amado
para que los dos sean uno?
El libro de Mirdad6
Los místicos hablan del amor de una manera que nos hace despertar: amor significa eliminar el “yo” separado y fusionarse en el Uno, llegar a ser completo. Hazur Maharaj Charan Singh* también definió el amor en términos de la unión suprema:
Amor significa convertirse en otro ser, fundirse en el otro ser, perder la propia identidad... Entonces solo existe el Señor, nosotros no. Eso es amor7.
Pasar de la separación a la unión – a la unidad – es la realización suprema de la vida humana.
El sendero del amor
¿Cómo podemos aprender a amar con tal profundidad que nos perdamos en el océano del Amor, cuando ni siquiera podemos ver al Señor? ¿Cómo puede alguien ciego encontrar al que ve?
El Señor es inaccesible, incomprensible
e imperecedero;
se le conoce a través del gurú verdadero.
Gurú Arjan Dev8
El Señor, consciente de nuestras limitaciones, ha enviado guías espirituales a este mundo en todas las épocas. Esto se debe a que aprendemos mejor de otra persona viva: alguien que habla como nosotros y pasa por desafíos similares en la vida, alguien a quien podamos escuchar, respetar y amar, con quien podamos reír... Estos santos y místicos son la manifestación viva del amor. Vienen en misión de misericordia, para ayudar a las almas llenas de anhelo a encontrar el camino de regreso a su hogar. Nos enseñan que a los seres humanos se les ha dado el potencial único de experimentar el Ser sin forma y sin límites dentro de sí mismos. Y lo más importante, nos enseñan el camino para lograrlo.
Tanto el alma como Dios son amor, pero los santos comparten con nosotros la pieza que falta en el rompecabezas. Existe un puente, nos dicen, entre el alma y el Señor. Ese puente es el poder creativo conocido como Shabad o Nam. Este poder dinámico, que surge del Señor, creó, sustenta y está presente en toda la creación. En los reinos espirituales interiores, se manifiesta como sonido y luz. En diferentes tradiciones místicas, este poder primordial ha recibido múltiples nombres: Palabra, Nombre, Espíritu Santo, Logos, Kalma, Nad, Dhun, Dao, y muchos más.
Este poder es amor puro. Todo lo que existe ha emanado de él, y da vida a cada célula de todos los seres vivos. Cuando las almas dejaron al Creador y descendieron a la creación, lo hicieron en la ola del Shabad. Y si una de estas almas anhela volver al Señor, solo puede hacerlo volviendo a conectarse con esta ola de amor.
Todo viene del Nam,
el Nombre del Señor;
sin el gurú verdadero,
no se experimenta el Nam.
Gurú Amar Das9
El Shabad y el maestro vivo son los dos pilares del camino interior. Sin embargo, surge una pregunta: “Si el Shabad o Nam resuena dentro de cada célula de nuestro ser, ¿por qué no lo escuchamos? ¿Y por qué necesitamos un maestro vivo para conectarnos con él?”.
Hazur Maharaj Ji solía responder a estas preguntas con la analogía de una radio, diciendo que, aunque el aire esté lleno de ondas de radio reverberando con una bonita música, una radio que no está conectada a una fuente de energía no puede captar el sonido. Debemos conectar la radio a la electricidad y sintonizarla en la frecuencia adecuada; solo entonces podemos escuchar la música. De manera similar, cuando el maestro nos inicia en la práctica espiritual, nos conecta con la fuente divina de energía: el Shabad. Luego nos enseña la técnica de la meditación, la técnica que nos ayuda a sintonizarnos con esa melodía divina del Shabad, que cautiva nuestra atención y nos atrae hacia el interior.
Esta conexión esencial con el Shabad no puede lograrse leyendo libros. Maharaj Sawan Singh lo expresa así: “Los secretos internos no pueden transmitirse con palabras, ya sean habladas o escritas. Solo el maestro verdadero de cada época puede explicarlos”10. Por eso, incluso para dar el primer paso en este camino espiritual, la guía amorosa del maestro es imprescindible. La iniciación en el sendero consolida un vínculo profundo entre maestro y discípulo, y experimentamos este vínculo a través de la práctica diaria de la meditación.
