Una vida espiritual sostenible
Los santos nos exhortan a recordar que el Shabad –la energía que vivifica, sostiene y gobierna toda la creación–, está presente dentro de nosotros las veinticuatro horas del día, y que somos responsables de todo lo que hacemos. Los santos nos enseñan a realizar cada una de nuestras acciones con esta conciencia. Entonces llegaremos sin falta a nuestra meta.
Vida honesta
“La vida es una tómbola…”, dice una canción. La verdad es que a primera vista lo parece. Uno nace como hijo de alguien rico y no tiene ni que abrir la boca que ya lo tiene todo servido en bandeja, y otro, en cambio, nace en un país en guerra y pierde a su familia nada más llegar a este mundo.
¡La vida parece una tómbola! Hoy estamos aquí tan tranquilos y mañana perdemos todo aquello que queremos, porque se lo ha llevado una riada, por ejemplo: casa, familia, pertenencias… Son situaciones que no le tocan a todo el mundo, pero que si te toca, ¡te tocó! Te tocó ese boleto de la tómbola de la vida donde ponía: “Acabas de ganar el increíble premio de una riada en tu calle que se va a llevar todo por delante. ¡Es lo que te ha tocado!”.
Vivir expuesto a lo que toque en una tómbola da sensación de inseguridad, además de ser muy angustiante. En el libro La vida es justa, leemos:
Existe una ley que describe con precisión porqué tu vida es como es en este preciso instante y cómo cambiará en el momento siguiente. Es la ley del karma. Se encarga de equilibrar todas las ecuaciones de la vida devolviéndonos, automáticamente, los efectos exactos de nuestros pensamientos y acciones.
¿No podría ser que la vida nos parezca tan injusta como una tómbola porque no llegamos a verla en su totalidad? ¿No podría ser que en realidad cada uno recibe exactamente lo que merece, pero que nosotros no tenemos la suficiente perspectiva para comprenderlo?
Los místicos de todas las tradiciones hablan de la existencia de esa ley que se encarga de que la vida sea justa. Que todo lo que nos llega es consecuencia de algún acto anterior. ¿Que en el pasado o en una vida previa sembramos actos que causaron sufrimiento a otros?, pues los boletos de la tómbola que nos tocarán en esta vida serán para devolvernos el sufrimiento que nosotros causamos primero. Cuando un bebé nace parece que llega con el contador a cero, pero trae consigo un montón de karmas de vidas anteriores que ni siquiera recuerda y que ahora tiene que pagar. Esto no es algo que nosotros vayamos a entender razonando. La mente no es el instrumento adecuado para comprenderlo. En el libro La vida es justa, leemos:
Si eres de los muchos que creen que no hay evidencias satisfactorias de otro tipo de realidad más allá del mundo físico, puede servirte de ayuda recordar que incluso para entender la realidad material tenemos que ampliar nuestros horizontes. Incluso la materia tiene varios niveles que no son fáciles de conocer. La página en la que estas palabras están impresas aparenta ser sólida cuando se ve con el ojo humano, pero al profundizar más con la ayuda de un potente microscopio, este pedazo de papel adquirirá una apariencia completamente distinta. En el nivel subatómico básico, la ciencia nos dice que la “materia” de esta página consiste en ondas etéreas de energía palpitante.
Si ponemos en duda la existencia del mundo espiritual porque las herramientas que usamos para entender la realidad material no logran demostrarnos el mundo espiritual, puede que estemos reaccionando como seres que niegan la existencia de la realidad subatómica de esta página porque no podemos verla con la ayuda de una lupa.
Eso no significa que ahora tengamos que creernos todo lo que no sea demostrable a simple vista. Es solo una invitación a ampliar nuestra perspectiva: no por ser incapaces de encontrar una explicación lógica a un hecho, significa que ese hecho no pueda ser real. Dicho esto, volvamos a la pregunta: ¿Podría ser que la vida en realidad sea justa, pero que no lo vemos porque no estamos utilizando la herramienta adecuada? Pensemos que cada persona recibe exactamente lo que se merece… Pensemos que la tómbola no saca los boletos al azar, sino que hay una razón justa detrás de cada uno de ellos. Si pudiésemos sentir que esto es así, entonces nuestra actitud ante la vida cambiaría radicalmente. Ya no podríamos echarle la culpa a la mala suerte ni victimizarnos cuando las cosas no fueran como queremos. Tampoco podríamos quejarnos gratuitamente. Entonces pensaríamos muy bien antes de actuar, sabiendo que aquello que ofrezcamos al mundo es lo que un día volverá a nosotros en la misma medida. Si lo sintiéramos de verdad, sería más fácil asumir la responsabilidad de lo que hacemos y afrontar las consecuencias sin rechistar. En el libro La vida es justa, leemos:
Una vez que aceptemos que la ley de causa y efecto gobierna la vida, tanto física como metafísicamente, veremos que cada pensamiento y cada acción asume una dimensión moral. Todo lo que hacemos y pensamos deja su huella. Un largo viaje está compuesto de muchos pequeños pasos. El curso de nuestras vidas se determina por decisiones hechas a cada instante. Momento a momento un flujo incesante de acciones mentales y físicas van forjando los canales a través de los que navega el barco de nuestro ego hacia el futuro. Nuestras metas más elevadas y nuestras actividades más mundanas, están unidas por costuras invisibles.
Somos imperfectos, por eso estamos aquí, y el camino a la perfección pasa por vivir plenamente conscientes de todo aquello que decimos, pensamos o hacemos. ¡Es que no hay otra manera de vivir!, de vivir bien, por lo menos. Las demás opciones de vida van a acabar pasándonos factura.
