Transformación vital
¡Haznos volver a ti, Señor, ¡y volveremos!
¡Haz que nuestra vida sea otra vez lo que antes fue!
Lamentaciones 5:21
Lo que nos impide concentrar nuestra atención en el centro del ojo y ser uno con el Shabad, es darle rienda suelta a los pensamientos. El ego se alimenta de esta enfermedad y se fortalece por ella. El ego ha dominado al alma y crea graves problemas en cada aspecto de nuestra vida. Estamos espiritualmente enfermos y la meditación es la única medicina que nos curará. Si no nos tomamos nuestra medicina, ¿cómo recuperaremos nuestra salud?
Podemos seguir hablando, leyendo y discutiendo sobre el camino. Se ha dicho demasiado. Demasiado se ha escrito. Podemos pasarnos el resto de nuestra vida hablando y leyendo, pero hablando no solucionaremos nada y la lectura no nos dará la experiencia de los santos. Una vez que hemos sido iniciados, no necesitamos más libros, más discusiones, más grabaciones ni seguir corriendo tras la forma física del maestro. No necesitamos más conceptos. Lo que necesitamos es la experiencia. Menos información y más transformación.
Para lograr esa transformación vital, de lo único que debemos ocuparnos es de nuestra medicina: hacer nuestro simran lo más que podamos y sentarnos todos los días en meditación. Si verdadera y sinceramente practicamos el método de los maestros del Shabad, nos convertiremos en mejores seres humanos, obtendremos la experiencia directa de nuestro ser inmortal y realizaremos lo divino.
El principal propósito de cada satsang, de cada libro de Sant Mat y del maestro trabajando tan duramente por nosotros día y noche es darnos un simple mensaje: tú puedes hacer tu meditación. Tú puedes concentrarte mejor en la meditación. Tienes la fuerza para hacerlo. Solo hazlo. Es el momento de guardar los libros. Siéntate para la acción y despierta el Shabad en ti. En el libro Muere para vivir leemos:
Puedo decirte una cosa: limítate a cumplir con tu meditación. No hay otro camino; no hay otro atajo. Haciendo la meditación, progresas automáticamente hacia tu destino, y te conviertes en otro ser y pierdes tu identidad. La meditación es el único remedio. No hay otra forma de perder tu identidad.
Cuando hay mucho óxido en un cuchillo, la única manera de eliminarlo es frotar el cuchillo contra una piedra de afilar. De lo contrario, el óxido no se irá, el cuchillo no brillará. La mera charla no resolverá tu problema; la discusión intelectual no te llevará a ninguna parte. Lo principal es la práctica.
El Señor nos da hambre; cuanto más meditamos, más hambre nos da. Cuando tenemos hambre, él nos proporciona alimento. Como dice Cristo, la cosecha está lista. La cosecha siempre está lista, pero tenemos que elevar nuestra consciencia hasta el nivel en que podemos recoger esa cosecha… Solo tienes que ajustar tu forma de vida a las enseñanzas y cumplir con la meditación. Eso es todo lo que se requiere.
De la meditación surgirá el amor, surgirá la entrega, surgirá la humildad. Todo surgirá.
Meditación viva