Hay muchas relaciones de amor, pero ninguna relación o vínculo es tan fuerte como el del discípulo y el maestro.
Maharaj Charan Singh11
La meditación es una práctica solitaria que se realiza en la tranquilidad de nuestro hogar. No requiere rituales externos ni ceremonias. Para apoyar esta práctica, el maestro nos aconseja seguir un estilo de vida específico. Este camino incluye cuatro compromisos de por vida: abstenernos de carne, pescado, aves, huevos y cualquier producto derivado; abstenernos de alcohol, drogas que alteran la mente, productos de la marihuana y tabaco; llevar una vida honesta y moral; y dedicar al menos dos horas y media al día a la meditación. También se nos anima a ser autosuficientes y a continuar viviendo en sociedad, cumpliendo con nuestras responsabilidades mundanas lo mejor que podamos.
Este, en esencia, es el camino del amor que enseñan los santos. Nuestra tarea es sencilla: vivir la forma de vida que el maestro nos enseña y practicar cada día la conexión con el Shabad mediante la meditación, para sintonizarnos poco a poco con ese poder del amor de Dios.
El seva inclina la mente hacia Dios
En las etapas iniciales, el viaje del alma es, en realidad, el viaje de la mente.
En primer lugar, el amor tiene que partir de la mente. El alma siempre ama al Padre... Tratamos de generar amor en la mente, para que así el alma se libere de ella. Entonces será cuando automáticamente el alma regresará al Padre.
Maharaj Charan Singh12
Para crear amor en la mente, primero es necesario entender su naturaleza y función. Los místicos dicen que cuando el alma prístina se separó del Señor y entró en la creación, tuvo que asociarse con la mente para poder funcionar en este plano material. Pero la mente está hipnotizada por el mundo y sus infinitos objetos de deseo. Respondiendo a la atracción de los cinco sentidos, salta de un pensamiento al siguiente y de un deseo a otro. Este ir y venir nos obliga a actuar, a generar karmas, para obtener lo que quiere. Pero la ley universal es clara: toda acción tiene una consecuencia. Para cosechar las consecuencias de nuestras acciones, no tenemos más remedio que nacer una y otra vez. Como resultado, tanto el alma como la mente quedan atrapadas en esta creación.
La mente también posee un sentido innato del yo, del ego, el sentido de estar separado de todos y de todo, lo cual es un gran obstáculo en el sendero del amor:
El ego se interpone entre nosotros y Dios... Sin eliminar el ego, la cuestión de alcanzar a Dios no es posible, porque Dios es amor... Amor significa que el otro existe y nosotros no. El ego es justo lo contrario: solo existimos nosotros, nadie más. Son polos opuestos.
Maharaj Charan Singh13
Hazur solía explicar que una aguja siempre es atraída por un imán, pero es incapaz de moverse si tiene un peso encima. De manera similar, el alma siempre está enamorada del Padre, pero es incapaz de regresar debido al peso de la mente14.
Nuestro trabajo es generar amor en la mente, hacer que quiera alejarse del mundo y regresar a su origen. Dos cosas son esenciales para invertir la atención de la mente: recordar al Señor y olvidarse de uno mismo. Este concepto es central en todos los senderos místicos, y está bellamente reflejado en la historia del primer encuentro de Bulleh Shah con su futuro maestro, Inayat Shah. El maestro estaba trasplantando plántulas de cebolla, cuando Bulleh Shah le preguntó cómo se podía encontrar a Dios. Inayat Shah respondió: “Oh Bullah, ¿qué dificultad hay en encontrar a Dios? Solo es cuestión de desarraigar la atención de aquí y plantarla allá”15.
Esta es la esencia del sendero del amor: desarraigar nuestra atención del mundo físico y trasplantarla en el mundo interior. Hazur explicaba que la mente no se desprenderá de los placeres de este mundo hasta que la apeguemos a un “placer superior”: la dulzura indescriptible del Shabad o Nam. Una vez que la mente queda cautivada por esta melodía celestial, cambia su dirección, desviando su atención de los placeres externos a la dulzura interior.
