Cartas espirituales
Esta preciosa vida, tan colmada de deseos, ha llegado el momento de consagrarla al Amigo, en lugar de dejarla transcurrir en la negligencia.
Sarmad: Martyr to Love Divine
Mantenerse en el centro del ojo es una cuestión de voluntad, y también de recordar no permitirle a la atención que vaya tras ningún pensamiento o experiencias. Nos olvidamos fácilmente y entonces la mente se desliza hacia abajo. Una inteligencia agudamente despertada, tiene que mantenerse en el centro, firmemente y en todo momento. Si algún pensamiento entra en la consciencia, retira de nuevo tu mente al centro y mantenla allí. Haz que el dueño de la situación sea tu espíritu y no la mente. La mente engaña y si se lo permites saldrá corriendo. Contrólala. Sin embargo, controlarla no es fácil y requiere tiempo. El problema no es complicado. Todo se reduce justamente a la atención: la atención ininterrumpida en el centro del ojo, sin permitir que se introduzca en la consciencia ningún pensamiento que te aleje del centro.
Joyas espirituales. Fragmento de la carta 154
Las tendencias de la mente se orientan hacia fuera; las tendencias del Shabad, hacia dentro. Pero la mente ha estado dominándonos durante miles de vidas, por lo que no es fácil que acepte la sumisión. Sin embargo, poco a poco tendrá que obedecer al Shabad. Después la tarea resultará mucho más sencilla.
Hay que tener en cuenta que obtenemos el Nam no solo en consideración a nuestros deseos y esfuerzos de esta vida, sino también como respuesta a las tendencias que se han estado moviendo en esta dirección por largo tiempo. Estas han llegado ahora a dar fruto y tú has recibido el premio del Nam. La siguiente cosa que debes hacer es desarrollar fuerza interior y demostrar que mereces el premio.
Una razón importante por la que el satsangui no debe preocuparse por su grado de progreso, es que esto activará el intelecto más que la fe, lo cual, generalmente, dispersa a la mente o la reparte en varias direcciones; mientras que se nos exige que concentremos en el Shabad todas las facultades de nuestra mente, a fin de que podamos realizar este viaje con rapidez.
Sí, has de cumplir tus deberes y hacer tu trabajo en este mundo, pero sin dejarte enredar en él. Este es el secreto de la vida feliz.
Luz divina. Fragmento de la carta 274
No te preocupes, sino continúa cumpliendo con tu deber en el mundo; y en cuanto a la meditación, no nos corresponde a nosotros juzgar qué progreso estamos haciendo. Solo Él lo sabe. Con nuestro intelecto limitado, que es incapaz de vernos tal como somos, no podemos tener idea de lo que el Señor está haciendo por nosotros en todo momento, ni de cómo y de qué manera nos está preparando para que podamos entrar en su palacio.
Nuestro deber es meditar cada día con amor y fe. El resto, Él mismo lo hará.
En busca de la luz. Fragmento de la carta 274