Para gestionar nuestra existencia de la mejor manera, los maestros proponen el modo de vida de las enseñanzas de Sant Mat, que consiste en:
Crear el mínimo karma posible.
Meditar. Porque meditar elimina karma, y porque meditar genera la fuerza interior para afrontar el karma que no se elimina.
Un modo de vida que no tenga en cuenta estos dos puntos es deficitario a nivel kármico y, por lo tanto, a nivel espiritual también. Nacemos porque tenemos deudas que saldar, pero a la vez, al respirar, al comer, al actuar, estamos generando nuevo karma, y si no hacemos nada al respecto, nuestra deuda kármica al dejar este cuerpo será mayor que la que teníamos cuando llegamos. Así, el ciclo de la reencarnación se puede hacer interminable. La forma de vida que proponen los maestros es sostenible a nivel espiritual gracias a la herramienta de la meditación.
Para crear el menor karma posible, los maestros proponen unas directrices básicas, sencillas y de sentido común que permiten que cada uno, dentro de esos parámetros, escoja vivir según su criterio. Consisten básicamente en llevar una vida honesta, no matar animales para alimentarse y no tomar sustancias intoxicantes que generan adicción y nublan la mente.
El otro aspecto que forma parte del modo de vida de Sant Mat es la meditación. Recibimos las instrucciones para meditar en el momento de la iniciación. La práctica de la meditación tiene el poder de eliminar karma y ayudarnos a pasar por el karma que nos depara el destino y que no podemos eliminar. Por eso es tan importante su práctica, por lo menos durante dos horas y media cada día.
En el libro Perspectivas espirituales, vol. II, se habla de la meditación como herramienta para eliminar karma:
La vida entera es una meditación; purificar la mente, eso es meditación. Debido a que los karmas solo están asociados a la mente, cuando la mente se purifica y el alma se libera de la mente, todos esos karmas ya no tienen efecto. No pueden arrastrar a la mente hacia abajo (…) Cuando el alma se libera de la mente todos estos karmas se vuelven inefectivos y no pueden hacer que el alma retroceda. De modo que entonces se puede decir que los karmas se han quemado, se han eliminado.
Esos karmas que llaman a nuestra puerta sin avisar y no preguntan si son bienvenidos o no, esos karmas están en la mente. Si purificamos la mente, los efectos del karma desaparecen. Es como si estuviéramos metidos en un sueño viviendo una pesadilla. Parece muy real hasta que nos despertamos y todo se desvanece.
El siguiente fragmento de Perspectivas espirituales, vol. II, habla de la meditación como herramienta para dejar de crear karma:
Verás, durante el día no tenemos que olvidarnos de la meditación cuando empezamos nuestras actividades mundanas. Su efecto debería permanecer con nosotros. Nos llena de ciertas ideas nobles, pensamientos nobles, principios nobles, y no deberíamos empezar a comprometerlos en nuestras actividades del día a día. Nuestra meditación debe reflejarse en todas nuestras actividades en la vida. Automáticamente nos hace más amables, más humildes, más cariñosos, más serviciales. No intentamos engañar a nadie, no intentamos hacer trampas a nadie, y no queremos hacer daño a nadie. Debe reflejarse en nuestras actividades diarias: es nuestra forma de vida.
La práctica de la meditación genera un estado mental que invita a llevar una vida de bajo impacto kármico. Es responsabilidad de cada uno mantener esta atmósfera a lo largo del día.
En otro fragmento del mismo libro se habla de la meditación como herramienta para aliviar el karma de destino:
Si meditamos creamos una atmósfera a nuestro alrededor, una atmosfera de dicha, felicidad y contento. Entonces somos capaces de afrontar los altibajos del mundo sin perder nuestro equilibrio. Pero si no llevamos con nosotros esa atmósfera de meditación, entonces es natural que nos sintamos confusos. Por eso, los santos nos aconsejan que intentemos meditar por la mañana.
Conclusión: la meditación es la clave alrededor de la cual gira el modo de vida de Sant Mat. Hay que mantener la atmósfera que genera la meditación. Por tres razones distintas:
Si mantenemos esa atmósfera estamos facilitando la siguiente meditación.
Si mantenemos esa atmósfera es más probable que generemos poco karma.
Si mantenemos esa atmósfera los karmas serán más llevaderos.
El hecho de comprender que la vida es justa y que todo lo que nos sucede tiene una explicación, cambia nuestra actitud ante la vida, pero no cambia el hecho de que seguimos sin saber qué karmas nos depara el destino ni cuándo ni cómo van a aparecer. Por lo tanto, es muy importante estar preparados para poder afrontarlos con serenidad. La meditación es la clave. Hay un artículo en la revista Spiritual Link (octubre 2018), que ilustra con un ejemplo cómo es de valiosa esta herramienta: “Ganaste la lotería. Te enviaron un cheque por un millón de dólares, pero por desgracia lo perdiste. Todas las noches, antes de acostarte, te dices a ti mismo que mañana contactarás con la oficina de lotería, explicarás la situación y la resolverás. Ha pasado un año, pero ese mañana nunca ha llegado. Así que, cada día vas a trabajar, luchando por llegar a fin de mes, mientras en algún lugar tienes un millón de dólares sin reclamar. ¿Te parece algo que harías?”.
Sin lugar a dudas, todos iríamos a reclamar el cheque del millón de dólares. Costaría entender que alguien se pasara un año malviviendo y trabajando, teniendo la posibilidad de no hacerlo. Los maestros afirman que la meditación es mucho más valiosa que ese cheque. ¡Nosotros tenemos la maravillosa oportunidad de practicarla!