Este giro de la mente es el aspecto más desafiante de recorrer el sendero espiritual, pero una vez que se logra, la mente se vuelve amiga del alma en lugar de su enemiga, y el resto del viaje se hace mucho más fácil. A lo largo del camino, la mente llega a descansar en su propia fuente en las regiones interiores. Entonces el alma, finalmente liberada del peso de la mente, se funde en el Señor.
Escucha la melodía del Shabad
y controla a tu rebelde mente.
Un millón de otros métodos no lograrán dominarla,
tan solo se someterá al escuchar esa melodía.
Soami Ji Maharaj16
Si el sendero a casa es un sendero de amor, también debe ser un sendero de servicio, porque el amor y el servicio están inseparablemente entrelazados. En el amor decimos “yo doy”, y en el seva también decimos “yo doy”. Ambos son actos desinteresados de dar. Por eso, Hazur dice: “El seva es amor.”
El seva juega un papel crucial en el sendero interior, porque el propósito de todo seva es inclinar la mente hacia Dios. El seva ayuda a la mente a ejecutar ese giro crucial. Lentamente satura la mente con el amor de Dios, limpia y purifica la mente, y la hace digna de conectarse con el Shabad divino:
Cuando queremos llenar un recipiente con leche u otra cosa, primero tenemos que limpiarlo, si no todo lo que pongamos se echará a perder... Del mismo modo, el propósito del seva es limpiar nuestra mente para que podamos retirar nuestra consciencia al centro del ojo y apegarla al Shabad y Nam.
Maharaj Charan Singh17
¿A quién servimos?
La mayoría de nosotros dedicamos toda nuestra vida a amar y servir a los demás: familia, amigos, empresarios, comunidad, nación, y a personas necesitadas. Nuestro amor, atención y servicio tienden a dirigirse hacia el exterior.
Pero los santos entran en nuestras vidas y expanden nuestra conciencia y comprensión. Nos dicen que tanto el amor como el servicio funcionan en dos ámbitos: interior y exterior. Este concepto está bellamente explicado en la Biblia. Una vez, un buscador le preguntó a Jesucristo: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?”. Y Cristo, citando la Biblia hebrea, respondió:
Jesús le dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. Este es el primer y gran mandamiento. Y el segundo es semejante: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”18.
Desde nuestra perspectiva limitada, podríamos pensar que el amor y el servicio funcionan en dos áreas separadas:internamente hacia el Señor y externamente hacia el prójimo. Pero los místicos nos ayudan a tener una comprensión más amplia y profunda: dicen que el amor se origina en el interior, y solo el amor por el Señor puede crear en nuestro corazón el verdadero amor por nuestro prójimo. ¿Por qué? Porque como explica Hazur:
Amar al prójimo es percibir al Señor dentro de todos, en todas partes. Y eso se puede conseguir únicamente si hemos cumplido con el primer mandamiento.
Maharaj Charan Singh19
Por eso, es importante el orden de estos mandamientos. El primero, el mandamiento principal, es amar al Señor, porque el amor por el Señor nos llevará de regreso a él, y a partir de ahí fluirá naturalmente el amor hacia los demás. Amar significa reconocer la presencia divina en todos, y esa percepción nace de la meditación. Si nos enfocamos únicamente en amar y servir a los demás, podríamos no darnos cuenta de que el Señor está en todos, y quedar atrapados en los lazos del apego a esta creación.
Además, los santos amplían nuestra comprensión de quién es nuestro “prójimo”. Hazur explica:
Mi “prójimo” no significa solamente el que vive al lado de mi casa... Si estoy viviendo en una casa, la colindante es mi prójimo. Si vivo en una ciudad, la ciudad cercana es mi prójimo. Si estoy viviendo en un país, el país vecino es mi prójimo. Y si estoy residiendo en un continente, los demás continentes son mi prójimo. Todo esto significa que el universo entero es mi prójimo20.
