El maestro responde
Reconócelo en todos tus caminos,
y Él enderezará tus veredas.
Proverbios 3:6
P. ¿Qué es la voluntad del Señor?
R. Bueno hermano, cuando decimos que tenemos que vivir en la voluntad del Señor, realmente quiere decir que tenemos que vivir nuestro destino, tomándolo sonrientemente como algo que nos ha asignado el Padre, aunque son nuestras propias acciones, las semillas que hemos sembrado y tenemos que recoger. A eso llamamos vivir en la voluntad del Señor. En realidad, son nuestras semillas, son nuestras acciones, y estamos enfrentándonos al efecto de estas acciones ahora como nuestro destino.
Pero vivir con nuestro destino de manera feliz y aceptarlo alegremente es vivir en la voluntad del Señor. Eso no significa que el Padre lo haya escrito para que tengamos que afrontarlo. Siguen siendo nuestras propias acciones. Somos los creadores de nuestro destino. Así que aceptemos nuestro destino felizmente y enfoquémonos en la meditación. Eso es vivir en la voluntad del Padre.
P. Maestro, he oído la palabra ‘gracia’ usada en varios contextos. ¿Podrías decirnos, por favor, lo que significa la gracia del Señor, la gracia del maestro?
R. Es difícil describir la gracia del Padre. Sin su gracia, no conseguiríamos el nacimiento humano. Sin su gracia, no tendríamos la oportunidad de saber acerca del sendero. Sin su gracia, no tendríamos la oportunidad de conocer a un guía vivo que nos ayude en el sendero. Sin su gracia, no tendríamos el ambiente y la facilidad para dedicarnos a la meditación y hacer el mejor uso de esta oportunidad. Todo ocurre por su gracia. Ahora, qué es la gracia lo podemos definir por nosotros mismos. Sin su gracia, nadie puede volver al Padre.
P. Maestro, ¿es lo mismo la voluntad del Señor, el deseo del Señor, o es algo más que él hace para nosotros?
R. Verás, la voluntad del Señor es un poco diferente. Pasar por nuestro destino, recoger la cosecha que hemos sembrado en nuestra vida pasada, podemos tomarlo como la voluntad del Padre. Es nuestra propia creación; es nuestro propio destino. Somos los creadores de nuestro destino. El Señor no ha escrito de manera indiscriminada las cosas en nuestro destino. Nosotros mismos hemos creado nuestro futuro en esta vida presente, pero nos consolamos diciéndonos que estamos viviendo en la voluntad del Padre. Lo que el karma me ha dado, lo que el destino me ha dado, lo tomo como su voluntad.
Pero en realidad la voluntad del Padre es solo cuando vamos al Padre, cuando vamos más allá del reino de la mente y maya, más allá del reino del karma, y entonces nos fundimos en el Shabad. Esa es la voluntad verdadera del Padre, y ese es el verdadero fruto de su gracia. No llamaría a eso la única gracia, sino que ser uno con el Padre, ser uno con el Shabad, fundirse en el Shabad, perder nuestra propia identidad y convertirnos en otro ser, es el fruto de su gracia.
M. Charan Singh. Perspectivas espirituales, vol. III