La búsqueda
Paseé por el jardín de un hombre rico en una mañana soleada,
donde las flores en ciernes, espiando al jardinero, susurraban:
“Hoy él corta las flores ya florecidas; mañana nos tocará a nosotras”.
Y yo pensé: ¿Quizás pronto me toque a mí?Con los ojos abiertos de par en par, veo a mis amigos perecer.
Ellos también me verán partir algún día.
¡Oh, si pudiera encontrar a Uno que me liberara
de esta rueda trágica del nacimiento y la muerte!
¿Podría hallar a Uno que me instruyera
sobre los problemas profundos de la vida,
y me dijera por qué me ahogo en este mar de terror?… ¿Podría yo encontrar a Uno que me revelara
el secreto de la razón de la creación,
que derramara su gracia, me hiciera suyo,
y me alejara de este apuro mortal?
Busqué a un amante del Señor,
pero no pude encontrar a ninguno.
Solamente aquel que ama al Señor
puede encontrar a aquellos que están buscando amor.… Por incontables eras he sido un pecador,
cada partícula en mí está llena de suciedad.
Pero Dador de dicha, destructor de la melancolía es tu nombre.
¡Oh, rescátame de este valle de la muerte interminable!
Oh Señor misericordioso,
rezo con las manos juntas para que me concedas la alegría
de la compañía de tus servidores;
que con tu misericordia infinita me guíes en humildad
a sus sagrados pies.
Extracto del poema: La búsqueda. Kabir. The Great Mystic