Hazur también aclara que nuestro prójimo no son únicamente los seres humanos, sino todas las criaturas21. Cuando le preguntaron por qué en el camino espiritual se recomienda una dieta vegetariana, respondió:
Cristo dijo: Ama a tu prójimo. Todas las criaturas son nuestro prójimo... Cuando amamos a una persona, ni se nos ocurre pensar en matarla. Cuando amamos a toda la creación, no podemos matar intencionadamente, ni nuestros sentimientos pueden permitirnos que alguien lo haga para nosotros22.
Entonces, la guía de los santos es primero amar y servir al Señor. Esto nos permite ver al amado “en todos, en todas partes”, y despierta en nosotros el instinto natural de amar y servir a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Pero ¿cómo podemos amar y servir al desconocido e invisible Señor? ¿Cómo saber cuál es la actitud correcta para servir a los demás? Para esto necesitamos a un maestro verdadero. Los santos y místicos son los ejemplos supremos de servicio: son servidores del Señor. Vienen al mundo para ayudar a las almas que buscan al Señor, y al unirlas con él realizan el servicio más elevado. En su compasión y amor, nos ofrecen un espejo en el que llegamos a ver ese mismo potencial de amor y servicio dentro de nosotros. De ellos aprendemos cómo servir tanto al Señor como a los demás.
Por lo tanto, la respuesta a la pregunta: ¿A quién servimos? es: al verdadero maestro.
Deberíamos prestar todo tipo de servicio a los amados del Señor [los místicos], porque ninguna riqueza, posición o poder se iguala a la recompensa de este servicio... El maestro o gurú es el tesorero de la riqueza de Dios. Por tanto, al servir al maestro, ciertamente alcanzaremos la realización divina.
Maharaj Sawan Singh23
El maestro nos enseña cómo servir al Señor y cómo servir a los demás.
Seva interior
La labor más importante de nuestra vida es unir nuestra alma con el Señor. Para ayudarnos a lograrlo, el maestro nos enseña cómo meditar. La meditación es nuestro seva interior, el servicio del alma, el más elevado que podemos realizar.
La meditación tiene tres componentes: simran, dhyan, y bhajan. El simran consiste en la repetición silenciosa, mientras que el dhyan es la contemplación. Ambas prácticas juntas, calman la mente y atraen la conciencia del alma hacia el centro del ojo, donde resuena el Shabad. El bhajan es la práctica de unir la conciencia del alma con el Shabad, escuchando su melodía divina y rindiéndose a su atracción ascendente. La meditación puede denominarse surat shabd seva; el servicio de unir la conciencia del alma (surat) con el Shabad interior. Es un don que se nos concede por la inmensa gracia de Dios:
Por la gracia del Señor se encuentra al verdadero
maestro, y solo entonces el corazón se fija en el
servicio de sintonizar el alma con el Shabad.
Gurú Amar Das24
¿Por qué la meditación se considera un servicio? Hazur explica que al meditar servimos a nuestra alma y, por lo tanto, al Señor:
Seva significa servir a alguien, por lo tanto, nos estamos sirviendo a nosotros mismos. Es un servicio del alma... Verás, ahora no nos damos cuenta de que nuestro ser verdadero es el alma. Pensamos que nuestro ser verdadero es el cuerpo, el ego, la mente. Empezar a darnos cuenta de que la realidad es el alma, no el cuerpo, ni el ego, eso también es servicio... Nos apiadamos de nosotros mismos, por así decirlo, nos apiadamos del alma.
Como el alma finalmente tiene que convertirse en el Padre, este servicio se conoce como servicio al Padre25.
Seva externo
En el sendero espiritual existen muchos paralelismos entre el mundo interior y el exterior: maestro interior y maestro exterior, darshan interior y exterior, satsang interior y exterior, y seva interior y exterior. Inicialmente, nos enamoramos de los aspectos externos: el maestro físico, su darshan, el satsang, y el seva exterior. Esto fortalece nuestra fe y amor, y entonces comienza a crecer nuestro anhelo por lo que hay en el interior.
