Sant Mat en esencia
El Shabad ha creado el universo entero y lo sostiene. El universo entero existe por la fuerza de ese poder, y el Señor ha mantenido ese mismo poder dentro de todos nosotros. El privilegio de entrar en contacto con este poder tan solo lo tienen los seres humanos, y podemos contactar con él mediante la guía de un maestro vivo con el fin de obtener la liberación del nacimiento y la muerte, y finalmente llegar a ser uno con el Padre.
M. Charan Singh. Perspectivas espirituales, vol. I
En el libro La llamada del Gran Maestro se narra un encuentro entre el Gran Maestro y un grupo de misioneros cristianos que visitó el Dera con el deseo de conocer de primera mano sus enseñanzas. Tras recibirlos cordialmente, el maestro respondió con gran claridad y sencillez a las preguntas que le formularon. A continuación, se reproducen algunas de esas preguntas y sus respuestas:
El Gran Maestro dijo: “Con unas pocas palabras os diré qué son las enseñanzas de Sant Mat. Los santos creen que Dios es el amoroso Padre de todos. Sin encontrarle no pueden finalizar las preocupaciones y las aflicciones del hombre. A él no se le encuentra en ningún lugar del exterior. Nuestro propio cuerpo es el templo donde él mora y solo se le puede encontrar en la vida humana. Ninguna otra especie tiene esta capacidad o privilegio. Se necesita de un guía que conozca el camino para entrar en el palacio de las nueve puertas, el cuerpo humano, y que nos conduzca a la presencia del Señor. Esto es todo. Estas son, en esencia, las enseñanzas de Sant Mat”.
El anciano misionero dijo: “También la Biblia dice que ‘El reino de Dios está en nuestro interior’, y que ‘Tú eres el templo de Dios vivo”.
“Esta verdad es la base de todas las religiones”, respondió el Gran Maestro. “Pero la gente lo olvida después de la muerte de los fundadores de las religiones, e intenta encontrar al Señor en sus tumbas, templos, aguas, piedras, ídolos y en los libros y escrituras”.
“Tus discípulos dicen que tú les enseñas a escuchar la música interior”, dijo el misionero.
“Los santos enseñan a sus discípulos cómo escuchar el Verbo que la Biblia dice que existía en el principio, que estaba con Dios y era Dios, y que creó todas las cosas y el universo”, le dijo el Gran Maestro.
“Ese Verbo es el Cristo”, dijo el misionero.
“No es, sino fue. Cristo fue el Verbo hecho carne. Él fue el maestro en su tiempo y llevó a todos los que acudieron a él a la mansión del Padre. Pero ¿puede él enseñarte ahora cómo entrar en tu cuerpo y encontrar al Señor? Para eso debes tener un maestro vivo, un Cristo vivo, a quien puedas aproximarte, con quien puedas relacionarte, amar, hablar y tratar tus dificultades, que resuelva tus dudas y a quien puedas preguntar el modo de entrar en esta casa de nueve puertas en que vives, tu cuerpo humano. ¿Sabes a través de qué puerta entrar en el interior de tu cuerpo?, ¿si tienes que entrar a través de los ojos, la nariz, los oídos, la garganta o por alguna de las aberturas inferiores? Solo un maestro vivo puede ayudarte, y el ‘Verbo encarnado’ está siempre en el mundo para guiar y ayudar a aquellos que tienen hambre y sed del Señor.
”El sendero interior es tan intrincado y está tan lleno de peligros, que requieres a cada paso de la ayuda y guía de un maestro. (…)
”¿No puede el amoroso Padre, que encontró adecuado enviar un hijo para salvar a la humanidad hace dos mil años, enviar otro hoy? ¿Ha cambiado su amor y gracia o la condición del mundo? ¿Es Rama, que vino al mundo hace quizás un millón de años, suficiente para todo el tiempo futuro, para toda la eternidad? ¡No amigos míos! ¡El océano de amor del Señor no se ha secado! En todos los tiempos surge y se expande. Sus hijos están siempre presentes en el mundo que nunca estará sin ellos. Esta es la ley de Dios”.
El joven abogado preguntó entonces: “¿Señor, (…) cuáles son los rasgos especiales que diferencian (tu fe) de los otros caminos?”.
“Solo este” –dijo el Gran Maestro–, “que desde el ‘exterior’ nosotros entramos en el ‘interior’ y regresamos a nuestra morada original donde hay paz y felicidad permanentes, mientras que otros van desde el interior al mundo exterior, donde no hay nada excepto dolor, sufrimiento y confusión.
”Los santos dicen que tu Creador está en tu interior. Ve y contémplale mientras vives. No confíes en promesas de beatitud tras la muerte. Contémplale mientras estás vivo. Una persona iletrada, que no está familiarizada con el alfabeto, no puede convertirse en licenciada después de morir. ¿Cómo puede un hombre que durante toda su vida ha sido un ladrón, convertirse en un santo al abandonar este mundo? No. Nada de esto tiene sentido”.
La llamada del Gran Maestro