El maestro utiliza lo “exterior” para atraernos al interior. ¿Por qué enviamos a los niños a la escuela? ¿Por qué no les damos libros y les decimos que estudien en casa? Porque la escuela proporciona un ambiente propicio para el aprendizaje; sin ella, aprender sería mucho más difícil. De manera similar, aunque la meditación es una labor interior que realizamos en la tranquilidad de nuestro hogar, necesitamos un apoyo. Obtenemos inspiración para nuestro trabajo interior en la escuela del aprendizaje exterior.
Podríamos pensar que la meditación, por sí sola, sería suficientemente poderosa como para llevar nuestra atención hacia dentro, y lo es. Pero justo cuando comenzamos a sentarnos en silencio, justo cuando empezamos a rendirnos al maestro interior, aun así nuestro ego comienza a resistirse. Aquí es donde entra en juego el seva exterior. Estamos acostumbrados a hacer las cosas para nuestro propio beneficio y a nuestra manera; sin embargo, cuando servimos a otros sin esperar nada a cambio, eliminamos el elemento de interés personal, y el ego comienza a desaparecer.
El seva externo por supuesto nos ayuda en todos los sentidos. Nos ayuda a eliminar el ego. Somos demasiado conscientes de nuestro rango, nuestra riqueza, nuestro estatus, nuestros logros. Estas cosas nos hacen egoístas, y el seva nos ayuda a eliminar todo esto. Nos trae al nivel humano.
Maharaj Charan Singh26
Para apoyar el largo proceso de eliminar nuestro ego, el maestro nos da tres tipos de seva externo: seva con el cuerpo, con la riqueza y con la mente. Cuando servimos con el cuerpo y la riqueza, realizamos una acción destinada a servir a alguien más que a nosotros mismos. Cuando servimos con la mente, tomamos la acción individual e interior necesaria para redirigir nuestra mente hacia Dios. Juntas, estas tres formas de seva generan un ambiente que favorece nuestro seva interior, la meditación o servicio del alma.
Seva con el cuerpo
El primer tipo de seva externo es el seva con el cuerpo, el servicio físico, conocido como tan seva. Cuando realizamos cualquier acto amable, compasivo o útil para alguien, estamos haciendo seva con el cuerpo. Y cuando hacemos servicio físico para el maestro o el sangat (cocinar, construir un cobertizo, romper ladrillos, plantar árboles o guiar el tráfico hacia las áreas de estacionamiento), estamos haciendo seva con el cuerpo.
Hazur explica la razón principal para hacer seva físico:
El seva del cuerpo es cuando servimos a las personas con nuestro cuerpo y así podemos eliminar nuestro ego y nos llenamos de humildad27.
El seva físico nivela las diferencias sociales. Trabajamos codo a codo con personas de diferentes orígenes. Si hay que cargar un cesto de comida, no importa nuestro estatus: todos llevamos la misma comida.
El seva físico no es más que amor en acción. Brindar ayuda o apoyo a alguien, sin esperar ningún beneficio personal, es experimentar el amor. Solo los seres humanos poseemos la capacidad de tener empatía por todas las formas de vida, y el intelecto para brindar cualquier ayuda que sea necesaria. Tener esta oportunidad es un regalo.
Si podemos hacer algo para ayudar a alguien debemos hacerlo, pues es nuestro deber, y hemos venido para ayudarnos unos a otros. Los humanos tienen que ayudarse entre ellos, porque ¿quién más nos ayudará? Las aves y las plantas no acudirán en nuestro auxilio, así que hemos de ayudarnos entre nosotros... Nuestro corazón debe ser muy, muy tierno con el prójimo y hemos de ser muy compasivos y bondadosos.
Maharaj Charan Singh28
Seva con la riqueza
El segundo tipo de seva externo es el servicio con la riqueza, conocido como
dhan seva. Los verdaderos santos no quieren ni necesitan nuestra riqueza, y nunca piden dinero. Viven de sus propios ingresos y siempre contribuyen al bienestar de los demás. Nos dicen que si un maestro acepta dinero o regalos de sus discípulos para su uso personal, no es un maestro verdadero:
Nunca te postres ante alguien que se llama
a sí mismo gurú pero que va por ahí mendigando.
Aquel que come lo que gana con su trabajo honesto
y de su mano da algo en caridad,
solo él, oh Nanak, conoce la forma de vida verdadera.
Gurú Nanak Dev29
Los verdaderos místicos son los más grandes dadores. Sus enseñanzas son gratuitas. La iniciación es gratuita. Y dedican libremente su tiempo y atención a los buscadores espirituales, a menudo a costa de su propia salud. Todo lo que hacen es un regalo de amor.
Si donamos dinero en seva, el maestro utiliza nuestra contribución para servir a los demás: alimentar y alojar a la congregación, construir cobertizos para celebrar discursos, edificar y administrar hospitales donde todos los pacientes reciben el mismo trato y de forma gratuita, y para apoyar otras causas benéficas fuera de la institución, como ayudar a víctimas de desastres naturales.
Kabir Sahib explica la importancia de dar caridad:
El agua acumulada dentro de un bote
y la riqueza atesorada en una casa:
tíralas fuera con ambas manos;
esto es lo más sabio que se puede hacer.30
Kabir Sahib advierte que demasiada riqueza tiene el potencial de “ahogarnos”, haciéndonos perder nuestros valores y ética. El exceso de riqueza puede apegarnos a este mundo, inflar nuestro ego y darnos una falsa sensación de superioridad; todos son obstáculos en el sendero interior.
Servir con nuestra riqueza nos brinda la oportunidad de desapegarnos de las cosas materiales. Practicamos el desapego de la “seguridad” material y aprendemos a confiar en el Señor. Esta confianza nos ayuda a liberarnos de algunas preocupaciones y responsabilidades que afectan nuestra mente y nos trae mayor ecuanimidad. Por eso, todas las tradiciones espirituales han valorado el acto de dar.
No tenemos que ser ricos para dar, pero cuando damos –dentro de lo que podamos permitirnos– es bueno ser juiciosos. Los místicos nos recuerdan que la caridad no debe darse a ciegas, sin considerar si el receptor usará el dinero sabiamente. Si damos dinero a alguien sabiendo que probablemente lo malgastará, nuestra caridad estará mal orientada, y podríamos estar fomentando su mal comportamiento:
No hay nada malo en dar dinero en caridad a instituciones dignas, a personas que lo merecen, a quienes de verdad lo necesitan. Pero dar dinero a esas personas que lo utilizarán para drogas o alcohol o que lo desperdiciarán en placeres sensuales no es bueno.
Maharaj Charan Singh31
La actitud con la que damos también importa. Si esperamos elogios, reconocimiento, gratitud o cualquier otra cosa a cambio, entonces no estamos dando desinteresadamente. El Gran Maestro, citando a Cristo, aconsejaba que la mano izquierda no debería saber lo que da la mano derecha32.
Hermano, la caridad debe venir del corazón... Eso es lo primero. Además, nunca se debe hacer para alardear, como dice Cristo: solo para ganar la apreciación pública e impresionar a la gente. No debemos negociar con el Padre: si doy mil monedas, me dará veinte mil en la próxima vida o treinta mil en la siguiente. Eso no es caridad... Practicamos la caridad para nuestro propio bien. Él nos ha dado de sobra, y queremos utilizarlo en el servicio a su creación para desapegarnos.
Maharaj Charan Singh33
Seva con la mente
El tercer tipo de seva externo es el servicio con la mente, conocido como man
seva. Todo lo que hacemos para controlar la mente y orientarla hacia Dios es seva de la mente. Hazur plasma la esencia del seva de la mente en esta cita:
Vivir una vida de acuerdo con Sant Mat, creando una base para nuestra meditación, es seva de la mente34.
Aquí Hazur dice que vivir la forma de vida aconsejada por el maestro creará una base para nuestra meditación diaria. Cuando usamos nuestra discriminación y fuerza de voluntad para hacer los pequeños sacrificios diarios necesarios para seguir los cuatro votos, estamos haciendo seva con nuestra mente. Cuando somos amables y amorosos con los demás en pensamiento, palabra y obra, también estamos sirviendo con la mente. Todo esto crea una base para la meditación. Asimismo, cuando asistimos a satsang o leemos literatura espiritual y luego absorbemos las enseñanzas y las hacemos parte de nuestra vida, estamos haciendo seva con la mente. Y cuando recordamos al maestro haciendo simran en nuestros momentos libres, también estamos poniendo nuestra mente a su servicio.
En verdad, cualquier cosa que hagamos para volver la mente hacia dentro y llevarla al centro del ojo es servicio de la mente. Hazur también se ha referido a la práctica del simran y dhyan como seva de la mente:
Con la ayuda del simran y dhyan retiramos nuestra consciencia y la llevamos al centro del ojo, y la mantenemos allí. Ese es el seva de la mente35.
Mientras sigamos funcionando en el ámbito de la mente, cada esfuerzo espiritual que hacemos implica seva de la mente.
Lo más esencial del seva de la mente está en nuestra actitud, el estado mental con el que realizamos el seva, sin importar el tipo de seva que estemos desempeñando. Solo cuando el seva está infundido con el deseo desinteresado de servir a los demás con amor, humildad y desapego, puede verdaderamente llamarse seva.
Es la actitud de la mente lo que realmente importa.
Maharaj Charan Singh36
El seva de la mente desempeña un papel fundamental en nuestra búsqueda de dirigir la mente hacia Dios; nos ayuda a vivir el estilo de vida de Sant Mat y a crear una base para todas nuestras acciones, incluida la meditación. Mantener una actitud de humildad y desinterés teje un hilo dorado de amor a través de cualquier seva que realicemos, enriqueciendo todo lo que hacemos.
Bendito es el momento en que se ama
el servicio al gurú.
Gurú Ram Das37
El seva exterior es de gran ayuda para crear una atmósfera que apoye nuestro seva interior, pero no deja de ser un medio paraapoye nuestro seva interior, pero no deja de ser un medio para un fin, “una ayuda, no una obligación”, como solía decir Hazur. Para alcanzar la liberación, la meditación es esencial.
El verdadero seva es la meditación. Retirar la consciencia al centro del ojo, apegándola a la luz divina o la melodía interior, apegándola al sonido interior. Otros sevas son medios para llegar a ese fin.
Maharaj Charan Singh38
Seva como un todo integrado
Aunque hay cuatro tipos de seva –físico, con la riqueza, con la mente, y el del alma–, este libro se centra en el primero de ellos: el seva físico o el seva del cuerpo. Sin embargo, incluso cuando nos dedicamos al seva físico, nos damos cuenta de que nunca es una actividad aislada: el seva físico tiene valor solo si se realiza con la actitud mental correcta. El seva físico y el seva mental van de la mano para apoyar nuestra práctica de meditación.
Cada forma de seva es un regalo que ayuda a nuestra mente a estar cerca del maestro de manera única. Todos los sevas se complementan entre sí. Con el tiempo, dejamos de vivir los diferentes sevas como distintos y separados, y el seva, como un todo integrado, se convierte en una parte intrínseca y gozosa de la vida. El seva no es un destino, sino un viaje. Nos lleva a lo largo del curso de la vida, mejorando nuestro viaje y enriqueciendo nuestra experiencia de la vida.
Lentamente descubrimos el hermoso sistema que el maestro ha creado para cambiar la dirección de nuestra mente. Descubrimos que cada faceta del sendero espiritual está conectada con el todo de la manera más profunda: los cuatro tipos de seva, los cuatro votos, la forma de vida y la inspiración del darshan y el satsang, todos contribuyen de manera conjunta para apoyar nuestra aspiración de encontrar nuestro sendero interior.
Mi mente, riqueza, vida y cuerpo te pertenecen.
Mi cuerpo está absorto en tu meditación.
Gurú Arjan Dev39